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Trotamundos

Caimanes mirones

El dramaturgo Miguel del Arco se enfrentó a reptiles, tirolinas y piñas coladas en su viaje por Costa Rica

El dramaturgo Miguel del Arco.
El dramaturgo Miguel del Arco.

Aunque se le asemeje a un parque temático de la naturaleza, Costa Rica sedujo a Miguel del Arco. El dramaturgo, que ha estrenado esta semana Misántropo (Teatro Español), una versión de la obra de Molière, vivió un momento tenso recorriendo en canoa el parque nacional de Tortuguero.

¿Qué le ocurrió?

Estábamos alojados en medio del paraje natural y ofrecían embarcaciones para navegar los canales. Pensamos que sería divertido.

¿No fue tan ameno?

Un rato. Las canoas eran muy bajitas y no te podías mover mucho si no querías mojarte. En un momento dado, nos dimos cuenta de que en la orilla había caimanes.

Miedito…

Cada vez eran más y no sabíamos si atacaban o no. Eran muy amenazantes y nos miraban. Mi compañero de barca se puso tan nervioso que me lo contagió. Queríamos salir de allí y empezamos a remar como alma que lleva el diablo.

¿Les siguieron los reptiles?

La verdad es que ni nos fijamos. Al día siguiente tenía unas agujetas que no podía mover los brazos.

¿Cómo se relajaron?

Lo intentamos recorriendo los bosques tropicales húmedos. En uno de ellos se podía hacer canopy, cruzar la masa forestal en una tirolina. A mitad del recorrido, mi polea se quedó atascada. Tuve que tirar de brazos.

Confiese, fue a ponerse en forma.

Días después, cerca del volcán Arenal, sí que nos relajamos con un baño en unas termas naturales de aguas sulfurosas acompañados de una piña colada. También hice buceo; fue como meter la cabeza en un acuario con tortugas, mantas rayas… Una gran experiencia.

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