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Fin de semana

Música en la llanura

Una ruta entre Cisneros y Abarca de Campos, en Palencia, por pueblos en los que el Renacimiento dejó iglesias, esculturas, órganos y otras obras de arte que son toda una sorpresa

Iglesia de Támara de Campos, con su gran órgano estilita (suspendido sobre una columna). Ampliar foto
Iglesia de Támara de Campos, con su gran órgano estilita (suspendido sobre una columna).

Tierra de Campos. Cereales y ovejas, sobre todo, hicieron muy rica a esta comarca y forzarían con el tiempo un canal, el de Castilla, que no solo acercaba lana y trigo a los puertos de mar, sino que arrancaba de estos el azúcar y ultramarinos que la meseta necesitaba. A esta opulencia habría que sumar la vinculada a cargos eclesiásticos y conventos, así como a gremios y talleres artesanales. Todo eso en un tiempo en que Europa despertaba al Renacimiento.

Nada tiene de extraño, pues, que poblaciones campesinas, ricas, compitieran en levantar iglesias como catedrales, literalmente, y llenarlas de artesonados, retablos e imágenes pintadas o talladas por maestros cotizados. La Tierra de Campos se extiende por varias provincias de Castilla y León, con ciudades que fueron poderosas. En la parte palentina fueron poblaciones más discretas, entonces; hoy son pueblos huecos, o casi. Choca la desproporción casi cómica entre el puñado de ovejas y vecinos y el cúmulo apabullante de arte renacentista.

Cisneros, con medio millar escaso de parroquianos, conserva dos iglesias de las tres que tuvo. La de los Santos Facundo y Primitivo se cubre con artesonados que dejan boquiabierto. El retablo mayor acusa influencias de Pedro Berruguete. En la otra punta del pueblo (o sea, a 50 pasos), la iglesia de San Pedro es museo, con sepulcros góticos, policromados, de algún antepasado del cardenal regente Ximénez de Cisneros (aunque él no nació en el solar familiar). El retablo mayor muestra la fogosidad de Francisco Giralte, palentino y seguidor de Alonso Berruguete. La argamasa que liga a ambos templos es un grato empaste de fachadas remozadas y calles mimadas: resultado de los casi seis millones de euros del ARI (Área de Rehabilitación Integral), programa que empezó en 2007 y aún continúa, en este y en los pueblos que nos aguardan.

La iglesia de Santa Eulalia en Paredes de Nava, con su remate mudéjar de ladrillo y azulejo en la torre del siglo XV. ampliar foto
La iglesia de Santa Eulalia en Paredes de Nava, con su remate mudéjar de ladrillo y azulejo en la torre del siglo XV.

Paredes de Nava es el siguiente. Aquí nacieron tres de los primeros artistas del Renacimiento español: Pedro Berruguete, pintor; su hijo Alonso, escultor, y también (no es seguro) Jorge Manrique, el poeta cuatrocentista. Paredes tuvo cuatro iglesias y conserva dos. La parroquia de Santa Eulalia saltó a los periódicos de medio mundo, no hace mucho, porque habían robado las seis tablas de los Reyes de Israel de su retablo mayor, seis berruguetes magistrales, felizmente recuperados. La iglesia acumula en su museo más de 300 obras de arte, entre ellas tallas de Berruguete (hijo) y de Alejo de Vahía, que era alemán, pero estableció aquí un exitoso taller con una veintena de pupilos. Ah, y también se muestra la segunda costilla derecha del apóstol Santiago. En la iglesia de San Martín se ha dispuesto un centro de interpretación de la Tierra de Campos.

Fuentes de Nava, como Paredes, debe su apellido a la laguna de la Nava, llamada en otros tiempos Mar de Campos. Y es que, en efecto, el humedal ocupaba hasta 5.000 hectáreas, pero fue desecado en 1968 para matar a los mosquitos. Casi matan también a las 250 especies de aves que viven o hacen alto en sus vuelos migratorios. La laguna ha recuperado la décima parte de su antigua extensión; una casa rica de Fuentes ejerce como centro de interpretación y acogida. El pueblo tiene dos iglesias; la de San Pedro luce una torre esbelta (“la estrella de Campos”) que recuerda a una custodia procesional y causa horror a las cigüeñas: está blindada con un sofisticado e invisible sistema de descargas eléctricas. Dentro del templo, el retablo mayor de Juan de Balmaseda incluye una tabla excepcional de Berruguete padre y dos tallas de su hijo Alonso. La sorpresa está a menos de cien metros, en la iglesia de Santa María, techada con artesonados soberbios, con un retablo mayor cuyo sagrario, en la cara interior de la puerta, esconde una escena que podría haber sido pintada por El Greco.

