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Dentro de un reactor nuclear

Recorrido por el interior de la central de Zwentendorf, cerca de Viena, construida a orillas del Danubio en los años 70 y libre de radiación: nunca llegó a entrar en funcionamiento

  • Los más de cien metros de torre de ventilación dan la bienvenida a los visitantes en la central nuclear de Zwentendorf, ubicada a unos 50 kilómetros de Viena. El recorrido comienza en las oficinas adyacentes, donde se conoce la peculiar historia de esta planta de producción electronuclear que hoy admite turistas: nunca llegó a entrar en funcionamiento desde su construcción a mediadios de los 70.
    1Los más de cien metros de torre de ventilación dan la bienvenida a los visitantes en la central nuclear de Zwentendorf, ubicada a unos 50 kilómetros de Viena. El recorrido comienza en las oficinas adyacentes, donde se conoce la peculiar historia de esta planta de producción electronuclear que hoy admite turistas: nunca llegó a entrar en funcionamiento desde su construcción a mediadios de los 70.
  • Bajo la luz de los fluorescentes, los viejos monos y cascos de plástico y los diferentes dispositivos para medir la radiación dan a la sala de descontaminación de la central nuclear de Zwentendorf un aire de película de terror.
    2Bajo la luz de los fluorescentes, los viejos monos y cascos de plástico y los diferentes dispositivos para medir la radiación dan a la sala de descontaminación de la central nuclear de Zwentendorf un aire de película de terror.
  • La sala del reactor es un amplio espacio abierto donde se percibe realmente el tamaño del edificio principal. El de Zwentendorf nunca llegó a entrar en funcionamiento: con la central terminada y a punto para las pruebas de arranque (1976), los austriacos aprobaron por referéndum en 1978 una ley que impide la producción de energía electronuclear en el país.
    3La sala del reactor es un amplio espacio abierto donde se percibe realmente el tamaño del edificio principal. El de Zwentendorf nunca llegó a entrar en funcionamiento: con la central terminada y a punto para las pruebas de arranque (1976), los austriacos aprobaron por referéndum en 1978 una ley que impide la producción de energía electronuclear en el país.
  • Cruzar una de las esclusas de la vasija del reactor supone un momento único: en las centrales operativas este espacio tiene un alto nivel de contaminación y, evidentemente, no se puede pisar.
    4Cruzar una de las esclusas de la vasija del reactor supone un momento único: en las centrales operativas este espacio tiene un alto nivel de contaminación y, evidentemente, no se puede pisar.
  • Dentro de la vasija del reactor de la central austriaca de Zwentendorf se pueden contemplar los dispositivos para las barras de control y la piscina de supresión, lugares casi de ciencia ficción para los profanos en la materia.
    5Dentro de la vasija del reactor de la central austriaca de Zwentendorf se pueden contemplar los dispositivos para las barras de control y la piscina de supresión, lugares casi de ciencia ficción para los profanos en la materia.
  • Vista al reactor de la central nuclear de Zwentendorf. El ambiente aquí tiene algo de terrorífico: suelos de rejilla de metal que deja entrever cables e instrumentos, tuberías que nos rodean en todas direcciones, el aire es pesado y el eco de los pasos resuena por toda la zona.
    6Vista al reactor de la central nuclear de Zwentendorf. El ambiente aquí tiene algo de terrorífico: suelos de rejilla de metal que deja entrever cables e instrumentos, tuberías que nos rodean en todas direcciones, el aire es pesado y el eco de los pasos resuena por toda la zona.
  • De nuevo en la amplia sala del reactor se puede echar un ojo también a la maquinaria para el cambio del combustible y la sala de turbinas (en la imagen). Aunque recorrer el punto neurálgico de la central resulta fascinante, y seguro (nunca ha estado en funcionamiento), se siente cierto alivio al alejarse de esta zona.
    7De nuevo en la amplia sala del reactor se puede echar un ojo también a la maquinaria para el cambio del combustible y la sala de turbinas (en la imagen). Aunque recorrer el punto neurálgico de la central resulta fascinante, y seguro (nunca ha estado en funcionamiento), se siente cierto alivio al alejarse de esta zona.
  • Al final del recorrido se visita esta auténtica joya histórica: una reliquia intacta de la tecnología de los años setenta que se puede fotografiar libremente.
    8Al final del recorrido se visita esta auténtica joya histórica: una reliquia intacta de la tecnología de los años setenta que se puede fotografiar libremente.
  • Desde 2010, más de 10.000 visitantes recorren cada año la central nuclear de Zwentendorf, una cifra nada desdeñable ya que el complejo solo admite este tipo de visitas en días concretos de abril a diciembre y bajo reserva anticipada (el plazo medio de espera suele ser de unos seis meses).
    9Desde 2010, más de 10.000 visitantes recorren cada año la central nuclear de Zwentendorf, una cifra nada desdeñable ya que el complejo solo admite este tipo de visitas en días concretos de abril a diciembre y bajo reserva anticipada (el plazo medio de espera suele ser de unos seis meses).
  • Hoy en día la central pertenece al grupo EVN, que hacer de Zwentendorf un mensaje para las futuras generaciones. Es un museo vivo que fomenta el debate sobre la sostenibilidad y las energías renovables, como el parque fotovoltaico de 0,5 megavatios instalado en la azotea de la central y en sus antiguos aparcamientos.
    10Hoy en día la central pertenece al grupo EVN, que hacer de Zwentendorf un mensaje para las futuras generaciones. Es un museo vivo que fomenta el debate sobre la sostenibilidad y las energías renovables, como el parque fotovoltaico de 0,5 megavatios instalado en la azotea de la central y en sus antiguos aparcamientos.