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Extremo Oriente en el plato

Siete restaurantes de Barcelona donde degustar ingredientes extraños, sabores desconocidos y texturas sorprendentes

Selección de platos del restaurante TouHou. Ampliar foto
Selección de platos del restaurante TouHou.

Barcelona ostenta, como corresponde a su tamaño, una altísima densidad de restaurantes asiáticos. Muchos de ellos son comedores de puro rancho, con el típico menú prefijado de rollito, pollo con almendras y otros platos de sabor indeterminado. Pero también hay pequeñas maravillas, locales donde pueden degustarse ingredientes extraños, platos regionales o sabores y texturas sorprendentes, sin dejarse por ello un ojo de la cara al pagar. Aquí van unas cuantas sugerencias.

01 Kimchi para todos

TouHou

Regentado por una familia de Shanghái, el TouHou (Passeig Sant Joan 23; +34 93 140 05 69) ofrece comida de tres países: China, Japón y Corea. Sin menospreciar las dos primeras, vale la pena centrarse en la última. Por supuesto, el kimchi (col fermentada picante) está presente en la mayoría de los platos (véanse su sabroso bibimbap, plato de arroz mezclado que hay que pedir con el huevo crudo y no frito, o su cazuela de kimchi con tofu). Los tallarines en sopa fría con pera sorprenden por su sabor diferente, y la pasta de arroz con salsa picante despierta los sentidos.

Entrada del restaurante oriental TouHou, en Barcelona. ampliar foto
Entrada del restaurante oriental TouHou, en Barcelona.

También hay barbacoas clásicas de setas shiitake, ternera o calamar, pero los paladares desprejuiciados pueden atreverse con las de molleja de pollo o lengua de ternera.

02 Tendón de vaca en su salsa

Ying Bin Ji Lou

La larguísima carta de Ying Bin Ji Lou (Passeig Sant Joan 34; +34 93 245 22 39) es una enciclopedia de la comida china. Tienen platos tradicionales, entre los que figuran variaciones para todos los gustos de noodles, arroces y fideos de arroz, o fondues (de solomillo, pato, cordero o hueso), que vienen acompañadas de un abundante bufé de verduras. Además, hay un montón de especialidades apetecibles como las ollas-llama abiertas de taro, coliflor o tofu seco, la ensalada de nabos, la pasta de arroz salteada con cangrejo grande, el tofu con huevo milenio o la picante ternera con pimientos y cacahuetes.

Y en el apartado de las rarezas, platos tan poco habituales en nuestra dieta como el tendón de vaca en su salsa, las cabezas de pato asadas o la ensalada de medusa.

03 El chino-chino de Barcelona

Chen Ji

Convertido ya en un clásico de la comida low-cost en Barcelona, Chen Ji (Ali Bei 65; +34 93 247 68 31) es un fresco del melting pot local, con estudiantes universitarios, la comunidad china del barrio y grupos de amigos y familiares que quedan deslumbrados por la inmejorable relación cantidad/precio. Su carta, especializada en platos del norte de China, es apabullante. Ahora, no hay que esperar lujos, dragones ni músicas celestiales. Esto es una taberna china, en el más sobrio de los sentidos. Lo mejor son los fideos hechos a mano, que vienen en grandes cuencos, con sabores intensos. Los jiaozi (hervidos) y los guo tie (fritos) se sirven por doquier y su pato Pekín pasa por ser uno de los mejores de la ciudad.

Kenji Ueno, cocinero de Can Keji.
Kenji Ueno, cocinero de Can Keji.

04 Tapas a la japonesa

Can Kenji

El Can Kenji (Rosselló 325; +34 93 476 18 23) es una pequeña institución de la comida japonesa en la Dreta de l’Eixample. El sushi y el sashimi son de factura académica, pero hay mucho más: la tempura, ese plato habitualmente grasiento y falto de sabor, es aquí un festival de texturas y matices en cualquiera de sus variaciones. El rollo de pato con brotes tiernos o los fideos Sōmen con berenjena son exquisitos, al igual que el tataki de atún con salmorejo, donde aparecen toques mediterráneos. Por su parte, la hamburguesa Can Kenji o el salteado de secreto ibérico con kimuchi muestran lo bien que cocinan la carne. Por último, aunque el sake esté un poco subido de precio, vale la pena probarlo, no como punto final de la comida, sino como integrante del festival culinario.

05 Esencia de Corea del Norte

Zhao-Yang

La decoración de este local debe ser lo más parecido a lo que uno pueda imaginar de un restaurante de Corea del Norte (sin fotos oficiales, eso sí). Todo en Zhao-Yang (Còrsega 391; 34 93 459 29 62) es espartano, es verdad, pero cuando llegan los platos de vegetales hervidos, el gustoso arroz frito con curry y gambas, sus tazones de fideos humeantes o los revueltos de tofu, uno se olvida de esas futilidades. Hay que destacar también los especiados platos de carne que, desde luego, no dejan indiferente.

06 La taberna del ramen

Cocina de Ramen-ya Hiro.
Cocina de Ramen-ya Hiro.

Ramen-ya Hiro

Aunque su carta es discreta, la taberna Ramen-ya Hiro (Girona 164; +34 93 002 84 41) sirve suculentos tazones de ramen (fideos japoneses) en los que el comensal, sobre la base del caldo, puede elegir algunos ingredientes. El resultado es sabroso y saciante en todos los casos. Prueba de ello son las largas colas que se forman diariamente para probarlos, así que conviene llegar pronto ya que no hacen reservas.

07 A chupitos de soju

Yalujiang

El Yalujiang (Roger de Flor 137; +34 93 270 06 37) tiene más pinta de Bar Pepe que de ninguna otra cosa, así que, a primera vista, la única pista para saber que aquí ofrecen comida coreana es un póster colgado en la pared de Park Jae-sang (PSY, el inefable cantante de Gangnam Style). Pertenece a una simpática familia de Shenyang, ciudad del noreste de China cercana a la frontera con Corea del Norte, que se ha especializado en platos de carne de la península asiática. Es pues el sitio adecuado para probar sabrosas barbacoas de panceta, ternera, cordero o pollo. Se acompañan con hojas de lechuga y salsa de judía dulce, que sirven de contrapunto fresco. La plancha puede combinarse con el pastel de arroz picante, los tallarines con salsa de judías negras, la ensalada de ternera cruda, la de pescado seco, o la curiosa tortilla de patatas al estilo coreano.

Para redondear la comida, qué mejor que acabar con unos chupitos de Soju, un licor coreano que viene a ser un vodka rebajado con notas ligeras de flores. Sí, ese mismo que anuncia PSY en el póster.

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