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‘All is black’ en Auckland

El equipo nacional de rugby de Nueva Zelanda, los 'All Blacks', atraen a miles de turistas cada año para asistir a sus partidos

Los 'All Blacks' realizan la tradicional Haka, una danza tribal maorí para intimidar al oponente, antes de un partido de rugby.  Ampliar foto
Los 'All Blacks' realizan la tradicional Haka, una danza tribal maorí para intimidar al oponente, antes de un partido de rugby.

21 de junio de 2014. En todo el mundo se respira fútbol. Millones de aficionados llevan años esperando ver rodar la pelota en Brasil. Sin embargo, en Auckland la tierra gira en sentido contrario al resto del planeta. Pese a ser una ciudad absolutamente cosmopolita, se encapsula en una burbuja y el poco interés que existe en Nueva Zelanda por el fútbol se reduce absolutamente a cero: juegan los All Blacks, la selección nacional de rugby.

Un mes antes del encuentro las más de 47.000 entradas disponibles se agotan en cuestión de días. Y no es solo porque los kiwis estén interesados en asistir al partido, sino porque turistas llegados desde todas partes del país, e incluso desde el extranjero, acuden expresamente para ver encuentro. Europeos, asiáticos y latinoamericanos se mezclan con las familias de Auckland, que asisten al evento en masa. Grandes fanáticos del rugby y también curiosos desentendidos. No hace falta saberse todas las reglas del rugby, muchos incluso no saben que la pelota es ovalada, o que el partido dura ochenta minutos. Pero si estás en Auckland debes ir a ver a los All Blacks. Es una especia de ley implícita.

Religión Black

El rugby es considerado el deporte oficial en Nueva Zelanda. En las vitrinas de las calles de Auckland rara vez podremos encontrarnos con la camiseta de Messi, Cristiano Ronaldo o Neymar, pero sí un arsenal de indumentaria referente a los All Blacks. Camisetas, pantalones, chaquetas, bufandas, bolsos, gorros, ropa interior y todo tipo de accesorios, en todas las tallas y precios. Los All Blacks son una verdadera religión, ya que han hecho visible esta lejana isla a los ojos de todo el planeta: de los siete mundiales de rugby disputados hasta ahora -cada cuatro años- los All Blacks han ganado dos (1987 y 2011) y actualmente se ubican en el primer lugar del ranking de la IRB (Internacional Rugby Board). Es decir, son el mejor equipo del mundo.

Cultura Black

El día del partido Auckland se transforma por completo y todo gira entorno a la selección nacional de rugby. Esto no quiere decir solo que los bares se llenen de gente o que los supermercados agoten sus stocks de cerveza. Por supuesto que sucede, pero no es lo único. La ciudad completa se organiza entorno al evento y el transporte público es el mejor ejemplo: desde todos los puntos de la urbe se puede llegar gratuitamente a Eden Park, estadio que acoge los partidos más importantes de los All Blacks; solo hay que mostrar la entrada para el partido. Cientos de autobuses son destinados única y exclusivamente para la comodidad de los espectadores, que son encuestados al subir a bordo para saber cuánto tuvieron que caminar y cómo se podría mejorar el sistema para el próximo encuentro. Una vez terminado el choque, los mismos autobuses realizan el recorrido de vuelta, también de forma gratuita. Estas facilidades públicas para asistir a los partidos tienen una explicación: los All Blacks son parte de la esencia de este país y, por supuesto, también una importante atracción turística.

Aficionados fotografiándose con un jugador de los 'All Blacks' al finalizar el partido. ampliar foto
Aficionados fotografiándose con un jugador de los 'All Blacks' al finalizar el partido.

Pasión Black

Cuando los All Blacks entran a la cancha, la ciudad explota, el estadio se ilumina y los neozelandeses sacan a relucir toda la pasión que tienen escondida, coreando el himno nacional como anticipo a uno de los momentos más emocionantes y esperados de la jornada: la Haka. Se trata de la famosa danza tribal maorí con la que se da la bienvenida a un forastero o para intimidar al oponente antes de la lucha. En este caso, los neozelandeses tratan de intimidar a sus rivales con un ritual que no dura más de un minuto, pero que te pone la piel de gallina y los pelos de punta. El estadio calla por completo y solo se escuchan con fuerza las voces de los 23 jugadores vestidos de negro gritando a los vientos y golpeando sus cuerpos que, pese a la distancia de las gradas, suenan como madera contra madera. Las luces del estadio se transforman solo en flashes de cámaras fotográficas, que intentan captar con exactitud el crucial momento. No todos los integrantes de los All Blacks descienden de maoríes, pero el equipo completo se une en una sola voz, mostrando el respeto que el país entero siente por la cultura ancestral de la isla. El partido aún no comienza, pero los asistentes ya dan por válido el precio de la entrada que han pagado (entre 40 y 100 euros)

All Blacks

Cuando el partido termina, lo primero que hacen los All Blacks es saludar a su afición. Luego, se acercan hasta el costado de la cancha para hacer el pasillo de despedida al equipo rival. Para finalizar, muchos de ellos se quedan alrededor de 45 minutos dando entrevistas, firmando autógrafos y sacándose fotos con la gente. Los All Blacks son estrellas en Nueva Zelanda, y en Auckland son idolatrados, pero son dioses tan sumamente cercanos que no dudan en coger los móviles de los aficionados que se acercan para hacerse un selfie con ellos. Los All Black  forman parte de la médula de la sociedad neozelandesa, que se ve reflejada en este equipo; por ejemplo, en la plena integración de los indígenas que en este país son reconocidos, respetados y valorados. Además, los All Blacks ganaron a Inglaterra por 20-15, con un try (ensayo) en el último minuto del partido. Mejor imposible.

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