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Saboreando Cáceres

En 2015 es la capital española de la gastronomía. Además, la monumental ciudad extremeña apuesta por el arte contemporáneo. Un destino ideal de fin de semana

Una cigüeña en la torre cacereña de los Sande, del siglo VI. Ampliar foto
Una cigüeña en la torre cacereña de los Sande, del siglo VI.

La zona amurallada de Cáceres permanece intocable desde el siglo XV, subida a la atalaya desde la que se dominan las vastas llanuras circundantes. En Cáceres no hay un gran río, de modo que se fundó aquí como ciudad militar debido a su posición privilegiada. El viaje en el tiempo que supone visitarla atrae a multitud de turistas y también a cineastas: buena parte de la serie Isabel se rodó en estas callejuelas, y Ridley Scott filmó aquí escenas de 1942, la conquista del paraíso. Pero no todo es la ciudad monumental (declarada patrimonio mundial por la Unesco en 1986): entre tanta historia y piedra añeja florece también lo que es una atalaya en el arte contemporáneo, y la gastronomía, con restaurantes como Atrio. Y en 2015 se une a ello la celebración de la capitalidad española de la gastronomía.

01 Coleccionista pionera

'El artista que se tragó el mundo', obra de Erwin Wurm, que se expuso en la fundación Helga de Alvear. ampliar foto
'El artista que se tragó el mundo', obra de Erwin Wurm, que se expuso en la fundación Helga de Alvear.

“Helga se enamoró de Cáceres, de su ciudad histórica y de sus gentes. Esto la llevó a pensar en la posibilidad de radicar aquí su colección”, dice María Jesús Ávila, coordinadora del Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear. La galerista y pionera del coleccionismo en España andaba buscando una ciudad que albergase su colección de arte contemporáneo, formada por unas 2.500 piezas reunidas durante 30 años. Sería una donación gratuita, un regalo, pero la ciudad tendría que disponer de un edificio adecuado (“una funda”, en palabras de la galerista) y encargarse de la exhibición y el mantenimiento. Después de tentar sin éxito a otras ciudades, en 2010 encontró su sitio en Cáceres.

“Esta era la llamada Casa del Millón porque en 1913 había costado un millón de pesetas, una fortuna de la época”, explica el arquitecto Emilio Tuñón, de Tuñón+Mansilla, estudio responsable de la obra, además de otras como el Musac de León o del hotel restaurante Atrio, en el propio Cáceres. “Eran dos casas, de dos hermanos, que parecían una sola: el reto fue unificar estos dos espacios y, además, habilitarlos como centro cultural temporal”. Temporal porque la obra, que mantiene el espíritu original de gruesos muros y patio central (eso sí, ahora de un blanco diáfano), no está terminada. La segunda fase añadirá 5.000 metros a los 3.000 ya existentes. Hasta entonces, dentro de “dos o tres años”, no se trasladará la colección completa, con obras de Hirst, Beuys, Kapoor, Baldessari, Flavin o Judd.

02 Un cangrejo ermitaño

El restaurante Atrio de la capital cacereña. ampliar foto
El restaurante Atrio de la capital cacereña.

Dice el viejo adagio que el arte no da de comer. Según a quién, claro, lo que es seguro es que Cáceres da de comer, y muy bien. Ahora que la cocina ha sido ascendida a la categoría de arte, las obras artísticas tradicionales de la zona serían las migas, la torta del Casar o, siendo tierra de bellota, todo lo relacionado con lo porcino: jamón ibérico, solomillo de cerdo y todo tipo de embutidos. Y los maestros de este arte, al que retuercen para conferirle modernidad, serían el chef Toño Pérez y el director José Antonio Polo, artífices del restaurante Atrio (plaza de San Mateo, 1).

Todo empezó cuando eran veinteañeros estudiantes de Bellas Artes (Pérez) y Filosofía (Polo) y trabajaban en la pastelería del padre del primero. “Siempre quisimos montar un restaurante”, dice Polo, “porque nos gusta todo lo que pasa alrededor de una mesa: se resuelven problemas o se festejan las buenas noticias”. Por un cúmulo de casualidades lograron la financiación necesaria y abrieron la primera ubicación de Atrio, fuera del casco viejo.

Taza de la vajilla del restaurante Atrio. ampliar foto
Taza de la vajilla del restaurante Atrio.

