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‘Swing’ en La Casa Azul

Este espacio sociocultural de Córdoba, concienciado y sostenible, ofrece conciertos, talleres, microteatro y hasta una sala de quiromasaje

Patio del espacio cultural La Casa Azul, en el barrio de San Agustín de Córdoba. Ampliar foto
Patio del espacio cultural La Casa Azul, en el barrio de San Agustín de Córdoba.

En el barrio de San Agustín, cerca del Palacio de Viana, se encuentra la colorista Casa Azul, cuya arquitectura tradicional fue renovada en los años 90 gracias al artista local Salvador Morera, quien la adquirió para transformarla en una vivienda-museo. Al margen de vanguardias y tendencias imperantes, decidió decorarla con vidrieras y naturalistas murales cerámicos que cubren ventanas, columnas y muros. Incluso también su vivo cromatismo alcanza el suelo del patio sustituyendo al enchinado local, tan peculiar en estas moradas cordobesas.

Más allá del tradicional concurso de los Patios de la ciudad cordobesa, la casa sigue revistiéndose de luces, flores y plantas, y aunque hace años que Morera se vio obligado a clausurarla por falta de impulso institucional, la Casa Azul fue recuperada y felizmente readaptada.

La creatividad renació gracias a la asociación Tianguis, que desde 2010 ha hecho de ella un espacio sociocultural abierto con una dinámica programación bajo el paraguas de la agroecología, la autogestión y la diversidad.

Mientras accedemos por el zaguán, sones de swing claman desde el patio donde un grupo de alumnos aprenden a bailarlo. De ahí se pasa a la ecocantina, que bajo una tenue y cálida luz ofrece alimentos ecológicos, locales y de temporada. A la izquierda encontramos una biblioteca nutrida con fondos cedidos por particulares y colectivos que dispone ya de un servicio de préstamo, así como algunas actividades complementarias.

Taller de 'swing' en el patio de La Casa Azul, en Córdoba. ampliar foto
Taller de 'swing' en el patio de La Casa Azul, en Córdoba.

Al otro lado del patio hay también un taller de costura y un espacio para el relax: una sala de quiromasaje donde uno puede hacerse con Las Cosas de Manuela, una gama de productos artesanos y ecológicos para el cuidado del cuerpo y la limpieza. De igual modo, la sala de exposiciones temporales, el patio y otras dependencias están disponibles para actividades sin ánimo de lucro, orientándose hacia un uso público y horizontal del espacio.

De manera que en las tardes de martes a viernes, la Casa Azul se convierte en un espacio vivo con una programación de conciertos, talleres, encuentros, microteatro, ciclos de documentales, charlas informativas, recitales y presentaciones.

La casa sigue manteniendo el nombre, la obra y parte del espíritu de Salvador Morera, artista que tras adquirir una experimentada formación en Centroeuropa y exponer en varias ciudades de España, ha hecho de la artesanía un arte y de la escultura un testimonio. A pocos metros de la casa, de hecho, un monumento urbano a la paz apunta al cielo como prueba más de su particular universo creativo protagonizado por un naturalismo naíf de flora y fauna.

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