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Guía ‘El Viajero’ de Valencia

Del Jardín del Turia, un parque que atraviesa la ciudad por el antiguo cauce del río, a las nuevas propuestas del barrio del Carmen o Ruzafa

Palau de la Generalitat, en la Plaza de la Virgen, en Valencia. Ampliar foto
Palau de la Generalitat, en la Plaza de la Virgen, en Valencia.

LA CIUDAD

Valencia pertenece a esa clase de ciudades que carecen de monumentos famosos y espectaculares para visitar. Su Micalet y sus Torres (de Serranos y de Quart), a pesar de ser edificios representativos de episodios históricos de la urbe, no han logrado convertirse en símbolos de la misma y, probablemente, pocas personas los identificarían con Valencia antes que la Ciudad de las Artes y las Ciencias del arquitecto valenciano Santiago Calatrava.

Antes que recorrerla como una ciudad-museo, guía en mano y de monumento en monumento, Valencia invita a ser paseada, y su esencia se respira en cada chaflán de su centro histórico, en la luz mediterránea de sus días y en la calma de sus noches. Una ciudad para ser redescubierta a cada paso, en cada parque, bajo la lluvia y al calor de su agradable sol de invierno. Valencia se mantiene acogedora 365 días del año, preparada para recibir cada vez a más viajeros atraídos por sus riquezas histórica, gastronómica y cultural.

Los paseos por Valencia pueden no tener fin: el cauce seco del río Turia, cuyas aguas fueron desviadas tras la trágica riuà (riada) de 1957, se transformó en un parque que atraviesa la ciudad de este a oeste y que es aprovechado por residentes y turistas para disfrutar del sol y de la brisa que sopla allí casi todo el año. Asimismo, los estimulantes barrios del Carmen, Ruzafa y l’Eixample ofrecen calles y rincones por los que deambular durante horas y descubrir los nuevos locales que marca tendencia. La visita a la Albufera es obligada, sobre todo si la recompensa es una paella (de pollo y conejo, por supuesto) en uno de los tradicionales restaurantes que la circundan.

DORMIR

Para los más exquisitos

  • Vincci Palace (+34 96 206 23 77; Paz, 42). Rehabilitado hace poco, este hotel conserva el aire de palacete burgués tan típico de la Valencia de principios de siglo XX. Fue ocupado por importantes intelectuales durante la segunda república.
  • Lotelito (+96 306 09 30; Virués, 6). Céntrico hotel de 21 encantadoras habitaciones. Abierto en julio de 2013, combina la majestuosidad de la zona y la modernidad que solicita el turista.
  • Valencia Flats (+34 96 335 67 93). Apartamentos familiares situados en distintas zonas estratégicas de la ciudad. Perfectos para viajeros independientes.
  • Westin (+34 96 362 59 00; Amadeo de Saboya, 16). Uno de los hoteles preferidos por las celebridades que visitan Valencia. Su entrada ya deja boquiabierto a quien en él se hospeda. Un spa y distintas exposiciones de arte completan su oferta.
  • Apartamentos El Ventorro (+34 648 185 602; D’En Blanch, 10). Apartamentos y estudios construidos en el espacio de un antiguo convento. Aunque ubicados en pleno centro, su situación en una oculta callecita los mantiene aislados del bullicio urbano.

¿Buscas opciones más económicas?

  • Hostal La Reina (+34 656 632 327; Mar 52, puerta 2). Cuatro habitaciones forman este acogedor hotelito situado en pleno centro de la ciudad. El desayuno, servido en la vecina cafetería l’Espresso (Paz 40) incluye uno de los mejores cafés de la ciudad.
  • Hostal Innsa (Baja, 48). Este hostal joven se sitúa en el palacete del siglo XVIII que sirvió de taller al pintor Juan de Juanes. Antigüedad y modernidad de nuevo fusionadas en Valencia.
  • Nest (+34 96 353 25 61). Con tres edificios en la ciudad, estos hostales se caracterizan por su espíritu joven, colorista y multicultural. Ideal para grupos.
  • Russafa Youth Hostel (+34 96 328 94 60; Padre Perera 5, 1º planta). El barrio de Ruzafa se acoge al movimiento de los hostales juveniles con este concepto de alojamiento económico y moderno. Ambiente internacional.
  • Home Backpackers (+34 96 391 37 97; Plaza Vicente Iborra). La lonja de Valencia sirve de parapeto a este albergue que se anuncia como el hostal más barato de la ciudad. Céntrico y buenrollero. Su terraza conquista.

