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El desembarco de Renzo Piano

El edificio del arquitecto genovés para el Centro Botín replantea el perfil arquitectónico de la ciudad, y en sus jardines se suceden las citas culturales. Surf y gastronomía en la capital cántabra

El edificio en obras de Renzo Piano para el Centro Botín.
El edificio en obras de Renzo Piano para el Centro Botín.

Poco a poco va tomando forma junto a la bahía el Centro Botín (1) (www.centrobotin.org), que tras el fallecimiento el pasado martes de su impulsor, el presidente del Banco de Santander, Emilio Botín, queda como su gran legado a la ciudad. El refinado proyecto del arquitecto genovés Renzo Piano transforma la fisionomía de Santander al igual que sucedió hace mucho con el palacio de la Magdalena (2), imán de turistas y foco cultural. Aunque el doble edificio proyectado por Piano continúa en obras (está previsto que se abra en 2015), desde julio hay ya actividad en el auditorio al aire libre y se puede pasear por los renovados jardines de Pereda. Con eso y con el lavado de cara que se le ha hecho al muelle de Gamazo (3) para el Mundial de Vela (desde el 8 y hasta el 21 de septiembre; www.santander2014.com), la novia del mar está viviendo una segunda juventud, como cuando le cantaban boleros y los reyes la frecuentaban para tomar baños de ola.

Paseo marítimo junto a las playas del Sardinero.
Paseo marítimo junto a las playas del Sardinero.

8.30 La cuna del surf español

En 1963, cuando nadie hacía surf en España, el santanderino Jesús Fiochi se plantó en la segunda playa del Sardinero con su tabla Barland Rott recién comprada en Francia y lo hizo. Hoy sus discípulos son legión. Para alquilar material o aprender están las escuelas Sardinero (942 27 03 01; www.escueladesurfsardinero.com) y Molinucos (942 28 00 13; www.escueladesurfmolinucos.com). Si no hay olas, que ya es raro, la opción b es correr o pedalear en la Vaguada de las Llamas (4), un extenso parque salpicado de flamantes arquitecturas, como el Palacio de Deportes, con cubierta en forma de lágrima forrada de 400 planchas de acero, obra de Julián Franco y Jose Manuel Palao; el Palacio de Exposiciones, de Gabriel Gallegos y Juan Carlos Sanz, o la sala de conciertos Escenario Santander (www.escenariosdr.es), de Conrado Capilla y Pucho Vallejo. Las bicis se pueden coger en las 16 estaciones de Tusbic (www.tusbic.es), sacando un abono diario o semanal.

9.30 Tortillas en 22 versiones

En el bar Quebec (5) (Amós de Escalante, 8) hacen 22 variedades de tortilla de patata, a cual más rica, para desayunar o para llevar a la playa. A dos calles está el mercado de la Esperanza (www.mercadodelaesperanza.com), a tope ahora de compradores y de mirones extasiados ante las pirámides de bonitos de Santoña. Otro mercado curioso es el decimonónico del Este (6) (Hernán Cortés, 4), con techumbre y galerías de madera. Se puede desayunar (otra vez) en sus bares, comprar delicatessen y visitar, en sus bajos, el MUPAC, Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (942 20 99 22; www.museosdecantabria.com; entrada, 5 euros; 2 euros para niños de 5 a 12 años), que pese a su asunto es muy moderno e interactivo.

Un pescadero en el mercado de la Esperanza de Santander.
Un pescadero en el mercado de la Esperanza de Santander.

10.00 Chubasquero en Godofredo

A estas horas de la mañana, y dependiendo del parte meteorológico, se plantean dos opciones: o tomar un barquito rumbo a la espectacular lengua de arena del Puntal para bañarse y tomar el sol o ir a Godofredo (paseo de Pereda, 31) a comprar un chubasquero y una camiseta de rayas para no desentonar (el Santander chic pasa también por la boutique Del Rosa al Amarillo, en Hernán Cortés, 37). Otra posibilidad es visitar el MAS (7), Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander (Rubio, 6; www.museosantandermas.es), en el cual hay una planta entera dedicada a la condición femenina, con obras de artistas tan dispares como Goya, Solana, María Blanchard o García Rodero. Luego se puede visitar la vecina Biblioteca de Menéndez Pelayo (www.bibliotecademenendezpelayo.org), que atesora en una espléndida sala los 42.000 libros del erudito santanderino.