A partir de ahí Pérez se formó como cocinero con Arzak o Adrià, y ahora, sofisticando la gastronomía tradicional extremeña, ya han conseguido dos estrellas Michelin, “que son una gran responsabilidad, porque siempre nos obligan a dar el 100%”, dice Polo. ¿Algunos platos estrella? La careta de cerdo, cigala y jugo cremoso de ave, el bocata de puré de trufa, o el carabinero con morro rebozado, mayonesa de gambas y kikos. Ofrecen un menú clásico (109 euros) y otro más contemporáneo (129 euros).

Su nueva ubicación en el casco antiguo, ya convertidos en hotel miembro de la asociación Relais & Châteaux, fue también obra de los arquitectos Tuñón y Mansilla y no estuvo exenta de polémica. “La gente reaccionó”, explica Tuñón, “no querían que se construyese un edificio moderno en el casco viejo. Así que paramos, nos reunimos con todos los colectivos y asociaciones, y llegamos a la solución”. La reforma respetaría el volumen, la superficie y la fachada de piedra. “El edificio es como un cangrejo ermitaño”, dice Tuñón, “tiene una cáscara de piedra y dentro aparece un organismo vivo, que es el hotel y el restaurante. Más que una rehabilitación es una revitalización, y nuestro proyecto más premiado”.

Restaurante El figón de Eustaquio. ampliar foto
Restaurante El figón de Eustaquio.

03 Vino y miel

“Cáceres es una ciudad que vive de los servicios y el turismo, no tenemos apenas industria, pero solo un 21% nos visita por motivos gastronómicos, y por eso esta cultura hay que potenciarla”, dice la alcaldesa, Elena Nevado, del Partido Popular. Así que en 2015 la ciudad ha sido nombrada capital gastronómica, título que promueve la Federación Española de Hostelería (FEHR) y la Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo (FEPET).

Durante todo el año se celebrarán eventos y se propondrán rutas de la gastronomía extremeña y sus denominaciones de origen (pimentón de la Vera, cereza del Jerte, torta del Casar, jamones de la dehesa de Extremadura, cordero y ternera de Extremadura, queso Ibores y de La Serena, aceite Gata-Hurdes y de Monterrubio, vino Ribera del Guadiana o miel Villuercas Ibores), pero también se pondrá el foco en la spano-lusa, por la cercanía de Portugal, y en la que mezcla las tres culturas: judía, cristiana y musulmana, que también confluyen en el mercado medieval cacereño. Con motivo del festival de músicas del mundo Womad (del 8 al 11 de mayo), habrá también cocinas del mundo, y la gastronomía irlandesa llegará a la par que el festival de música Irish Fleadh. “Queremos que se conozca que somos una de las despensas más variadas y originales de España”, dice la alcaldesa.

Un grupo de jóvenes en una terraza de verano, junto a la Torre de Bujaco (Cáceres). ampliar foto
Un grupo de jóvenes en una terraza de verano, junto a la Torre de Bujaco (Cáceres).

Además de Atrio, la tapa se estila en la ciudad, y hay otros lugares donde comer bien tanto aperitivos como otros platos, como El Figón de Eustaquio (plaza de San Juan, 12) o Eustaquio Blanco (Ruta de la Plata, 1), La Cacharrería (Orellana, 1), la Tapería Yuste (plaza de San Juan, 11) o algunos restaurantes de la plaza Mayor que tienen una buena relación calidad-precio, como La Minerva, entre otros.

04 Coche y hormigón

En 1976, el artista alemán Wolf Vostell, pionero del happening y miembro del grupo Fluxus, percibió la magia y se enamoró del marciano y sereno espacio natural de Los Barruecos (y también de la cacereña Mercedes Guardado), y colocó en este monumento natural otro monumento: su obra VOAEX (Viajes de [h]ormigón por la alta Extremadura), un coche, el Opel Kapitan, con el que había viajado desde Berlín y que aquí, en el municipio de Malpartida, a 14 kilómetros de Cáceres, dejó para la eternidad cubierto de hormigón.

'¿Por qué el proceso entre Jesús y Pilatos duró solo dos minutos?', obra de Wolf Vostell en el Museo Vostell-Malpartida. ampliar foto
'¿Por qué el proceso entre Jesús y Pilatos duró solo dos minutos?', obra de Wolf Vostell en el Museo Vostell-Malpartida.

Por esas fechas fundaría aquí su Museo Vostell Malpartida. En la puerta del añejo y sobrio lavadero de lanas que lo alberga nos encontramos una vaca pastando apaciblemente y en el patio un enorme caza Mig soviético clavado verticalmente en el suelo y adornado con pianos (y nidos obra de las cigüeñas). Dentro, la colección Wolf y Mercedes Vostell resume los propósitos y hallazgos del artista. Vostell, admirador de los clásicos (llegó a Extremadura en busca de Zurbarán), trabajaba, sin embargo, con los objetos propios de su tiempo.