COMER

Para comer de plato

  • Riff (+34 96 333 53 53; Conde Altea, 18). Elaborada comida de autor para degustar en un ambiente en el que el comensal se siente como en casa. El chef Bernd H. Knöller es un apasionado de la ciudad, algo que se nota en sus platos valencianos elaborados con productos directamente llegados del puerto y del Mercado Central.
  • La Pepica (+34 96 371 03 66; Paseo Neptuno 2, 6 y 8). Arrocería tradicional elegida por muchos valencianos para disfrutar de una buena paella o de una sabrosa fideuaá con vistas a la playa de la Malvarrosa. Hay menú degustación para los indecisos.
  • Copenhagen (+34 96 328 99 28; Literato Azorín, 8). Comida vegetariana de vanguardia en un local donde la madera es la protagonista. Imposible no dejarse seducir por la carta de cervezas artesanas valencianas.
  • Alhacena (96 147 13 40; Avenida Virgen del Puig, 36. El Puig). Entrantes, arroces y carnes que reúnen lo mejor de la gastronomía valenciana. A un paso del histórico monasterio del municipio de El Puig.
  • Vuelve Carolina (+34 96 321 86 86; Correos, 8). Quique Dacosta es el artífice de este gastrobar que intensifica los sabores de la cocina valenciana para hilvanarlos con los que llegan de ultramar. Destacan los arroces.

Algo más informal

  • La Xirgu (+34 96 392 27 35; Calle de los Borja, 4). Sólo abierto para cenas. Obligatorio dejar espacio para los postres, algo complicado tras disfrutar de uno de los originales bocadillos de su amplia carta. Su restaurante hermano es El Rus, en Ruzafa.
  • Tasca Ángel (+34 96 391 78 35; Purísima, 1). Diminuto bar para comer de pie y en buena compañía. Las sardinas son la ración estrella, aunque seguidas de cerca por el sepionet, las tellinas y las gambas al ajillo.
  • Mare meua (Explorador Andrés, 29). Situado cerca de la Plaza del Cedro, centro neurálgico de los jueves universitarios, este bar elabora completos montaditos salados y dulces al precio de un euro (el mismo que las bebidas).
  • Bodega La Rentaora (+34 670 39 63 02; Plaza Mossén Sorell, 11). El paté de ciervo y el queso de cabra con mermelada de amapolas son solo dos de sus tapas fundamentales. Aconsejable acompañar la cena con su suave, pero traicionero, vino turbio.
  • La Paca (+34 637 860 528; Rosario, 30). En el combativo y pintoresco barrio del Cabañal se encuentra este local de quinto y tapa a 1€ con una de las terrazas más afortunadas de la zona. Recomendables las albóndigas y llegar con antelación.
El restaurante Copenhagen que acerca la cocina vegetariana a los no vegetarianos
El restaurante Copenhagen que acerca la cocina vegetariana a los no vegetarianos

LA NOCHE

De copas y cócteles

  • Café de las horas (+34 96 391 73 36). Local extravagante de estilo neo-barroco. Elegante y cosmopolita, su extensa carta de cócteles respeta las mezclas tradicionales e innova con, por ejemplo, el Wasabi Margarita.
  • El laboratorio (+34 96 392 61 93). Conocido por organizar fiestas temáticas e intercambios lingüísticos. Los cócteles acompañan a la comida, que se sirve hasta la 1 de la madrugada durante toda la semana.
  • Café de las letras (Plaza Honduras, 37). Difícil decidir entre todos sus cóctels, que se llevan preparando desde 1995. Podéis degustarlos mientras echáis una partida a uno de sus juegos de mesa.
  • La Casa Blanca (+34 96 351 12 50; Paseo de Ruzafa, 10). A las 11 de la mañana abre esta coctelería especializada en gin tonics. Su terraza a pie de calle es perfecta para relajarse tras un largo día de caminata.
  • Café de la Seu (+34 96 391 57 15; Santo Cáliz, 7). Local bohemio y gayfriendly escondido tras la Plaza de la Virgen. Si te apetece un té o un cóctel y te gustan los espacios con aire clandestino, no dejes de visitarlo.