12.00 Subir y bajar 158 escalones

Seguimos hacia el Centro de Arte Faro de Cabo Mayor (942 20 36 48; www.puertosantander.es/farocabomayor). En ese rompeolas de las galernas del Cantábrico se exponen más de 200 cuadros de faros pintados por Eduardo Sanz, Úrculo, Eduardo Arroyo, El Roto… Al lado, la playa salvaje de Mataleñas (8), rodeada de verdores y acantilados, a la que acude un público más joven que el que llena las del Sardinero, seguramente porque hay que bajar (y luego subir) 158 escalones.

14.00 Un chef para una sola mesa

Para comer bien se ha de ir a La Casona del Judío (9) (Repuente, 20; 942 34 27 26; www.lacasonadeljudio.com). Es un bistró de precio ajustado y un restaurante gastronómico con una sola mesa atendida por Sergio Bastard, un chef prometedor. También son buenas referencias Cañadío (Gómez Oreña, 15; 942 31 41 49; www.restaurantecanadio.com) y El Serbal (10) (Andrés del Río, 7; 942 22 25 15; www.elserbal.com). Y los restaurantes regentados por los hermanos Carlos y Lucía Zamora: Deluz (Ramón y Cajal, 18; 942 29 06 06); Días desur (Hernán Cortés, 47; 942 36 20 70) y El Machi (Calderón de la Barca, 9; 942 21 87 22). Si se quiere lo mejor —rabas, pescados y mariscos—, aunque sea sobre manteles de papel, el lugar es La Radio (11) (General Dávila, 103; 942 23 26 28). Sin olvidar, para las rabas, el Bar del Puerto (calle de Hernán Cortés, 63) y el Lisboa, en el Sardinero, la zona de ocio y playas donde también nos encontramos con la mítica heladería Regma (un helado de nata, por favor).

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17.00 Del zoo al funicular

Con niños, el plan clásico es ir al minizoo de la Magdalena (12) (de entrada gratuita), donde a esta hora dan de comer a los leones marinos y los pingüinos. Los papás más enrollados los llevan a ver esqueletos de ballenas y una sardina con dos cabezas al Museo Marítimo (13) (942 27 49 62; www.museosdecantabria.com; entrada, 8 euros; 5 euros los niños de 5 a 12 años), y los dejan quedarse a dormir con los tiburones. Y los alternativos, a mirar cómo entra el ferry de Portsmouth en la bahía desde el funicular de Río de la Pila (14). En realidad no se trata de una atracción turística, sino de un transporte público más, pero mola la cabina acristalada, mola la vista y mola (sobre todo) que es gratis.

21.30 Encierro en Tetuán

Hay barras y barrios que no pasan de moda, como, por ejemplo, Las Hijas de Florencio y Casa Lita, en el paseo de Pereda (15); Bodega Cigaleña y La Conveniente, en Cañadío (16), o Bodega del Riojano, en Río de la Pila. Pero la zona que ahora lo peta y se peta es el castizo barrio de Tetuán (17). Marucho, Casa Silvio y Puerta 23 (todos en la calle Tetuán) son excelentes.

23.00 La última, en la playa

Al lado de Tetuán, en la calle del Sol, el Moondog es un buen lugar para tomarse la primera copa de la noche. Luego nos esperan los cien garitos de Cañadío (Tokio Lounge, Divino, Bogart, El Ventilador…), la renovada Sala Rocambole (18) (Hernán Cortés, 35) y la terraza de BNS (19) (avenida de la Reina Victoria, 47).

 

 

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