“Necesitaba capturar el nivel de ruido de la vida cotidiana y llevarlo a la categoría de arte”, explica la directora gerente, Josefa Cortés. En sus obras hay coches, pianos, televisiones, la furia moderna. Las motocicletas amontonadas contra un muro rural son El fin de Parsifal, una obra ideada por Dalí y llevada a cabo por Vostell. Sobre el movimiento Fluxus trata otra de las colecciones, en la que se encuentran piezas del fundador, George Maciunas, y de Nam June Paik, George Brech o Yoko Ono. Posee también una colección de arte conceptual y actualmente presenta una exposición temporal de Túlia Saldanha.

La plaza principal de Cáceres con la torre Bujaco en primer término. ampliar foto
La plaza principal de Cáceres con la torre Bujaco en primer término.

05 Mecenazgo

En medio del casco viejo de Cáceres se encuentra la Fundación Mercedes Calles y Carlos Ballestero (plaza de San Jorge, 2). Calles, fallecida en 2001, quiso que la mayor parte de su fortuna quedara al servicio de la ciudad a través de la cultura y el conocimiento, así que ahora por la casa palacio de los Becerra (que data del siglo XV) han pasado exposiciones temporales de Sorolla, Rembrandt, Torner o Barjola.

En la planta inferior se puede ver también una curiosa muestra de los objetos de la benefactora: mobiliario, cristales o porcelanas. “Lejos de fijarnos solo en artistas de determinada época o corriente, nuestras exposiciones tienen como hilo conductor que el artista sea representativo. Hemos traído a nuestras salas desde obras de Zurbarán a las de Andy Warhol”, dice el director general, Luis Acha Iturmendi.

06 Arte periférico

Desde hace casi 15 años se celebra ForoSur, un evento de arte contemporáneo que en los últimos años ha cambiado de rumbo, desde lo ferial hasta lo expositivo. “Cuando llegamos hace tres años nos dimos cuenta de que el modelo de feria no era sostenible, así que optamos por crear una parte de reflexión y debate, itinerarios artísticos, o abrir al público los estudios de los artistas locales”, explica Rosina Gómez-Baeza, comisaria junto a Lucía Ybarra.

Fotografías de Pierre Gonnord, artista invitado en la última edición de ForoSur, en el patio renacentista del palacio de Ovando. ampliar foto
Fotografías de Pierre Gonnord, artista invitado en la última edición de ForoSur, en el patio renacentista del palacio de Ovando.

La última edición estuvo dedicada a la fotografía, con Pierre Gonnord como artista invitado, y también se celebró una Noche en Blanco. “La ciudad quiere tener una vida cultural para compartir con los visitantes”, dice Gómez Baeza, “pero que ese tejido artístico y museístico también forme parte de la vida de los cacereños”.

Algunas de las galerías han desaparecido con la crisis; sin embargo, Casa sin Fin (Pizarro, 15), un proyecto de Julián Rodríguez (editor de Periférica junto con Paca Flores) y Luis López Espada, sigue al pie del cañón. Tienen sede en Madrid, en la calle del Doctor Fourquet, un hervidero de galerías en el que también son vecinos de Helga de Alvear. “Desde ambos proyectos, editorial y galería, no solo hablamos de nombres periféricos que tratamos de convertir en centrales, sino también del espacio en el que trabajamos, mirando a distancia la metrópoli”, explica Rodríguez. En su galería mezclan artistas contemporáneos, como Pedro G. Romero, Javier Codesal, Jorge Ribalta o Miguel Brieva, con fotografía alemana y francesa de los años veinte, treinta y cuarenta.

Otros espacios expositivos se encuentran en la sala El Brocense, de la Diputación, o en cafeterías como Los Siete Jardines (Rincón de la Monja, 9, atención a las vistas desde su terraza, llena de piedra vieja y vegetación), tiendas de artesanía como Room Hands (avenida de España, 23) o lugares como Belleartes, Espacio de Arte y Acción (Donoso Cortés, 6).

PROTAGONISTAS

Excursiones a las dehesas

Rosina Gómez-Baeza, comisaria de ForoSur

“En Cáceres tiene mucho peso el patrimonio histórico, pero también queremos crear un patrimonio contemporáneo”, dice Rosina Gómez-Baeza, que dirigió Arco durante dos décadas y creó LABoral en Gijón. “En Cáceres hay que deambular por las calles”, dice, y comer en sitios como Atrio (plaza San Mateo, 1), El Figón de Eustaquio (plaza de San Juan, 12) o la Tapería de Yuste (plaza de San Juan, 11). “Los alrededores de la ciudad no hay que olvidarlos, son un espacio natural extraordinario”.

