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Hogueras de primavera en Viena

Fuego, música y cerveza para celebrar el cambio de estación como lo hacía la tribu de los alamanes

La torre de madera para la hoguera y de fondo la ciudad de Viena. Ampliar foto
La torre de madera para la hoguera y de fondo la ciudad de Viena.

La espera para coger en Viena el tranvía 38 desde Schottentor se ameniza charlando. Los que llegan están tan cargados de vieneses que hay que esperar al siguiente. Mucha gente va al mismo destino que nosotros, a la colina de los clérigos (Pfaffenberg). El tranvía nos dejará en Grinzing, en el decimonoveno distrito vienés y hogar de los Heurigen, las tabernas de vino austriacas. Sin embargo, desde Grinzing hasta Pfaffenberg aún queda una caminata. Nuestro destino está cerca del Café Oktogon am Himmel. Estamos a 29 de marzo y nos dirigimos a la fiesta de Funken am Himmel, la chispa en el paraíso. Vamos a disfrutar de la llegada de la primavera en el bosque vienés al estilo de los alamanes, una de las antiguas tribus germánicas que invadieron el Imperio romano, y cuyos descendientes viven hoy en día entre Vorarlberg (la punta final al oeste de Austria) y Suiza.

Dejando el café a nuestras espaldas, podemos ver una torre de madera de unos 20 metros de altura, en medio de un círculo de árboles. Los alamanes, como muchas otras tribus germánicas, celebran el final del invierno y la llegada de la primavera con fuego, música y cerveza. Como en toda celebración austriaca, además de mucha cerveza y mucho vino local, también hay comida, en este caso medio suiza, medio austriaca. Hay salchichas Frankfurter, pero también Käsknöpfle, un tipo de pasta con queso de montaña y cebolla tostada (un plato conocido como Käsespätzle en el resto de Austria). Entre las bebidas, destacan el vino del paraíso (Himmelwein), el vino caliente (Glühwein) y el zumo natural (y caliente) de manzana con canela (heißen Zimt-Apfelsaft).

Entre cerveza y cerveza, y con música de fondo, va cayendo la noche y aumentando el ambiente festivo. Las doce pilas de madera prenden en llamas, y el ambiente en general es lo que en alemán se describe como gemütlich: cómodo y acogedor. Tras algunos discursos, a eso de las siete, la gran torre que preside la fiesta se convierte en una gigantesca hoguera. La atmósfera es mágica. Esta tradición pagana atrae a cientos de personas, adultos y niños, hasta el bosque, la noche y el fuego. Cuando las llamas alcanzan su apogeo, la gran pira es coronada por fuegos artificiales. Y de fondo, unas impresionantes vistas nocturnas sobre Viena. ¿Qué mejor modo de celebrar la llegada de la primavera?

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