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Los ‘hombres libres’ de Marruecos

Un viaje cultural y en el tiempo, sin necesidad de irse demasiado lejos, para conocer la milenaria cultura bereber

  • Los romanos los llamaron bárbaros, pero a los orgullosos pueblos bereberes les gusta ser conocidos como 'imazighen', que significa hombres libres. Una etnia milenaria, reliquia del mundo preislámico, que vive dispersa en diversos lugares del norte de África, como en la región marroquí de Igherm (en la imagen), en las montañas del Anti Atlas.
    1Los romanos los llamaron bárbaros, pero a los orgullosos pueblos bereberes les gusta ser conocidos como 'imazighen', que significa hombres libres. Una etnia milenaria, reliquia del mundo preislámico, que vive dispersa en diversos lugares del norte de África, como en la región marroquí de Igherm (en la imagen), en las montañas del Anti Atlas.
  • A hora y media de la sofisticada y turística Marraquech el mundo bereber nos envuelve en los sencillos pueblos que se esconden en las montañas del valle de Aït Bou Goumez, muy cerca de los arcoíris que crean las Cascadas de Ouzoud.
    2A hora y media de la sofisticada y turística Marraquech el mundo bereber nos envuelve en los sencillos pueblos que se esconden en las montañas del valle de Aït Bou Goumez, muy cerca de los arcoíris que crean las Cascadas de Ouzoud.
  • Los hombres bereberes acuden a Imilchil para encontrar a su media naranja durante la 'moussem' nupcial del mes de septiembre. Una fiesta con música, danzas y trajes tradicionales, en la que además se compra todo lo necesario para los largos meses de aislamiento invernal en las montañas del Atlas Medio.
    3Los hombres bereberes acuden a Imilchil para encontrar a su media naranja durante la 'moussem' nupcial del mes de septiembre. Una fiesta con música, danzas y trajes tradicionales, en la que además se compra todo lo necesario para los largos meses de aislamiento invernal en las montañas del Atlas Medio.
  • La Maison Tiskiwin, un museo de la Cultura Trans-sahariana, permite una inmersión en la cultura bereber sin salir de Marraquech gracias a la colección del antropólogo holandés Bert Flint. Cada sala representa una de las paradas de las caravanas comerciales que llegan desde el Sáhara para vender artesanía indígena: desde sillas tuaregs de montar camellos hasta alfombras del Alto Atlas.
    4La Maison Tiskiwin, un museo de la Cultura Trans-sahariana, permite una inmersión en la cultura bereber sin salir de Marraquech gracias a la colección del antropólogo holandés Bert Flint. Cada sala representa una de las paradas de las caravanas comerciales que llegan desde el Sáhara para vender artesanía indígena: desde sillas tuaregs de montar camellos hasta alfombras del Alto Atlas.
  • Al sur de Marruecos, la cultura bereber se muestra en el día a día de muchos de sus valles y oasis, así como en pueblos humildes como Tandilt o Adaï (en la imagen), cerca de la localidad de Tafraoute, en el valle de Ameln.
    5Al sur de Marruecos, la cultura bereber se muestra en el día a día de muchos de sus valles y oasis, así como en pueblos humildes como Tandilt o Adaï (en la imagen), cerca de la localidad de Tafraoute, en el valle de Ameln.
  • Los bereberes siempre han sido excelentes anfitriones: en las casas tradicionales alrededor del pueblo de Tafraoute, en las montañas del Anti-Atlas, la mejor habitación se reservaba a los huéspedes. Lo mejor es alquilar una bicicleta de montaña o un todoterreno para recorrer los alrededores, como Aguard Oudad y sus surrealistas 'Pierres Bleues' (piedras pintadas).
    6Los bereberes siempre han sido excelentes anfitriones: en las casas tradicionales alrededor del pueblo de Tafraoute, en las montañas del Anti-Atlas, la mejor habitación se reservaba a los huéspedes. Lo mejor es alquilar una bicicleta de montaña o un todoterreno para recorrer los alrededores, como Aguard Oudad y sus surrealistas 'Pierres Bleues' (piedras pintadas).
  • La ciudad costera de Alhucemas, capital no oficial de los bereberes del norte de Marruecos, fue fundada por los españoles con el nombre de Villa Sanjurjo en los años 20, como plaza fuerte durante la guerra del Rif. Ahora los marroquís la llaman Al-Hociema y es tranquila, segura y moderna, llena de orgullosos bereberes occidentalizados.
    7La ciudad costera de Alhucemas, capital no oficial de los bereberes del norte de Marruecos, fue fundada por los españoles con el nombre de Villa Sanjurjo en los años 20, como plaza fuerte durante la guerra del Rif. Ahora los marroquís la llaman Al-Hociema y es tranquila, segura y moderna, llena de orgullosos bereberes occidentalizados.
  • En la parte más oriental del Marruecos central, esta población habla de otra época, la de las caravanas que atravesaban el desierto. Cuando llegaban tras meses bajo el sol del Sáhara, encontraban agua, cobijo, negocios y baraka (bendiciones). Hoy luce arquitectura dmoderna en su Escuela de tecnología (en la foto), de los arquitectos Saad El Kabbaj, Driss Kettani y Mohamed Amine Siana.
    8En la parte más oriental del Marruecos central, esta población habla de otra época, la de las caravanas que atravesaban el desierto. Cuando llegaban tras meses bajo el sol del Sáhara, encontraban agua, cobijo, negocios y baraka (bendiciones). Hoy luce arquitectura dmoderna en su Escuela de tecnología (en la foto), de los arquitectos Saad El Kabbaj, Driss Kettani y Mohamed Amine Siana.
  • A veces se la llama la pequeña Marraquech, pero esa descripción no hace justicia a Taroudannt, el corazón comercial del valle del Sus. Ocultos detrás de unas magníficas murallas de barro rojo y con los picos nevados del Alto Atlas de fondo, los zocos y plazas de Taroudannt sintetizan todo el encanto marroquí.
    9A veces se la llama la pequeña Marraquech, pero esa descripción no hace justicia a Taroudannt, el corazón comercial del valle del Sus. Ocultos detrás de unas magníficas murallas de barro rojo y con los picos nevados del Alto Atlas de fondo, los zocos y plazas de Taroudannt sintetizan todo el encanto marroquí.