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El año nuevo empieza en junio

Cuzco celebra el cambio del calendario andino y todo a su alrededor se transforma para siempre

Celebrción del Inti Raymi en Cuzco (Perú). Ampliar foto
Celebrción del Inti Raymi en Cuzco (Perú).

Mientras el mundo gira en un sentido, Cuzco rueda hacia el otro. Corta el año por la mitad y todo vuelve a comenzar de nuevo porque así lo dicta el Sol. Camina en retroceso, aprende para recordar y celebra en invierno.

Junio es el mes de Cuzco porque la ciudad conmemora el Inti Raymi, la ceremonia religiosa más importante de la cultura inca. La Fiesta del Sol, en castellano, se celebra el día del solsticio de invierno en exacta alineación con los antojos del cosmos y fija el inicio del nuevo año andino. Una excelente oportunidad para visitar Perú y beber directamente del manantial de su pasado y presente.

La ciudad imperial de Cuzco cocina en su olla de montañas una deliciosa mezcla de color, expresiones, historias, sonidos y más estímulos para todos los sentidos. Todos los días del mes hay desfiles en la calle, espectáculos públicos en plazas, exposiciones, charlas, homenajes, ferias gastronómicas y mucho más. Por las noches explotan rondas de fuegos artificiales que no terminan nunca. Un caos hermoso, el fin del mundo cuzqueño.

Una de las celebraciones del nuevo año andina en la Plaza de Armas de Cuzco (Perú). ampliar foto
Una de las celebraciones del nuevo año andina en la Plaza de Armas de Cuzco (Perú).

Inti Raymi

Se celebra la última semana del mes y es también el aniversario de la ciudad Cuzco. La ceremonia -televisada a nivel nacional- abarca una larga jornada que empieza en el Templo del Sol y prosigue en la Plaza de Armas, donde el Inca se dirigía a su pueblo y esperaban al nuevo sol con chicha (bebida de maíz) y ofrendas.

Después de estos actos sigue la puesta en escena de lo que habría sido la original Fiesta del Sol, que se escenifica en la fortaleza de Saqsaywaman con más de 800 actores ante más de un centenar de espectadores. No importa si el día está nublado: en algún momento de la ceremonia el Sol romperá el cielo cubierto con sus rayos iluminando las cabezas de todos los presentes, recordándonos que la fuerza colectiva carga las piedras y despeja las nubes.

Fecha: 24 de junio.

Corpus, Qolluriti: la fe mueve

Procesión del Corpus (Qolluriti) al pie del nevado Ausangate (4.600 metros), en Cuzco (Perú). ampliar foto
Procesión del Corpus (Qolluriti) al pie del nevado Ausangate (4.600 metros), en Cuzco (Perú).

El año se quiebra durante todo el mes con cada zapateada sobre la piedra helada. Entre las fiestas más relevantes de estos días se encuentra el Corpus Christi. Para celebrarlo acuden miles de fieles desde los cuatro Suyos (las cuatro grandes regiones que formaban el imperio incaico), hilando una fastuosa red que pasea en procesión el cuerpo de Cristo, quince santos y vírgenes hasta la Catedral.

Fecha: 19 de junio.

Algunos días antes se realiza la Fiesta del Señor de Qoyllur Riti, una de las peregrinaciones más extremas, al pie del nevado Ausangate (4.600 metros): diez mil fieles caminando durante cuatro días por la nieve. La ceremonia es una muestra del sincretismo andino y español, pues en épocas antiguas era un acto de fe dedicado al Taytacha Qoyllur Riti (señor de la nieve brillante). Más tarde, tras la colonización española, la imagen de Jesucristo adquirió el protagonismo. Más allá del simbolismo, la peregrinación de Qoyllur Riti es uno de los actos más emblemáticos en Cuzco pues trata sobre la conexión del hombre y la naturaleza. La esencia del universo inca.

Chiriuchu y nuevo día

En todo Perú fiesta es igual a comida y en Cuzco el plato para celebrar es el chiriuchu: una mezcla de carnes de cuy, gallina, chancho, huevera de pescado con queso, charqui, tortillas de maíz, ají, algas y más ingredientes. Chiriuchu, palabra quechua que significa ají frío, tiene la concepción de representar a Perú en sus sabores y definitivamente lo hace.

Como cabe esperar cada vez que un ciclo muere, hay caos y hay también esperanza. Y eso vivirán quienes acudan a Cuzco estos días: su propio caos y su propia esperanza. Y cuando regresen a su lugar de origen habrán notado que, aunque todo el mundo sigue igual, ellos habrán cambiado para siempre. Su nuevo día habrá empezado.

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