Para los que prefieren cerveza

  • Kaf Café (+34 96 113 17 06; Arquitecto Arnau, 16). Como una biblioteca para merendar, cenar o cervecear. Los martes son noche de micro abierto y el bar se llena de música, poesía y literatura.
  • Bar Glop (+34 96 362 64 08; Camí Vell de Benimaclet, 3). Para los más alternativos en el centro del nuevo barrio de la contracultura: Benimaclet. Ambiente joven y desenfadado con la mejor música en catalán.
  • Wah-Wah (Ramón Campoamor, 52). Esta sala de conciertos es una de las encargadas de que Valencia reciba a los mejores grupos indie del momento. Tras el show comienza el bailoteo.
  • Standby (Avenida Jacinto Benavente, 5). Perfecto para quienes les gusta abandonar el local con los primeros rayos de sol. Pop, rock, heavy metal e incluso reggae. El nombre se lo deben a la canción de Extremoduro; oírla es señal de que es hora de irse a casa.
  • No hay nada mejor que 27 amigos (Calle de la Reina, 186). Para los que prefieren pasar la noche cerquita del mar, este local, más conocido entre los vecinos como Los alemanes, organiza conciertos de jazz, ska y flamenco, entre otras músicas.

QUÉ HACER

El paseo: el rey de Valencia

  • Ruzafa y de l’Eixample. La reciente agrupación de bares y locales de ocio ha revitalizado estos barrios vecinos, de fachadas modernistas y gentes heterogéneas. Cada vez más peatonal, la zona invita a callejear para después dejarse caer en una de sus terrazas y ver pasar a las jóvenes familias que la han conquistado.
  • El cauce del Turia. Un río convertido en parque. 23 puentes cruzan los nueve kilómetros del mayor jardín urbano de España. Está permitido interrumpir el paseo para tomar un zumo de naranja natural en alguno de sus kioscos o para echarse una siesta en el césped.
  • Jardín Botánico (+34 96 315 68 00; Quart, 80). Tiene el honor de ser el botánico más antiguo de España. Su joya, un Gingko biloba, permanece discreto, pero se torna imponente al visitante que lo descubre.
  • Barrio del Carme. El centro histórico de la ciudad se expande desde las calle Alta y Baja de este barrio. Algunos valencianos todavía se pierden por sus angostos pasadizos que esconden secretos como el Portal de la Valldigna, antigua separación entre las ciudades morisca y cristiana.
  • Barrio del Cabañal. Encarado al mar Mediterráneo, es famoso por sus pescadores y, últimamente, por las reivindicaciones contra su derrumbamiento. El visitante deberá estar atento para no perder detalle del arte modernista y tradicionalmente valenciano que encierran sus calles.

Visitas obligadas

  • Jardines de Monforte (Acceso por la Plaza de la Legión Española). Espacio desconocido incluso para algunos valencianos. En un día soleado es un placer sentarse a leer en uno de sus bancos y escuchar el piar de los pájaros. Si hay silencio, podremos incluso oír el murmullo de las plantas que lo adornan.
  • Mercado Central (Plaza Ciudad de Brujas). Pasear entre sus puestos o, simplemente, pararse en uno de sus rincones y observar a las ancianas, los curiosos y los comerciantes que transitan e interactúan entre ellos. Dos opciones igualmente válidas en este emblemático edificio modernista.
  • Horchatería Daniel (+34 96 185 88 66; Milagro, 46. Alboraia). A un paso de la ciudad se encuentra la famosa horchatería que visitó Salvador Dalí. Conocida y reconocida por sus fartons caseros, bollos típicos para sucar (mojar) en la horchata.
  • El Micalet. La torre que gobierna la Plaza de la Reina merece ser escalada por el visitante que, desde arriba, podrá observar una de las pocas panorámicas de una ciudad tan llana como plagada de detalles.
  • La Albufera. El popular lago de agua dulce baña un buen número de municipios próximos a Valencia. Un paseo en barca, la visión de un atardecer desde su embarcadero o degustar una paella o un all i pebre (plato típico de la zona a base de anguilas) son dos tareas imprescindibles aquí. 

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