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El cronista gráfico de Glasgow

La ciudad escocesa rinde homenaje al artista Alasdair Gray con una exposición retrospectiva en el museo de arte Kelvingrove

'Cowcaddens Streetscape 1950s', de Alasdair Gray (1964).
'Cowcaddens Streetscape 1950s', de Alasdair Gray (1964).

Glasgow rinde homenaje Alasdair Gray, uno de los artistas más prestigiosos de la Escocia contemporánea. Este artista multidisciplinar dio su salto a la fama con Lanark: una vida en cuatro libros, una novela a la vez surrealista y realista cuya narrativa divertida y apocalíptica se desarrolla, en parte, en una urbe imaginaria no muy diferente a la ciudad escocesa. Esta obra, como todas las posteriores, venía acompañada de impactantes ilustraciones que lo consagraron también como artista gráfico.

El núcleo central de este tributo artístico, que concluirá el 22 de Febrero, se encuentra en el Kelvingrove Art Gallery and Museum. La exposición titulada Alasdair Gray: From the Personal to the Universal constituye un recorrido por su obra pictórica, desde su época infantil y estudiantil hasta nuestros días. Esta secuencia histórica muestra la evolución de su arte y de su interpretación del mundo: de la oscuridad simbólica de la adolescencia a la armoniosa claridad de sus etapas más recientes.

Retrato del artista Alasdir Gray, cronista gráfico de Gaslgow. ampliar foto
Retrato del artista Alasdir Gray, cronista gráfico de Gaslgow.

Pese a la transformación, su estilo se ha mantenido inconfundible: líneas puras, fuertes contrastes de color y trazos similares a los de las tiras cómicas. Quizás la parte más interesante para los viajeros que visitan Glasgow sean las obras realizadas como Cronista Gráfico de la Ciudad, en los años 70. Comprometido con sus ideales de izquierda y su defensa del arte público, Gray no sólo inmortalizó a intelectuales y políticos de todas las ideologías, sino también adolescentes que pululaban por el bohemio barrio del West End; albañiles inmigrantes, peluqueros atareados en su trabajo u obreros anónimos que salían de fábricas ya desparecidas.

Alasdair Gray, que cumplirá 80 años en diciembre, ha plasmado a Glasgow en sus obras, pero la propia ciudad ha sido también un lienzo en el que ha dejado su impronta. Durante años, el autor se hizo famoso pintando murales en teatros, bares, iglesias, sinagogas y otros edificios públicos. La exhibición ofrece una reproducción de algunos de estos frescos ya desaparecidos, pero no lejos del museo se pueden admirar otros tantos que aún perviven. En Byres Road se encuentra Oran Mór, una iglesia neogótica convertida en un complejo de bar, restaurante y sala de eventos.

En el mural del techo de su auditorio se mezclan los signos del zodiaco y las fases de la Luna con escenas de Glasgow y otras ciudades de Escocia. En The Ubiquitous Chip, el legendario bar-restaurante del West End, Gray inmortalizó a parroquianos de todo pelaje. Y con motivo de la modernización de la red de metro, la estación de Hillhead exhibe un mural de azulejos de cerámica titulado Gente de todo tipo, una divertida visión de la ciudad y sus habitantes representados en su versión humana y en la animal (zorros urbanos, viejos búhos, peces raros…).

Humor y amor por Glasgow, una ciudad que ha sabido corresponder el trabajo de este novelista, diseñador, muralista y activista político a favor de la independencia de Escocia. Un artista incansable siempre fiel a su lema predilecto: trabaja como si fueran los primeros días de una nación mejor.

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