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Rabat en cuatro ‘riads’

Hotelitos encantadores escondidos en la medina que ofrecen hospitalidad familiar, arquitectura tradicional y excelentes vistas

Azotea del 'riad' El Maâti, en la medina de Rabat.
Azotea del 'riad' El Maâti, en la medina de Rabat.

Pasar la noche en un riad tradicional de la medina de Rabat puede ser una experiencia gratificadora o… decepcionante. Todo depende del atino al escoger, como todo en esta vida, pero en este caso, la falta de señalización externa, los condicionamientos arquitectónicos y, por supuesto, la gestión y el mantenimiento del alojamiento hacen difícil la elección.

Los riad (jardín, en árabe) son en su origen los jardines interiores de los palacetes incrustados en el dédalo de las medinas antiguas. Por extensión se ha venido llamando así a las casas de huéspedes y hotelitos dotados de patio. Nada en el hermetismo de las fachadas hace predecir el encanto y el lujo que esconden.

En Rabat son numerosos y en general pequeños, no superando las seis u ocho habitaciones. La capital de Marruecos no es, pese a estar incluida en la lista de Patrimonio mundial por la Unesco, especialmente turística, pero los cada vez más numerosos vuelos directos desde distintos puntos de Europa la están abriendo al mundo. Los riad son una alternativa atractiva e íntima a los hoteles funcionales y ofrecen calma, hospitalidad familiar, arquitectura tradicional árabe, vistas a la medina desde sus azoteas y buena comida; los desayunos, generalmente opíparos, están incluidos en el precio y las cenas se preparan por encargo.

Sin embargo, antes de reservar, conviene enterarse bien de su ubicación -generalmente no están señalizados y pocos vecinos los conocen- y utilizar el servicio de taxis del propio hotel, al menos para la llegada y en especial si es de noche y no se quiere deambular con la maleta a cuestas por las callejas. También es imprescindible elegir bien la habitación por internet para evitar desagradables sorpresas, como altillos sin barandilla peligrosos cuando se viaja con niños o con personas con discapacidades. Estos son algunos de los más sugestivos y confortables…

Uno de los espléndidos baños del 'riad' L’Alcazar , en Rabat. ampliar foto
Uno de los espléndidos baños del 'riad' L’Alcazar , en Rabat.

01 L’Alcazar

Es uno de los más lujosos. Extraordinaria arquitectura rabatí en torno a un patio con varios pisos en galería y arcadas como encajes, en piedra de arenisca. Desde la pequeña terraza la vista se explaya por las azoteas de la medina hasta el océano. El patio y los salones-alcoba que se abren a él se prestan a una charla pausada en torno a un té con dulces. La decoración en tonos aguamarina y jade es sumamente refinada, los baños, espléndidos. Hay habitaciones y suites para todos los gustos, pero algunas son difíciles por sus desniveles.

Vistas desde el pequeño jardín en altura del 'riad' Zyo. ampliar foto
Vistas desde el pequeño jardín en altura del 'riad' Zyo.

02 Zyo

Es este un riad atípico, aunque nada en su sobrio exterior lo delata. La arquitectura interior es blanca, muy luminosa y moderna, de modo que solo la estructura y la bonita piscina-alberca del patio recuerdan la forma de estos alojamientos tradicionales. No obstante, en contraposición a los riad clásicos, a veces algo agobiantes y oscuros, es muy soleado, con habitaciones de grandes ventanales que miran al patio o a un pequeño y delicioso jardín interior en altura. La terraza es particularmente agradable con su pequeña pradera, sus zigzags de lavanda y su pérgola. Desde ella la llamada a la oración casi se puede palpar.

Patio porticado del 'riad' Kalaa, escondido en la medina de Rabat. ampliar foto
Patio porticado del 'riad' Kalaa, escondido en la medina de Rabat.

03 Kalaa

Pese a estar escondido entre callejas interiores de la medina es uno de los mejor señalizados, de modo que es difícil perderse. También es el mayor con sus 11 habitaciones. Dispone de un hermoso patio porticado donde dejar trascurrir la sobremesa o el aperitivo. A él van a dar las habitaciones clásicas más exóticas, con el inconveniente de perder cierta intimidad en algunas épocas del año en las que el hotel está muy frecuentado. Las que disponen de altillo son más independientes. La planta superior alberga habitaciones más pequeñas pero igualmente atractivas y cuidadas que dan directamente a la terraza y la piscina. La decoración, toda en materiales tradicionales y tonos arena y tostados, tiene guiños orientales y africanos. Dispone de un pequeño bar y de un baño turco.

Una de las habitaciones del 'riad' El Maâti, en Rabat.
Una de las habitaciones del 'riad' El Maâti, en Rabat.

04 Riad El Maâti

Precioso e inesperado. Laurence y Farid, el matrimonio que lo regenta, garantizan una acogida encantadora (algo que no se da en otros riad, como Dar El Kebira, donde no impera la amabilidad). Al igual que el Zyo, este hotelito se ha modernizado y guarda menos rasgos magrebíes que los demás, pero el uso magistral del espacio y el acabado y los detalles de las estancias lo hacen sumamente atractivo. Las habitaciones son, por lo general, luminosas y despejadas, todas en tonos calcáreos y blancos con paredes de estuco (tadelak) y suelos de cemento y cal. El pequeño hamam y el relajante espacio de cuidados corporales son otro de sus atractivos.

 

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