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La calle francesa de Copenhague

Værnedamsvej, entre Vesterbro y Frederiksberg, cuenta con cafés y restaurantes de inspiración parisiense, un liceo francés y hasta una tienda especializada en quesos galos

Terraza del café Granola en Værnedamsvej, la 'calle francesa' de Copenhague. Ampliar foto
Terraza del café Granola en Værnedamsvej, la 'calle francesa' de Copenhague.

Una de las calles más populares de Copenhague es Værnedamsvej, más conocida como la calle francesa, situada en el límite entre el barrio de Vesterbro y el de Frederiksberg. Cafés, un coqueto restaurante, boutiques de moda, una floristería y hasta una tienda especializada quesos franceses, sin olvidar el Liceo Francés Prins Henrik, escuela bautizada con el nombre del príncipe consorte de Dinamarca que ofrece formación bilingüe (danés y francés) de primaria hasta el bachillerato.

Aunque los vecinos disfrutan del ambiente vivo de Værnedamsvej y no parece disgustarles en exceso el caos de tráfico matutino de esta pequeña vía de doble dirección, cuando conviven furgonetas, coches y ciclistas dando un paseo, las autoridades municipales han propuesto ya convertirla en una calle peatonal.

Vista de la calle Værnedamsvej, situada entre los barrios Vesterbro y Frederiksberg de Copenhague. ampliar foto
Vista de la calle Værnedamsvej, situada entre los barrios Vesterbro y Frederiksberg de Copenhague.

Al pasear por Værnedamsvej se oye hablar francés tanto en las aceras como en el interior de sus cafés. Uno de los más populares de esta calle, y de toda la ciudad, es Granola, especialmente a la hora del desayuno o para tomar el brunch en un local amueblado al estilo años 30. Al éxito contribuye, además, la excelente calidad de su cocina. Pero el café más francés de Værnedamsvej es Viggo, cuyos dueños, franceses, sirven buenos vinos galos acompañados de foie gras y otras delicias importada mientras suena Edith Piaf.

En la acera de enfrente está la vinoteca Falernum, donde sirven sopas y ensaladas para almorzar y tapas y vino por la noche, y un poco más allá, en el mismo lado de la calle, el restaurante francés Les trois cochons, también muy popular gracias a sus precios razonables y sus deliciosos y generosos platos. El menú propone entradas y postres fijos con un plato principal a elegir por el comensal.

Værnedamsvej guarda una última curiosidad: en el número 1 de su única bocacalle, Tullinsgade, se puede reservar habitación (literalmente) en el Hotel Central, probablemente, el más pequeño del mundo: solo tiene una.

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