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Gastón Acurio estrena casa

La hacienda Moreyra, una casona colonial del siglo XVIII, es la nueva sede del restaurante Astrid&Gastón en Lima

Exterior de la casa-hacienda Moreyra, edificación del siglo XVIII ubicada en el distrito limeño de San Isidro, que acoge el nuevo restaurante Astrid&Gastón. Ampliar foto
Exterior de la casa-hacienda Moreyra, edificación del siglo XVIII ubicada en el distrito limeño de San Isidro, que acoge el nuevo restaurante Astrid&Gastón.

El día que Gastón Acurio se enamoró de Astrid Gutsche lo celebraron todos los fogones de Perú. Fruto de ese amor nació en Lima el restaurante Astrid&Gastón, que catapultaría al chef peruano como máxima figura de la emergente cocina de autor en el país andino. Desde entonces, Acurio se ha dedicado a promocionar incansablemente las artes culinarias de Perú hasta convertirse hoy en su principal embajador a nivel mundial. Y la suya ha sido una apuesta ganadora: el prestigio y el reconocimiento internacional de la cocina peruana ha crecido exponencialmente en los últimos años, convirtiendo a Lima en una de las capitales gastronómicas de Sudamérica, y al mismo tiempo, Acurio ha exportado su cocina a otros países, inaugurando restaurantes en Buenos Aires, Madrid, San Francisco o Nueva York.

Trucha, chirimoya y pato, uno de los platos de Astrid&Gaston.
Trucha, chirimoya y pato, uno de los platos de Astrid&Gaston.

Ahora Acurio vuelve la vista al pasado para, desafiando la lógica del éxito asegurado, reinventar su ópera prima: Astrid&Gastón. Después de ser calificado como el mejor restaurante de Latinoamérica en 2013 por la revista británica Restaurant, Astrid&Gastón se acaba de mudar a la casa-hacienda Moreyra, una edificación del siglo XVIII ubicada en el distrito limeño de San Isidro y declarada Monumento Histórico. Cuenta el chef que no fue él quien eligió esta propiedad, sino que la familia Moreyra acudió a él para ofrecérsela.

Antes incluso de probar bocado, el renovado Astrid&Gastón ya cautiva por la belleza palaciega de su construcción original, donde destaca su fachada de estilo colonial. Pero la nueva aventura gastronómica de Acurio va mucho más allá de un pictórico traslado de sus salones. Su principal innovación es la distribución del espacio en cinco territorios independientes, de los cuales tres son puramente gastronómicos: el Restaurante, donde se sirve el menú degustación; la Barra, un comedor reservado para platos a la carta, cuyos precios son más asequibles, y el Cielo, que acoge diversos salones privados en la torre de la casa-hacienda.

La barra, una de las zonas del restaurante en una hacienda del siglo XVIII
La barra, una de las zonas del restaurante en una hacienda del siglo XVIII

El menú degustación es la mejor carta de presentación del concepto de cocina de autor que abandera Astrid&Gastón. Se trata de una experiencia gastronómica compuesta de más de veinte platos que sirven como hoja de ruta para un viaje por los cinco ecosistemas del país: mar, desierto, sierra, altiplano y selva. Bautizado con el nombre de Virú, término caribeño que se daba a los territorios más al sur cuando llegaron los conquistadores españoles a América, rinde tributo a ingredientes autóctonos peruanos como la quinua y la hoja de coca.

Más allá de lo estrictamente culinario, la apuesta más audaz y original del nuevo Astrid&Gastón se halla en sus otros dos territorios, el Edén y el Patio, que responden a la permanente vocación del cocinero peruano de hermanar gastronomía y sociedad. El Edén es una huerta-jardín en forma de espiral que, además de proveer al restaurante de productos frescos, está pensado como lugar didáctico para que grupos de escolares puedan recibir clases de biodiversidad. Y al otro costado de la casa, se encuentra el Patio, de influencia morisca, que acoge charlas, degustaciones y clases de cocinas dirigidas a adultos mayores.

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