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De cómo Ámsterdam creció sobre el agua

El Museo Grachtenhuis muestra la historia de la construcción de los canales en la ciudad

El Distrito de los Canales fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2010.
El Distrito de los Canales fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2010.

El barrio de los canales de Ámsterdam celebró su 400º aniversario en 2013. La construcción de esta nueva ciudad-puerto fue uno de los mayores ensanches urbanísticos de Ámsterdam y se llevó a cabo en dos fases. La primera dio comienzo en 1613 y la segunda a partir de 1660, una época en la que la ciudad vivía su edad de oro.

El resultado no fue solo la creación de los canales Herengracht, Keizergracht y Prinsengracht, sino también los de Nuevo Herengracht, Nuevo Keizergracht y Nuevo Prinsengracht, situados tras el río Ámstel. También se construyó el canal Single y los siete canales perpendiculares, como Brouwergracht, una extensión de nada menos que 160 hectáreas, con más de 14 kilómetros de cauces artificiales y más de 80 puentes. Esta expansión llamada Distrito de los Canales ejemplifica el control que ejercen los holandeses sobre el agua y fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2010.

El Distrito de los Canales es un museo en sí mismo; ya solo contemplar las fachadas de las casas de distintas épocas resulta todo un entretenimiento, pero para aquellos que quieran profundizar en lo que supuso la ampliación de la ciudad lo mejor es visitar el Museo Grachtenhuis Amsterdam (Herengracht 386).

En muchas ocasiones se llama a Ámsterdam la 'Venecia del Norte', pero las diferencias de estas dos ciudades son abismales. Hay que tener en cuanta que los canales de aquí, además de ser utilizados para transporte de mercancías, fueron construidos para poder drenar y obtener terreno seco en el que extender la ciudad. Mientras que Venecia se compone de una serie de pequeñas islas naturales en el Mar Adriático.

En la primera fase de 1613, el Ayuntamiento decidió crear una nueva área para el asentamiento de ricos mercaderes que hasta entonces habían vivido en Warmoesstraat, hoy comienzo del Barrio Rojo. El resultado fue una red de cauces artificiales que rodeaban el antiguo núcleo histórico y medieval de la ciudad. Y se amplió la superficie al ser drenadas las marismas y construirse canales trazados en arcos concéntricos. Esta extensión supuso la apertura de tres nuevos canales: Herengracht, Keizersgracht y Prinsengracht. Estos se utilizaron para las viviendas de los ricos mercaderes mientras que las callejuelas diagonales se dejaban para tiendas y lugares de trabajo. Y ese uso, al menos el de las tiendas, sigue prevaleciendo en esta parte de la ciudad. Pues estas calles diagonales se han convertido hoy en uno de los destinos favoritos de los hipsters para ir de compras. Las tiendas y cafés más cool de la ciudad se encuentran en una zona conocida como Negen Straatjes (Las Nueve Calles), situadas entre Raadhuisstraat y Leidsegracht, y donde  se mezclan comercios de segunda mano, establecimientos multimarca, boutiques exclusivas de ropa, accesorios, perfumes...

El Museo Grachtenhuis recrea la construcción de los canales y los nuevos barrios.
El Museo Grachtenhuis recrea la construcción de los canales y los nuevos barrios.

Además de la expansión urbana, otra de las necesidades de la época era crear espacios verdes en la ciudad. De ahí que no solo se plantasen árboles a la orilla de los canales, sino que se obligó también a los mercaderes que compraban nuevas tierras para construir sus mansiones a que la mitad de la parcela fuese ocupada por un jardín. Esto explica las gigantescas zonas verdes de las casas de los canales. Estos jardines pueden visitarse un fin de semana al año, en junio, en el llamado Día de los Jardines Abiertos (Open tuinen dagen).

En 1660, cuando los canales solo alcanzaban hasta donde ahora se encuentra Leidsegracht, el Ayuntamiento pensó en una segunda expansión y estimuló a los ricos mercaderes a comprar parcelas dobles para construir mansiones de doble fachada. El hecho de que la separación de los canales en esta área fuese mayor hizo que los jardines también fuesen más grandes, y un buen ejemplo de ello es el actual Museo Van Loon (Keizergracht 672). En esta nueva área, y principalmente en Herengracht, vivieron los ciudadanos más ricos de la época, que construyeron palacios de hermosas fachadas, siendo denominada esta parte La Curva de Oro (Gouden Bocht). Hoy en día en esta zona se encuentran oficinas de firmas de prestigio.

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