Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las mejores olas del mundo

Desde rompientes clásicos en California, Australia o Fiji a destinos emergentes en Japón y África Occidental o sorpresas entre el hielo islandés, los cien mejores destinos para hacer surf en el mundo

  • Una ola con la potencia de las de Hawai, pero en California. Maverick’s, en Hal Moon Bay, pasó quince años en el anonimato hasta que su descubridor –Jeff CLarck, un surfero local- decidió compartir su hallazgo con otros surfistas. Prestigiosa y peligrosa, se llevó por delante a dos respetados especialistas en grandes olas: Mark Foo (2004) y Slon Milosky (2011).
    1Una ola con la potencia de las de Hawai, pero en California. Maverick’s, en Hal Moon Bay, pasó quince años en el anonimato hasta que su descubridor –Jeff CLarck, un surfero local- decidió compartir su hallazgo con otros surfistas. Prestigiosa y peligrosa, se llevó por delante a dos respetados especialistas en grandes olas: Mark Foo (2004) y Slon Milosky (2011).
  • Buenas dosis de surf para el invierno en pleno Caribe. Es lo que ofrecen las Islas Vírgenes Británicas: 50 islotes y cayos para tirarse una vida entera explorando nuevas posibilidades. Una opción es ir a Cane Garden Bay y cruzar los dedos: un buen despliegue de olas aquí merecerá el viaje. Y si no, siempre nos quedarán sus aguas turquesas y el ron.
    2Buenas dosis de surf para el invierno en pleno Caribe. Es lo que ofrecen las Islas Vírgenes Británicas: 50 islotes y cayos para tirarse una vida entera explorando nuevas posibilidades. Una opción es ir a Cane Garden Bay y cruzar los dedos: un buen despliegue de olas aquí merecerá el viaje. Y si no, siempre nos quedarán sus aguas turquesas y el ron.
  • Para surfear en Bocas del Toro, archipiélago rodeado de jungla en la costa norte de Panamá, hay que subirse a la barca y recorrer los canales que forman sus islas y bosques de manglares. Olas juguetonas, poderosas e inconstantes, como siempre en el Caribe. Y para los tiempos de espera: poblaciones indígenas, cuevas con murciélagos o la locura nocturna de Boca Town.
    3Para surfear en Bocas del Toro, archipiélago rodeado de jungla en la costa norte de Panamá, hay que subirse a la barca y recorrer los canales que forman sus islas y bosques de manglares. Olas juguetonas, poderosas e inconstantes, como siempre en el Caribe. Y para los tiempos de espera: poblaciones indígenas, cuevas con murciélagos o la locura nocturna de Boca Town.
  • A unos 350 kilómetros, océano adentro, de la punta noreste de Brasil, el pequeño archipiélago Fernando de Noronha (la isla principal tiene 12 kilómetros cuadrados) mezcla surfistas y turistas llegados desde todo el mundo: tubos amplios y consistentes sobre lechos de arena para los primeros; cálidas aguas turquesas, postales y senderismo para los segundos.
    4A unos 350 kilómetros, océano adentro, de la punta noreste de Brasil, el pequeño archipiélago Fernando de Noronha (la isla principal tiene 12 kilómetros cuadrados) mezcla surfistas y turistas llegados desde todo el mundo: tubos amplios y consistentes sobre lechos de arena para los primeros; cálidas aguas turquesas, postales y senderismo para los segundos.
  • La península de Reykarres, al sudoeste de Islandia, es un peliagudo paraíso para el surfista: olas de todo tipo (escarpadas, tubos, ‘points’…), lugares lejos de la costa y cabalgables, con seguridad y en soledad absoluta. Eso sí, hay que ir enfundado en neopreno grueso de los pies a la cabeza (botas, guantes y capucha) y frotar la tabla con cera resistente al agua congelada.
    5La península de Reykarres, al sudoeste de Islandia, es un peliagudo paraíso para el surfista: olas de todo tipo (escarpadas, tubos, ‘points’…), lugares lejos de la costa y cabalgables, con seguridad y en soledad absoluta. Eso sí, hay que ir enfundado en neopreno grueso de los pies a la cabeza (botas, guantes y capucha) y frotar la tabla con cera resistente al agua congelada.
  • Aunque no cuentan con las mejores olas de Brasil, la cultura surfera brotó y se expandió al resto del país desde las playas de Río de Janeiro. Dos buenas opciones: Arpoador, la más tradicional de sus olas, y Barra de Tijuca, las rompientes más consistentes, que acogen actualmente el Billabong Rio Pro. Y si no hay olas, qué demonios, estás en Río de Janeiro…
    6Aunque no cuentan con las mejores olas de Brasil, la cultura surfera brotó y se expandió al resto del país desde las playas de Río de Janeiro. Dos buenas opciones: Arpoador, la más tradicional de sus olas, y Barra de Tijuca, las rompientes más consistentes, que acogen actualmente el Billabong Rio Pro. Y si no hay olas, qué demonios, estás en Río de Janeiro…
  • Comida criolla y clima agradable en medio del Índico. Y cuando llega la temporada, viento alisios que te empujan mar adentro para disfrutar de un oleaje garantizado. Desde su ola reina (Saint Leu) a rompientes menos masificadas (Tríos-Bassins o Boucan Canot), la isla de Reunión es un destino indispensable con un único pero: uno de los más altos índices de ataque de tiburones.
    7Comida criolla y clima agradable en medio del Índico. Y cuando llega la temporada, viento alisios que te empujan mar adentro para disfrutar de un oleaje garantizado. Desde su ola reina (Saint Leu) a rompientes menos masificadas (Tríos-Bassins o Boucan Canot), la isla de Reunión es un destino indispensable con un único pero: uno de los más altos índices de ataque de tiburones.
