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Tres barrios de Singapur

Ruta urbana que muestra la diversidad social y étnica de este pequeño pero pujante país asiático, que celebra en 2015 el 50 aniversario de su independencia

Puestos callejeros en el barrio de Chinatown, en Singapur. Ampliar foto
Puestos callejeros en el barrio de Chinatown, en Singapur.

La palabra fusión está de moda. En los últimos tiempos ha sido protagonista en ámbitos como la música o la gastronomía. Singapur también está en el candelero. Es uno de los diez mejores países para viajar en 2015 según la revista Lonely Planet y fusión es, sin duda, el concepto que mejor define a este pequeño país del sudeste asiático.

Con apenas cincuenta años de historia, lo que empezó siendo casi un experimento se ha acabado convirtiendo en la segunda economía más competitiva del mundo. Un país donde el inglés, el idioma vehicular, convive con otras tres lenguas oficiales más, donde se puede tener de vecinos a un chino y a un indio y donde en un mismo barrio pueden encontrarse una mezquita y una iglesia metodista. Una mezcla cultural que hace fuertes a sus habitantes y una nacionalidad que les hace sentirse orgullosos.

Pero en Singapur hay tres barrios tradicionales, diferenciados del resto, que representan cada una de las tres culturas mayoritarias. Estos barrios son, hoy en día, el mejor ejemplo para comprender cómo Singapur ha llegado tan lejos y una excusa perfecta para hacer un alto en el camino del viajero.

Fachadas y farolillos en el barrio de Chinatown de Singapur. ampliar foto
Fachadas y farolillos en el barrio de Chinatown de Singapur.

Chinatown

En este barrio se destila el primer ingrediente de Singapur: su herencia china. Y no es para menos, ya que más del 74% de la población de la isla es de origen chino. Como Singapur, Chinatown puede parecer pequeño por fuera, pero por dentro es inmenso. Sus calles están llenas de tiendas tradicionales donde encontrar remedios medicinales, vestidos y trajes típicos, amuletos de jade y orfebrería en general (aunque, todo hay que decirlo, cada vez más made in china y menos artesanal).

También se pueden encontrar y probar los famosos pastelillos chinos, conocidos popularmente como mooncakes (pasteles de luna). Son unos pastelillos de hojaldre rellenos de pasta de loto, o de alubia roja, y yema de huevo de pato. Todo un desafío para el paladar occidental. Otro de los manjares que no se deben dejar escapar es el plato nacional de Singapur: el Chilli Crab (cangrejo al chile), el cual se puede degustar mientras se disfruta de los vaivenes de la calle principal, Pagoda Street. Y a solo unos minutos caminando para alejarse del ambiente tradicional y diurno, un grupo de cinco calles concentra una de las zonas más trendy de la ciudad. Apunten sus nombres: Club Street, Ann Siang Road, Neil Road, Duxton Road y Keong Saik Road.

En Chinatown se puede visitar y contemplar, en apenas media mañana y en un radio de 400 metros, el templo hindú más antiguo de la isla, Sri Mariamman Temple, una de las primeras mezquitas, Jamae Chulia, y uno de los muchos templos budistas chinos, The Buddha Tooth Relic Temple and Museum. Los dos primeros fueron inaugurados en la década de los años veinte… del siglo XVIII.

Detalle del templo de Sri Veeramakaliamman, en Little India (Singapur). ampliar foto
Detalle del templo de Sri Veeramakaliamman, en Little India (Singapur).

Little India

Para poder disfrutar al máximo de este singular barrio lo mejor es bajarse en la parada de metro homónima y perderse por sus calles. Como su nombre indica, es la viva expresión de la cultura india en Singapur. Little India cuenta con una de las arterias más famosas e importantes de la ciudad: Serangoon Road. Esta ancha calle es un hervidero de tiendas en las que se puede encontrar desde electrónica variada (sobre todo telefonía móvil y accesorios), hasta vestidos, telas bordadas y oro, mucho oro. El curry y el incienso impregnan el ambiente y la música, los colores, el paisanaje y los bindis en sus frentes atraparán al viajero y le harán creer y sentir que no está Singapur, sino en la mismísima India.

Unos de los lugares más interesantes para visitar es el centro comercial Mustafa. Famoso por estar abierto las 24 horas del día y por tener casi cualquier cosa (incluso se proporcionan visados para viajar a la India), en Mustafa Centre se regatea absolutamente por todo, como por ejemplo, un kilo de tomates. Al comienzo de Serangoon Road también se puede visitar el Tekka Centre, un mercado multicultural donde se puede degustar cocina india, malaya o china.

Little India también refleja el espíritu de Singapur y acoge todo tipo de iglesias y templos. En Dunlop Road hay una mezquita declarada monumento nacional —Abdul Gafoor— y en la misma Serangoon Road se encuentra el templo hindú más antiguo del barrio, Sri Veeramakaliamman.

Y como después de todo este ajetreo apetece sentirse como si llegáramos a casa, de regreso a Dunlop Road hay que entrar en el Zsofi Tapas Bar, un bar-restaurante regentado por indios cuya inspiración llegó durante un viaje que realizaron a Granada. Allí conocieron a una misteriosa mujer que les introdujo en el mundo de las tapas y de la que no han vuelto a saber nunca más. Aquella mujer, dicen, se llamaba Zsofi y ahora, en el Zsofi Tapas Bar, como en Granada, al pedir una copa te sirven tapas gratis.

Tienda de ropa en Arab Street, en el barrio de Kampong Glam (Singapur). ampliar foto
Tienda de ropa en Arab Street, en el barrio de Kampong Glam (Singapur).

Kampong Glam

No es el más pequeño de los tres barrio, sino el más concentrado. Foco de representatividad musulmana, hay varias visitas de interés para acabar de comprender la multiculturalidad de Singapur. Por ejemplo, el Malay Heritage Centre, palacio que en su día fue hogar de los sultanes malayos en Singapur y hoy es el centro para la recuperación histórica de la herencia malaya en la isla. O la Masjid Sultan, una mezquita imponente de estilo clásico que sobresale del resto de edificios y corona el barrio con su particular silueta.

Kampong Glam se ha convertido en un barrio vibrante y lleno de vida tanto de día como de noche. En la tradicional Arab Street hay decenas de tiendas donde comprar lámparas turcas, alfombras persas o pashimas, y en Haji Lane se encuentran las tiendas de los diseñadores más jóvenes y atrevidos de Singapur. Todo un paraíso hipster en una calle estrecha y escondida de apenas 200 metros de recorrido.

Y a la vuelta de la esquina, en Baghdad Street y alrededores, la vista vuelve a ser fascinante y deliciosa, con calles repletas de restaurantes árabes de todo tipo. Por la noche es un hervidero de personas y aromas donde hasta hace apenas unas semanas se podía fumar shisha de todos los sabores posibles, pues desde entonces el parlamento de Singapur ha declarado ilegal la importación, distribución y venta de shisha. Pero de prohibiciones en Singapur ya hablaremos otro día.

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