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A remojo en un volcán

Las termas Valle de Colina, ubicadas a 2.500 metros de altitud en los Andes de Chile, se encuentran a 110 kilómetros de la capital, Santiago

Piscinas de agua de origen magmático de las termas Valle de Colina, ubicadas a 2.500 metros en los Andes chilenos.rn rn Ampliar foto
Piscinas de agua de origen magmático de las termas Valle de Colina, ubicadas a 2.500 metros en los Andes chilenos.

La privilegiada geografía de Chile y su todavía no masificado turismo permite al viajero disfrutar de pequeñas delicias inimaginables en otros puntos del globo, como darse un chapuzón en una terma natural de agua a 60 grados situada a los pies de un volcán, en plena cordillera de los Andes. Un gustazo accesible a 110 kilómetros en coche desde la capital, Santiago.

Estas aguas termales son uno de los principales atractivos del conocido como Cajón del Maipo, un intrincado camino que se adentra en los Andes entre espectaculares paisajes naturales y glaciares como El Morado. Dejando atrás las pequeñas poblaciones de San José del Maipo, San Gabriel, El Volcán o Lo Valdés, y a través de un pedregosa pista minera sin asfaltar -impracticable en invierno- se llega a El Volcán, una vasta finca situada a 2.500 metros de altitud y último punto habitado y transitable en esta región andina antes de la frontera con Argentina.

Ruta a caballo por el Cajón del Maipo, con el volcan San José al fondo. ampliar foto
Ruta a caballo por el Cajón del Maipo, con el volcan San José al fondo.

Aquí, sin hoteles ni casi huellas de humanidad alrededor, exceptuando algún pequeño refugio de pastores donde degustar queso de cabra tradicional, se levanta una pequeña valla que invita al viajero a entrar en los llamados baños Colinas, aunque su nombre real sea Termas Valle de Colina (entrada 12 euros): una serie de pequeñas piscinas de agua de origen magmático que se suceden escalonadamente sobre la ladera andina. Aunque parezca increíble, todas ellas son obra de la naturaleza y su disposición fruto de los depósitos calcáreos acumulados con el paso de los años.

El agua surge de las entrañas del volcán San José, y debido a su gran carga de sustancias minerales resulta muy recomendable para aliviar diversos tipos de dolencias, como reumatismos o heridas dérmicas. Pero además, los pocos habitantes de la zona destacan su poder antidepresivo. Algunos lo atribuyen a una gran carga de iones negativos y otros, los menos crédulos, a los impresionantes paisajes que se pueden observar cuando se está a remojo. La temperatura del agua varía según la altura de la poza desde los 60 grados de las más elevadas a los 20 de las más bajas.

El paraje cuenta con unos pequeños servicios y poco más, por lo que es aconsejable llevar comida y bebida. También se permite acampar siempre que la meteorología no lo impida. La experiencia del baño nocturno se presenta más que tentadora, aunque es importante tener a mano buenas prendas de abrigo para el momento de salir del agua bajo la estrellada, pero gélida, noche de los Andes.

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