  • El largo tubo con forma de almendra de Lagundri Bay, en la isla de Nias, es una de las grandes joyas que ofrece Indonesia, paraíso surfista. Alicientes aledaños no faltan: poco braceo, vientos ligeros y cómodo alojamiento en la misma playa. A cambio, la perfección en forma de ola exige soportar calor, humedad, multitudes y riesgo de malaria.
    8El largo tubo con forma de almendra de Lagundri Bay, en la isla de Nias, es una de las grandes joyas que ofrece Indonesia, paraíso surfista. Alicientes aledaños no faltan: poco braceo, vientos ligeros y cómodo alojamiento en la misma playa. A cambio, la perfección en forma de ola exige soportar calor, humedad, multitudes y riesgo de malaria.
  • Aire puro, paisaje selvático y un 40% de su extensión declarada parque nacional. Tasmania, además de pericia sobre la tabla, con rompientes algo suicidas –en la imagen un surfista entre un tubo y un área rocosa-, exige estar en forma: los surfistas locales son también senderistas por obligación. La recompensa son olas muy alejadas del bullicio moderno.
    9Aire puro, paisaje selvático y un 40% de su extensión declarada parque nacional. Tasmania, además de pericia sobre la tabla, con rompientes algo suicidas –en la imagen un surfista entre un tubo y un área rocosa-, exige estar en forma: los surfistas locales son también senderistas por obligación. La recompensa son olas muy alejadas del bullicio moderno.
  • Playas limpias y arrecifes exigentes aguardan a quienes se atrevan con los rompientes de Tasmania. La costa este es más accesible y templada, y la oeste más salvaje y húmeda. Pero se escoja una u otra, resulta indispensable un traje de neopreno bien grueso.
    10Playas limpias y arrecifes exigentes aguardan a quienes se atrevan con los rompientes de Tasmania. La costa este es más accesible y templada, y la oeste más salvaje y húmeda. Pero se escoja una u otra, resulta indispensable un traje de neopreno bien grueso.
  • Pocas olas permiten realizar recorridos tan altos y perfectos durante tanto tiempo. Los supertubos de J-Bay, en Sudáfrica, con cuatro o más tramos consecutivos, están entre los mejores del mundo. Y además está la velocidad: esta ola lanza a los surfistas con tanta potencia que resulta sumamente complejo realizar cambios de dirección controlados.
    11Pocas olas permiten realizar recorridos tan altos y perfectos durante tanto tiempo. Los supertubos de J-Bay, en Sudáfrica, con cuatro o más tramos consecutivos, están entre los mejores del mundo. Y además está la velocidad: esta ola lanza a los surfistas con tanta potencia que resulta sumamente complejo realizar cambios de dirección controlados.
  • Huntington Beach, Dana Point, Newport (en la foto) o Laguna Beach. Los más de 60 kilómetros de costa del condado de Orange, en California, están repletos de nombres icónicos dentro del mundo del surf. Y por encima de todos, Trestles, donde durante los mejores oleajes del verano resulta fácil encontrarse a muchos de los surfistas profesionales de California.
    12Huntington Beach, Dana Point, Newport (en la foto) o Laguna Beach. Los más de 60 kilómetros de costa del condado de Orange, en California, están repletos de nombres icónicos dentro del mundo del surf. Y por encima de todos, Trestles, donde durante los mejores oleajes del verano resulta fácil encontrarse a muchos de los surfistas profesionales de California.
  • Este pequeño archipiélago del Pacífico, que ofrece en Palikir Pass olas poderosas y un tubo muy surfeable, mitiga sus puntos flojos (vientos y lluvias excesivas) con su esplendor natural. Una versión más pequeña de Tahití.
    13Este pequeño archipiélago del Pacífico, que ofrece en Palikir Pass olas poderosas y un tubo muy surfeable, mitiga sus puntos flojos (vientos y lluvias excesivas) con su esplendor natural. Una versión más pequeña de Tahití.
  • Icónico destino del turismo de playas paradisíacas, esta isla en medio del Pacífico sur, a cinco horas de avión de Hawai, es uno de los grandes destinos surferos actuales, con tubos increíbles todo el año. Muchos comparan Tahití, precisamente, con lo que fue el archipiélago hawaiano hace medio siglo: un paraíso inmaculado.
    14Icónico destino del turismo de playas paradisíacas, esta isla en medio del Pacífico sur, a cinco horas de avión de Hawai, es uno de los grandes destinos surferos actuales, con tubos increíbles todo el año. Muchos comparan Tahití, precisamente, con lo que fue el archipiélago hawaiano hace medio siglo: un paraíso inmaculado.
  • Esta ola es única en el mundo y rompe en la isla de Tavarua, en Fiji. La izquierda perfecta de Cloudbreak es uno de los rompientes que recoge 'Surf. Las 100 mejores olas' (Editorial Lunwerg), una guía perfecta para amantes de este deporte en la que sus autores, Casey Koteen y Aaron Checkwood, editores de la revista Transworld Surf, seleccionan los cien mejores rincones del mundo para surfear, e incluyen consejos y datos prácticos para organizar un viaje.
    15Esta ola es única en el mundo y rompe en la isla de Tavarua, en Fiji. La izquierda perfecta de Cloudbreak es uno de los rompientes que recoge 'Surf. Las 100 mejores olas' (Editorial Lunwerg), una guía perfecta para amantes de este deporte en la que sus autores, Casey Koteen y Aaron Checkwood, editores de la revista Transworld Surf, seleccionan los cien mejores rincones del mundo para surfear, e incluyen consejos y datos prácticos para organizar un viaje.