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La ruta de la miel de Guadalajara

La provincia alcarreña acoge la feria apícola más antigua de España

Colegiata de la Asunción de Pastrana.
Colegiata de la Asunción de Pastrana.

Guadalajara mezcla literatura y la gastronomía más dulce en la Ruta de la Miel, recorrido que coincide, en gran parte, con el Viaje a La Alcarria del Premio Nobel de Literatura Camilo José Cela, pero incluyendo en él los principales puntos de producción de la miel con Denominación de Origen de la comarca de la Alcarria.

La particularidad de esta miel no está tanto en las abejas como en la flora. Si de estas tierras sale un néctar tan delicioso es por la botánica, muy rica en sabores y baja en humedad. La diversidad de plantas aromáticas proporciona mieles tan diversas como la de romero, la de mil flores o la de espliego.

La zona de producción de este néctar abarca 150 municipios repartidos por toda la provincia alcarreña. Las alternativas para realizar la Ruta de la Miel son variadas, pero un punto de salida perfecto -junto con Peñalver y su tradicional fiesta Su Peso en Miel- es Pastrana. Y allí mismo, en la plaza de la Hora, se celebra del 6 al 9 de marzo la XXXIII edición de la Feria Apícola de Castilla-La Mancha, la más antigua de España.

Como el aroma de la mejor miel, esta ciudad monumental todavía conserva su viejo aire medieval. De Pastrana cabe destacar el Palacio Ducal, construido en el siglo XV y donde permaneció recluida la princesa de Éboli. La leyenda cuenta que solo podía asomarse una vez al día a la reja del torreón de Levante, desde donde veía la plaza Mayor, que toma de ahí el nombre de plaza de La Hora. Además, en la ciudad también destaca la colegiata de Nuestra Señora de la Asunción, de los siglos XIII y XIV, en la plaza del Ayuntamiento.

Muy cerca de allí está Zorita de los Canes, con el reabierto parque arqueológico visigodo Recópolis, y las localidades de Almonacid y Albalate de Zorita, con su famosa fuente de trece caños. Retomando nuestros pasos hacia Pastrana, la Ruta de la Miel se adentra después en el corazón de La Alcarria, pasando por pueblos como El Olivar, Alocén, Budia y Durón, donde se puede disfrutar de la típica arquitectura alcarreña de soportales y calles estrechas de piedra.

Si se dispone de tiempo, lo ideal es continuar la visita por Tendilla, Lupiana -con su Monasterio Jerónimo- y Horche, para concluir en la capital alcarreña y degustar unos populares y deliciosos bizcochos borrachos.