Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El nuevo casco antiguo de Lleida

Arte urbano, tiendas 'pop-up', un mercado modernista y el vermú torero en un recorrido por el renovado centro histórico de la ciudad

Interior del depósito de aguas del Pla, de finales del siglo XVIII, marcado por la verticalidad y severidad de sus pilares. Ampliar foto
Interior del depósito de aguas del Pla, de finales del siglo XVIII, marcado por la verticalidad y severidad de sus pilares.

El casco antiguo de Lleida es un lugar contradictorio. Su larga arteria principal, el carrer Major, bulle de animación y actividad durante el día. Sobre ella se alzan la soberbia Seu de Lleida, uno de los templos románico-góticos más curiosos del país (su claustro está situado justo delante de la iglesia) y el renovado Castell del Rei, más conocido como La Suda. Sin embargo, los edificios de las calles y callejones que median entre estos espacios están bastante degradados y empobrecidos. Aún hoy algunos de ellos padecen abandono y mal estado y, en ocasiones, se derrumban. Afortunadamente, de un tiempo a esta parte han surgido diferentes iniciativas públicas y privadas que pretenden recuperar el pulso de la zona y cerrar -o coser- los desgarros de este fascinante barrio.

‘Collage’ urbano en Cavallers

La empinada carrer Cavallers, que comunica la calle Major y la burguesa zona alta de la ciudad, alberga una heterodoxa mezcla de propuestas artísticas, monumentos ocultos y multiculturalismo (no en vano, en la zona vive una importante comunidad extranjera). En el camino de subida encontraremos el Oratorio de Nostra Senyora dels Dolors (Cavallers, 26), de estilo neoclásico, en el que destaca un llamativo mural de azulejos. Justo enfrente está el barroco Antic Convent del Roser, cerrado por obras y destinado a convertirse en Parador de Turismo.

Un poco más arriba descubriremos diversas intervenciones del proyecto Pati Obert, realizado por diversos colectivos e instituciones públicas de la ciudad. A medio camino entre el arte urbano y el povera, pretende transformar diversos solares del casco antiguo en espacios artísticos y de interacción con los ciudadanos. También aquí está el Espai Cavallers (Cavallers 31; +34 629 033 150), que muestra la obra de artistas contemporáneos locales. Puede visitarse los martes y miércoles de 17.30 a 20.30 y los jueves, viernes y sábados de 11.30 a 13.30 y de 17.30 a 20.30.

Más allá, en el cercano cruce de las calles Tallada y Murcia, avistaremos el mural del líder anarcosindicalista Salvador Seguí, que vivió durante un tiempo en Lleida. El mural refleja su efigie y también la Rosa de Foc, símbolo y sobrenombre de la Barcelona anarquista de principios del siglo XX. Es obra de los arquitectos Joan Artigues y Joaquim Solé, y del artista Josep Ripoll.

Aguas neoclásicas y arte contemporáneo

Intervenciones culturales de la iniciativa el Pati Obert en la calle Cavallers de Lleida. ampliar foto
Intervenciones culturales de la iniciativa el Pati Obert en la calle Cavallers de Lleida.

Si seguimos por la calle Murcia, llegaremos al Depósito del Pla de l’Aigüa (Plaça del Dipòsit; +34 973 211 992), que data de finales del siglo XVIII y que abasteció de agua a la ciudad durante muchos años mediante cinco fuentes. El acceso, situado en una plaza desaliñada y solitaria no hace presagiar el espectacular espacio subterráneo que nos aguarda, marcado por la verticalidad y la severidad de sus pilares. El silencio, la humedad y el repiqueteo del agua resultan sobrecogedores. Puede visitarse los domingos (12.00 a 14.00) y los sábados pueden concertarse visitas en el Museu de l’Aigua, del cual este depósito forma parte, o en la Oficina de Turismo de la ciudad.

Para redondear la visita cultural, no hay que dejar de visitar La Panera (Plaça de la Panera 2; +34 973 26 21 85), el centro de arte contemporáneo de referencia en las Terres de Ponent, como se denomina en catalán al oeste de la comunidad autónoma, y que siempre cuenta con propuestas estimulantes.

Volvemos a la calle Cavallers, justo allí donde se encuentra con el modernista Mercat del Pla (Sant Martí, 3). Aquí se desarrolla una novedosa iniciativa que pretende recuperar para usos comerciales esta zona de la ciudad. El mercado, recientemente restaurado, aloja la permanente Outlet Number One y diferentes pop-up stores, o lo que es lo mismo, tiendas temporales. Todos ellas ofrecen prendas de primeras marcas con grandes descuentos. A su alrededor han surgido diversas tiendas y boutiques que se alojan en edificios de arquitectura sorprendente y que casan muy bien con el espíritu iconoclasta del barrio y las propuestas de la iniciativa Pati Obert. Destacan La Trama Comics, Yerse, Melé y Desigual.

Vermú, magos y caracoles

Uno de los locales comerciales del Mercat del Pla, en el casco antiguo de Lleida. ampliar foto
Uno de los locales comerciales del Mercat del Pla, en el casco antiguo de Lleida.

El Bar Gilda (Plaça del Rei; +34 973 272 037), junto a La Panera, se ha sumado a las iniciativas para revitalizar el casco antiguo. El primer y el tercer domingo de cada mes ofrece desde las 13.30 el Vermú torero, que incluye sesiones de DJs, música en vivo, actividades familiares e incluso la actuación de un mago. Todo ello, acompañado de ricas tapas, cervezas y, claro está, vermú.

Pero hay más buenas propuestas. El Snack Bar Pepe ocupa la esquina de un solar, justo enfrente del Mercat del Pla, y sirve clásicos del piscolabis, como patatas fritas, mejillones y diferentes tipos de raciones. En la esquina opuesta destaca el incombustible Bar Bodega Blasi (Sant Martí, 2; +34 973 22 88 17), donde hay que pedir el aperitivo leridano por excelencia, la barreja, un combinado de aceitunas rellenas y berberechos bañados en salsa de aperitivo.

Los que quieran sentarse a la mesa y comer com cal tienen a su disposición el emblemático Celler de Can Roser (Cavallers, 24; +34 973 23 90 70), una de las instituciones de Lleida por lo que respecta al bacalao, o Els Trulls (Palma, 21; +34 973 26 80 27), donde sirven carnes a la brasa y los que, dicen, son los mejores caracoles a la llauna de la ciudad.