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Trotamundos

Sé lo que hicisteis...

Cuatro personajes nos desvelan sus destinos de vacaciones. Moisés Nieto, María León, Àngel Llàcer y Clara Lago, guías de excepción.

El jardín Majorelle, recuperado en los ochenta por Yves Saint Laurent.
El jardín Majorelle, recuperado en los ochenta por Yves Saint Laurent.

01. Los lirios de Saint Laurent

Moisés Nieto, diseñador | Marraquech (Marruecos)

Moisés Nieto prepara en verano su nueva colección. Por eso, el diseñador organiza sus vacaciones en mayo. “El año pasado elegí Marruecos, primavera es la mejor época para visitar el país”, dice, “está muy cerca de España, pero es un mundo totalmente diferente”. Pasó una semana en Marraquech y se alojó en el Riad Snan 13, uno de los más de quinientos que hay en la ciudad: “Un lugar maravilloso”.

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“El jardín Majorelle es una visita indispensable”, apunta Nieto, refiriéndose a la villa pintada del característico azul en la que el artista francés Jacques Majorelle tuvo su estudio desde principios hasta mediados del siglo XX. El chalé y el jardín botánico que lo rodean permanecieron abandonados hasta que, en 1980, Yves Saint Laurent lo llenó de lirios, cocoteros, geranios y buganvillas. “Es un lugar hipnótico”. “Lo que más me gustó de la ciudad fueron los olores: a especias, flores o cuero”, dice Nieto, “no todos eran agradables, sino más bien impactantes”. Aunque el diseñador cenó en los chiringuitos de la mítica plaza Yemaa el Fna, para comer recomienda Le Jardin: “Un restaurante muy especial de cocina europea que está lleno de plantas; una minijungla dentro de la medina”. “Fue mi primera vez en el país, pero no será la última”.

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02. Descalzas en Venice Beach 

María León, actriz | Los Ángeles (Estados Unidos)

El verano pasado María León, que tiene en cartelera Carmina y amén, pasó una semana en Los Ángeles con una amiga que vive allí. “Me llevó a sitios tan especiales como el impresionante Walt Disney Concert Hall, del arquitecto Frank Gehry, o al hotel de Pretty Woman [Regent Beverly Wilshire], en Rodeo Drive”. “Estos lugares de película me vuelven un poco loca”, confiesa la actriz.

El auditorio Walt Disney en Los Ángeles, obra de Frank Gehry. ampliar foto
El auditorio Walt Disney en Los Ángeles, obra de Frank Gehry.

Una exposición en el LACMA llamó la atención de León: Agnès in Californialand. “La pieza central, obra de la artista francesa Agnès Varda, era una casa hecha con los negativos de la película de 1969 Lions Love (… and Lies). Maravillosa”, describe. “En Venice Beach nos alojamos en un hotel muy cutre y nos metimos en el rollo hippy de la zona: bailando descalzas una batucada en la playa, rodeadas de músicos que tocaban con sartenes. Lo pasamos pipa”. Conoció un montón de “locos cuerdos y felices”, dice. “Allí la gente es más creativa y está un poco ida”. De contrapunto, Santa Mónica, “un ambiente más pijo”. Incluso cenó en el restaurante japonés Nobu, a pie de playa, en Malibú. “Me encantó, pero me quedo con la cara hippy, me parece más auténtica”.

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03. Fuego a babor

Àngel Llàcer, coreógrafo | Perú

El actor, director y presentador Àngel Llàcer, que está preparando el musical Priscila, reina del desierto, sobrevoló las líneas de Nazca con mal cuerpo: “La avioneta parecía bastante endeble y estaba deseando que acabara. El Mono, El Colibrí o La Araña [figuras que se avistan desde el aire] me eran indiferentes; solo quería pisar tierra firme”. Con un ají de gallina en Arequipa, lugar de nacimiento de Mario Vargas Llosa, recobró el temple. Luego, al cañón del Colca, el más profundo del mundo, con 4.150 metros. “Los cambios de altura me afectaron al estómago”, dice.

El cañón del Colca, el más profundo del mundo, en Perú. ampliar foto
El cañón del Colca, el más profundo del mundo, en Perú.

De Cuzco a Machu Picchu recorrió el Camino Inca: “Llegamos al amanecer, por la Puerta del Sol, y no se veía nada; solo había niebla”. Y entonces el sol levantó el nebuloso telón que cubría la ciudadela: “En ese momento tuve una conexión mística con el lugar”.

Del lago Titicaca guarda un recuerdo muy vívido. “Fuimos en un barco a visitar a los uros, una de las comunidades que viven en las islas del lago navegable más alto del mundo. Al embarcar, tras visitar uno de los islotes, el barco olía a gasolina. ‘Acabamos de llenar el depósito’, nos tranquilizó el capitán. Para arrancar el barco, hacía un puente: juntaba dos cables del motor y provocaba una chispa”, cuenta entre risas. “Generó la descarga y, de repente, ¡la cubierta se puso en llamas! Se les había caído gasolina y, con la chispa, empezó a arder. Nos tiramos todos por la borda”.

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04. Mojitos en el desierto

Clara Lago, actriz | Almería (España)

Entre junio y septiembre, Clara Lago, la actriz que ha batido récords de taquilla con la película Ocho apellidos vascos, busca un hueco para escaparse al cabo de Gata con su cuadrilla de amigas “de toda la vida” a la casa de los padres de una de ellas. La playa favorita de la actriz, que tiene en cartel La Venus de las Pieles (hasta el 15 de junio en las Naves del Español, Matadero Madrid), adaptación de David Serrano del texto de David Ives, es la de los Muertos. “Siempre hemos tenido una relación especial con ese lugar. Solo llegar es una aventurilla”, dice refiriéndose al escarpado camino. El plan: bañador, libro, nevera y toalla. “Cuando empieza a bajar el sol aparece el hombre de los mojitos y ya pasamos allí la tarde”.

La playa de los Muertos en la zona de Cabo de Gata. ampliar foto
La playa de los Muertos en la zona de Cabo de Gata.

Los mercadillos de pueblo también forman parte de su programa estival. “El de Garrucha es maravilloso porque tiene todo tipo de puestos. El de Mojácar nos encanta porque hay uno de mojitos”. “Somos muy aficionadas al mojito”, comenta Lago riéndose. En esa barra mezcla “un barman apasionado de los cócteles” que “hace combinados extraordinarios con música electrónica de fondo sin parar de bailar”. Las noches las pasa en el Mandala: “Una discoteca enorme cuya pista casi se mezcla con la arena de la playa”. O en casa. “Somos unas diez chicas locas en una urbanización familiar”, dice.

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