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En tiempos dorados, Becerril de Campos tenía la mitad de habitantes que la propia capital, la ciudad de Palencia; hoy no llega al millar. Estaba amurallada y tenía siete iglesias; hoy quedan cinco templos (tres muy maltrechos) y una puerta de la muralla. La única iglesia con culto es Santa Eugenia, que trazó Gil de Hontañón; preside una plaza dúplice, junto a un ayuntamiento modernista alicatado de máximas morales (eran antiguas escuelas). La iglesia de Santa María ha sido convertida en un inesperado museo con joyas artísticas de primera, una docena de tablas de Berruguete, tallas de Juan de Juni, Alejo de Vahía y otros maestros. En la iglesia de San Pedro, que estaba en ruinas, se está ultimando un centro astronómico que tendrá algo de cámara oscura de Leonardo, con una línea meridiana y otras rarezas, puede que incluso un péndulo de Foucault, gracias a un millón de euros salido del 1% cultural.

Un efímero canal

Becerril es el único pueblo cuyo casco atraviesa el Canal de Castilla. Aunque ya en los años de esplendor renacentista se acarició algún proyecto, no fue hasta mediados del siglo XVIII cuando se planeó una red de caminos y canales para asomar los campos de Castilla al mar. De los cuatro canales proyectados, solo dos se llevarían a cabo en su totalidad, el llamado Canal Sur y el Canal de Campos. Por culpa de guerras y penurias, este solo se ultimó en 1849, bajo el reinado de Isabel II. Tras una década de efímero funcionamiento, la llegada del ferrocarril hizo inútiles las vías fluviales (al igual que ocurrió en otros lugares de Europa). Actualmente se ha querido revitalizar el canal mediante un uso turístico: senderismo, cicloturismo, piragüismo, cuatro pequeñas embarcaciones de recreo… Lo último: la restauración de la casa del esclusero de Frómista, para hacer un centro complementario al Museo del Canal de Villaumbrales. De cualquier modo, viendo la magra envergadura del canal a su paso por Becerril, se comprende que aquella empresa fuera más una ensoñación política que un logro comercial.

Támara de Campos corona una colina de perfil toscano. Apenas vive allí una docena larga de vecinos, y Concha Gallardo, la alcaldesa, tiene que barrer ella las calles si quiere tenerlas decentes. Y sin embargo poseen una iglesia con retablos, rejas y proporciones dignas de una basílica, además de obras maestras de Felipe Vigarny. Lo más llamativo tal vez sea el órgano estilita, esto es, suspendido sobre una columna. Este es uno más del centenar de órganos ibéricos censados en la comarca, lo que la convierte en el territorio de mayor riqueza de órganos barrocos del mundo. Unos treinta funcionan divinamente. Gracias en buena parte al celo altruista de Francis Chapelet, que restauró muchos de ellos y creó una fundación en Abarca de Campos (www.fundacionfrancischapelet.com). Durante los meses de julio y agosto se celebra un Festival Internacional de Órgano Ibérico, con una veintena de conciertos en diversas iglesias. La música, como un aliciente más para acercarse a estos asombrosos pueblos.

Guía

Comer y dormir

» Asador Tres Culturas (979 83 30 22). San Martín, 30. En una casa mudéjar de Becerril de Campos, cocina creativa; se puede probar allí la cerveza artesana que elabora, con métodos trapenses, el francés Christophe Le Galles, afincado en el pueblo.

» Hotel Rural San Hipólito (979 81 04 92). Junto a la iglesia de Támara de Campos. Con encanto. Tiene bodega y terraza.

www.turismopalencia.es

 

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