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Pinchitos de cochino negro en Gran Canaria

Comida saludable y local es la apuesta del restaurante Dara Feeling Food en Las Palmas

Dara Feeling Food es restaurante y tienda a la vez. Ampliar foto
Dara Feeling Food es restaurante y tienda a la vez.

Dara Bello sintió el flechazo por la comida saludable a los 26 años en Dublín de la mano de la cocinera Maggie Lynch. “Me presenté para trabajar como camarera en su empresa Soul Food y me preparó una ensalada que me enamoró; espinacas frescas con avellanas, apio y fresas. El aliño era de fresa con mostaza y aceite balsámico”. Cuatro años después, Dara volvió a Las Palmas de Gran Canaria y el 13 de marzo de 2013 abrió Dara Feeling Food (General Bravo, 36), restaurante y tienda a la vez. Ella, que en los 12 años pasados en Irlanda había llegado a cocinar para el mismísimo Bono y que por su experiencia en catering para cine aprendió a hacerlo en cualquier sitio (“una vez me tocó cocinar en un jeep para 70”), decidió darse una nueva oportunidad en su isla.

Dara abre a las 9 de la mañana ofreciendo desayunos saludables, pero el plato fuerte son los almuerzos, de lunes a viernes entre las 13.00 y las 16.00 horas, con un menú por 10 euros (postre aparte). “No es un restaurante vegetariano”. Hay opciones para veganos y celíacos, pero también carne o pescado. Pan de puño de Ingenio, bebida, café e infusión están incluidos. “Hoy mismo tuvimos pinchitos de cochino negro marinado con arroz basmati y unos espaguetis de calabacín con una salsa de soja y jengibre. Competía con unas berenjenas asadas gratinadas con queso feta y tomate y cebolla caramelizados.”

Lo que ofrece en su local lo recibe de pequeños agricultores de Gran Canaria; kilómetro cero es el concepto. De La Aldea las papayas, las mangas y los aguacates. Las lechugas del Madroñal y Gáldar. “La Trocadero es mi favorita, pero también trabajo la Batavia y Lollo Rosso. Tenemos huevos de gallina ecológica de La Angostura. El cochino negro es de Jinámar y el pollo de corral de Gáldar”. Sirve por copas el Agala blanco seco, premiado como el mejor de Canarias. Y por copas también el tinto Honoro Vera, ecológico de la Península. Lo que más triunfa son las cremas. “No las verdes, sino las color tierra”, de calabaza con coco o de tomates y pimientos asados. En verano hay gazpachos de todos los sabores. El pescado, de temporada, antes bonito, ahora mismo caballa, merluza y sardinas. “Comer no sale caro si compras de temporada productos de cercanía.” El postre más demandado es yogur de cabra con guarapo ecológico.

Ancor Monzón diseñó el local, que parece de reciclaje. Paneles marrones de Novopan en las paredes y en el techo una original rama de árbol hecha con conglomerado soportando los fluorescentes. El árbol que preside el escaparate va cambiando: desde un olivo y a la actual platanera que usó a modo de abeto navideño. En la pared, pequeños jardines verticales con plantas de interior. Tiene capacidad para 20 comensales en interior y terraza. “El local es tan pequeñito que no se puede reservar. Pusimos banquetas para favorecer que la clientela rote”.

Puedes conocer el menú del día a través de su página en Facebook. Para desayunar ofrece pulguitas de pan de espelta o de puño, zumos naturales y tortitas de calabacín deshidratado que se quedan como wraps, rellenos, por ejemplo, con aguacate o espinacas. Sirve cafés con leche de avena, arroz y soja. El local rebosa a mediodía. Lo mismo que los cursos de cocina, dos sábados al mes. Hasta ahora de ensaladas y aliños, comida para celíacos, comida saludable para Navidad y tipos de pan. Dara Bello sueña con crear una escuela. “Me gustaría enseñar a cocinar con conciencia, que luzca a los ojos y, lo más importante de esta vida, que se haga divirtiéndose”.

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