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La elefanta centenaria de Nueva Jersey

Lucy, construida en 1881 como reclamo comercial en la playa de Margate, es la principal atracción turística de esta localidad cercana a Atlantic City

La elefanta Lucy, levanta originalmente en 1881 como reclamo comercial, es ahora la principal atracción turística de Margate (Nueva Jersey). Ampliar foto
La elefanta Lucy, levanta originalmente en 1881 como reclamo comercial, es ahora la principal atracción turística de Margate (Nueva Jersey).

Los ojos de Lucy, impávidos, llevan algo más de 130 años oteando el horizonte a los pies de una playa en Margate, Nueva Jersey. Sus cerca de veinte metros de altura la hacen visible desde varios kilómetros mar adentro, pero al acercarse a ella por tierra apenas destaca entre los edificios que la rodean. Esta elefanta de madera y hojalata es la única atracción turística de Margate (a unos ocho kilómetrosal sur de Atlantic City), una localidad sin hoteles ni industria turística que sin embargo recibe cada año a miles de visitantes de todo el mundo. Su único propósito es ver de cerca esta construcción en forma de paquidermo que ha aguantado con estoicismo las inclemencias del tiempo costero, incluidos varios huracanes (el más reciente, Sandy, apenas anegó sus pies en 2012), sin derrumbarse.

James V. Lafferty, de ascendencia irlandesa y nacido en la cercana ciudad de Filadelfia, fue quien diseñó y mandó construir el edificio-elefante en 1881. El ingeniero quería atraer compradores para varios terrenos que tenía al sur de Atlantic City, una zona que por aquel entonces no era más que un montón de dunas de arena, arbustos y casetas de pescadores. Lafferty no escatimó en gastos y levantó a Lucy, originalmente llamada Elefante Bazar, con cerca de un millón de piezas de madera y unos mil metros cuadrados de hojalata. Situó allí mismo su oficina de ventas y esperó el auge del negocio, llegando incluso a patentar su construcción con forma de animal en todo el país. Pero en 1887, y a pesar de que el enorme elefante había cobrado gran popularidad, Lafferty no vendía terrenos y se deshizo del redondeado invento.

Un carruaje pasa ante Lucy en la playa de Margate, en una imagen datada entre 1895 y 1915. ampliar foto
Un carruaje pasa ante Lucy en la playa de Margate, en una imagen datada entre 1895 y 1915.

El matrimonio que lo adquirió, los Gretzen, fueron quienes pusieron nombre a Lucy y pronto la convirtieron en una atracción turística, aunque a lo largo del tiempo la elefanta sirvió también de residencia temporal a un médico británico que reformó su interior, disponiendo varias habitaciones con baño y cocina.

Después de pasar por épocas difíciles, sufrir un importante deterioro (en especial a finales de los años 60) e incluso un anuncio de demolición en los 70, un grupo de defensores de Lucy se constituyó como organización benéfica para salvarla. La restauración supuso un millón y medio de dólares, pero en 1974 la pata trasera de Lucy se abrió de nuevo para recibir visitantes en su interior y no se ha vuelto a cerrar desde entonces.

Dentro de Lucy

Los pequeños peldaños de madera que ascienden al estómago del enorme animal son estrechos y empinados. Enseguida se percibe ambiente marino, y es que los encargados de construir a Lucy fueron arquitectos navales, los más experimentados en moldear la madera con formas redondeadas. Su única estancia actual tiene cierto parecido a una capilla de techo alto. No hay mobiliario, a excepción de una bandera de los Estados Unidos y varias pinturas del artista local Jon Baker, quien ha inmortalizado a Lucy en coloridas estampas. Dos tramos de escalera más ascienden al lomo del elefante, con vistas directas al Atlántico.

Después de una profunda restauración, Lucy recibe visitantes en su interior desde 1974. ampliar foto
Después de una profunda restauración, Lucy recibe visitantes en su interior desde 1974.

“Lo mejor de trabajar con Lucy es, sin duda, la cara que pone cada niño cuando la ve por primera vez”, dice Richard Helfant, el actual director de la organización que cuida de Lucy; él se sumó a los defensores del paquidermo cuando apenas tenía 12 años. Helfant tiene muy claro que Lucy es una parte indispensable de la historia local y un ejemplo único de la arquitectura victoriana en Norteamérica.

Más antigua que la Estatua de la Libertad (abierta al público en 1886) , Lucy es la única superviviente de las tres construcciones de este estilo edificadas por Lafferty. Light of Asia, situada algo más al sur, en Cape May, apenas duró cinco años; Elephantine Colossus, de un tamaño mucho mayor, ardió en Coney Island (Nueva York) en 1896.

Única en su entorno y en su propio país, Lucy forma parte de los más de 2.500 Hitos Históricos Nacionales (NHL, por sus siglas, en inglés) de Estados Unidos. Impasible ante el mayor o menor revuelo que ocasiona entre los viandantes, ella mantiene su trompa en el cubo que la alimenta y la mirada siempre fija hacia el este.

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