Terrazas y taperías

María Jesús Ávila, coordinadora del Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear

“Los visitantes ya no vienen solo a ver el casco histórico, ahora se viene a comer bien y a ver arte”, dice María Jesús Ávila, que recomienda la galería de arte Casa Sin Fin, el restaurante Atrio o el Museo Vostell Malpartida. Además, aconseja callejear y disfrutar de las terrazas de las casonas de la parte antigua y sus inmediaciones, como Las Caballerizas (Pizarro, 10) o El Corral de las Cigüeñas (Cuesta de Aldana, 6), y picar en alguna de las taperías, como Hornos 25 (Hornos, 25) o La Matilda (plaza de Santiago, 9).

Pila de quesos. ampliar foto
Pila de quesos.

Quesos artesanos

Toño Pérez, chef de Atrio

“La capitalidad gastronómica en 2015 es un reconocimiento que obliga a superarse y marcar unos nuevos objetivos”, dice el chef Toño Pérez, que comenzó siendo casi autodidacta y ahora tiene dos estrellas Michelin. “Nadie debería irse de aquí sin probar nuestro jamón, nuestros quesos, las innovaciones, nuestros platos de cuchara. Queremos que el turista se vaya con un buen sabor de boca. Y hay que visitar Mérida, Guadalupe y esas mezclas que tenemos de valles, llanos, montañas y dehesas”.

Mirador a la ciudad 

Josefa Cortés, directora gerente del Museo Vostell Malpartida (MVM)

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Josefa Cortés destaca lugares como las rocas graníticas declaradas monumento natural de Los Barruecos o, ya en la ciudad, “rincones hermosos y recónditos como el barrio de San Antonio, la plaza de Santiago o el mirador del santuario de la Virgen de la Montaña”. Para comer, los productos de temporada en Eustaquio Blanco (avenida de la Ruta de la Plata, 1), o el tapeo de Puerta de Mérida (Puerta de Mérida, 10), la histórica Adarve (Maestro Sánchez Garrido, 4) o la contemporánea Bouquet (plaza de Publio Hurtado, 1).

El Olivar de la Judería

Julián Rodríguez, galerista de Casa sin Fin y editor de Periférica

“Vivir en Cáceres tiene una ventaja: hay menos ruido, hay menos cosas que hacer que en una gran ciudad y más naturaleza; esto fomenta el pensamiento y la reflexión”, dice Julián Rodríguez. Recomienda el bar popular La Marina (avenida de la Virgen de la Montaña, 18), “con barra metálica, un gran respeto por la materia prima, y lejos del casco histórico y el turismo”, o el Olivar de la Judería, un jardín en el casco viejo, pero algo escondido. “Un sitio tranquilo donde ir a charlar, leer o ver la montaña”.

Copas en la Madrila

Luis Acha Iturmendi, director general de la Fundación Mercedes Calles y Carlos Ballestero

El casco histórico de Cáceres es “sencillamente extraordinario”, dice. “Esta urbe cercana a los 100.000 habitantes tiene una gran actividad: ciudad universitaria, patrimonio mundial desde 1986 y uno de los mejores conjuntos monumentales europeos”. Para comer recomienda restaurantes como Atrio, Torre de Sande (Condes, 3) y otros próximos a la plaza Mayor y a la plaza de San Juan. Y para las copas, las zonas de Fleming, la Madrila o la calle de Pizarro. 

Guía

Visitas

Museo de Cáceres (museodecaceres.blogspot.com.es). Plaza de las Veletas, 1. Entrada gratuita.

Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear (fundacionhelgadealvear.es). Pizarro, 8. Gratuito.

Museo Vostell Malpartida (museovostell.gobex.es). Carretera de Los Barruecos, s/n. Malpartida de Cáceres. Entrada, 2,50 euros.

Fundación Mercedes Calles y Carlos Ballestero (fmercedescalles.es/fmc/). Plaza de San Jorge, 2. Entrada gratuita.

Hotel Restaurante Atrio (restauranteatrio.com). Plaza de San Mateo, 1.

Información

Turismo de Cáceres (turismo.ayto-caceres.es).

Womad (womad.org).

ForoSur Cáceres (forosurcaceres.es).

Capital de la gastronomía (capitalespanoladelagastronomia.es)

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