Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El hotel que enamoró al Tánger internacional

Tras años de decadencia y una completa rehabilitación, el histórico Villa de France reabre sus puertas. Acogió a espías, turistas adinerados, diplomáticos y a artistas como Matisse o Delacroix

Entrada del hotel Villa de France, en Tánger (Marruecos).
Entrada del hotel Villa de France, en Tánger (Marruecos).

El hotel Villa de France surge imponente de la confluencia de las calles de Inglaterra y de Holanda, muy cerca del Gran Zoco de Tánger. Tras años cerrado, el pasado mes de junio volvió a abrir sus puertas como alojamiento de lujo. Pero el Villa de France es mucho más que un hotel en el que dormir con vistas a la bahía, en habitaciones cuyo precio oscila entre 100 y 400 euros. Forma parte de la historia de la ciudad y es por ello que cualquier visitante debería dedicar unos minutos a detenerse frente a él o a tomar algo en uno de sus bares y restaurantes (el Delacroix ofrece vistas a la medina en su terraza y cocina francesa, y el patio con decoración árabe invita a tomarse un cóctel).

Construido a finales del siglo XVIII, en el XIX el edificio se destinó a residencia del jefe de la diplomacia francesa, y de hecho se ubica en pleno centro de lo que en su tiempo fue el prestigioso barrio diplomático. A principios del siglo XX, cuando Tánger se convirtió en una estratégica ciudad y atrajo a espías y diplomáticos de todo el mundo, Villa de France se convirtió en uno de los hoteles más prestigiosos de la ciudad, un auténtico cinco estrellas. En los años treinta contaba con teléfono, calefacción central y baño privado, verdaderos lujos incluso para los más privilegiados del momento.

Por sus pasillos, fuentes, terrazas, habitaciones y jardines pasaron miembros de la aristocracia francesa y británica y dos pintores de renombre: Eugène Delacroix en 1832, y Henri Matisse, que se alojó una larga temporada en 1913. Lo hizo en la habitación 35 y desde ella pintó uno de sus cuadros más bellos: Paysage vu d’une fenêtre.

Tras esos tiempos de esplendor fue llegando la decadencia y en 1966 el hotel perdió su quinta estrella. Mantuvo, sin embargo, su importancia arquitectónica y en 2003 fue declarado monumento histórico. Símbolo del interés turístico que no ha dejado de despertar son dos excelentes publicaciones dedicadas al Villa de France: A room with a view, un viaje por la historia del edificio a través de la prensa, las crónicas diplomáticas y las guías de turismo, y el libro de fotografías Grand Hotel Villa de France, Tanger, del libanés Alain Kantarjian, publicado antes de la rehabilitación del hotel, en 2009.

Con alguna de estas obras como referencia en nuestra mochila, la visita, que se puede complementar con otra a la cercana iglesia de Saint Andrew's, transmite ese genuino sabor internacional de este puerto de Marruecos.

Más propuestas para una escapada a Tánger aquí

Encuentra inspiración para tus próximos viajes en nuestro Facebook y Twitter e Instragram o suscríbete aquí a la Newsletter de El Viajero.