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‘Ravaleando’ en Barcelona

Dícese de la experiencia de deambular y disfrutar por el barrio de moda de la ciudad

En bici por El Raval. Ampliar foto
En bici por El Raval.

El Raval, con su extrema densidad humana y diversidad de nacionalidades, es un barrio barcelonés que está siempre en ebullición. La gentrificación que experimentó durante la pasada década se quedó a medias y todavía hoy sigue teniendo ese carácter popular, húmedo y sucio inmortalizado por las fotografías de Joan Colom. Más allá de sus símbolos, el MACBA, el CCCB y el Mercat de la Boqueria, siempre hay sitios que descubrir. Aquello de ravalear -véase deambular y por ende disfrutar del Raval- que se puso tan de moda hace años, sigue hoy igual de vigente.

Y para ravalear qué mejor que empezar por uno de los mayores tesoros que encierra el barrio: el sobrecogedor Palau Güell de Gaudí (Nou de la Rambla, 3-5; +34 934 725 775). Menos concurrido que otras grandes obras del arquitecto, salió bien parado de una restauración que duró una eternidad y hoy se puede visitar en su totalidad.

No tuvo tanta suerte la iglesia de Sant Agustí Nou (Plaça de Sant Agustí, 2). De estilo neoclásico, fue inaugurada en 1750, pero su fachada se quedó a medias y sufrió lo suyo durante la Guerra Civil. Incluso así, tanto el interior como el exterior del templo tienen un extraño y triste encanto.

La misma sensación de melancolía ofrece el recinto del gótico Hospital de la Santa Creu (Hospital, 56)‎. Su plaza y su claustro, anclados en el tiempo, son frecuentados por los estudiantes de la escuela de artes Massana y por personajes locales muy genuinos. Atravesando el claustro y sus naranjos, de camino a la calle del Carme, encontraremos a mano izquierda la preciosa Biblioteca Nacional de Catalunya (+34 932 702 300), y un poco más allá, a mano derecha y saliendo ya del recinto, la Reial Acadèmia de Medicina (+34 933 171 686). Su austera fachada no hace pensar que dentro se encuentra la sala Gimbernat, el antiguo y fascinante anfiteatro anatómico. Conviene reservar visita para ambos espacios. Justo enfrente, también es obligado -y gratuito- asomarse al hermoso claustro de la Casa de la Convalescència, actual sede del Institut d’Estudis Catalans, de estilo renacentista tardío.

Cerca de la plaça dels Àngels, verdadero epicentro del Raval y lugar de emplazamiento del MACBA, queda la porticada y resultona plaça Vicenç Martorell, que ofrece remanso, terrazas y paz a pocos metros de la saturación de las Ramblas, lo mismo que la plaça Castella, feúcha, pero que ha ganado bastante con su semipeatonalización.

Esta última es un buen punto de partida para ir de compras. Recientemente ha abierto en la zona el Flamingos Gallery (Tallers, 68; +34 692 650 538), un espacio dedicado a propuestas de jóvenes diseñadores, ropa de segunda mano y tiendas especializadas en todo tipo de tribus urbanas. Muy cerca están también las librerías Loring Art (Gravina, 8; +34 934 120 108) y Medios (Valldonzella, 7; +34 934 123 388) dedicada al arte contemporáneo, la primera, y al periodismo la segunda.

La calle Joaquín Costa ha renovado su oferta de tiendas, con la presencia de Fantastik (Joaquín Costa, 62; +34 932954877), que ofrece multitud de objetos procedentes de países lejanos, seleccionados en clave pop, y Wilde Store (Joaquín Costa, 2; +34 654 455 057), con una buena colección de gafas vintage.

Hay más: Wa’kü (Lluna, 2; +34 935121169) vende ropa, arte y objetos ideales para estar a la última, al igual que Novedades (Peu de la Creu, 24; +34 933 291 636), una tienda-taller centrada la artesanía, que además tiene unos posters chulísimos. Como contrapunto a tanta vanguardia, los Almacenes el Indio (Carme, 24), se dedican a la confección y el hogar en un establecimiento modernista precioso. Pocos quedan ya en la ciudad así.

Los amantes de la comida foránea disfrutaran del Troika Delicatessen (Unió, 3; +34 933 028 573), un supermercado especializado en comida y objetos típicos rusos. Y ya que hablamos del ancho mundo, Unió 11 Import (Unió, 11; +34 933 022 026) vende todos los globos terráqueos imaginables.

En el apartado del ocio, destaca la flamante Filmoteca de Catalunya (Plaça de Salvador Seguí, +34 935 671 070), inaugurada en 2012, que ha venido a revitalizar una de las zonas más degradadas de la ciudad. Su sobriedad constructiva choca con el tejido urbano tradicional. De hecho, todo el entorno es un verdadero fresco de los contrastes sociales de Barcelona. Pero volviendo al celuloide, la Filmo ofrece buen cine, ciclos y el plan perfecto para una tarde lluviosa. Después se puede ir a tomar algo al B Lounge del Barceló Raval (Rambla del Raval, 17-21; +34 933 201 490). Este hotel dispone de una espectacular coctelería-terraza que domina todo el casco antiguo, a la que se puede acceder entre mayo y octubre. Otras opciones más mundanas son el Café de les Delícies (Rambla del Raval, 47; +34 934 415 714), o el Olimpic Bar (Joaquín Costa, 25b; +34 931 711 525), ambos perfectos para hipsters.

Para cenar, Las Fernández (Carretes, 11; +34 934 432 043), siempre lleno con sus propuestas desenfadadas de cocina internacional, o Lo de Flor (Carretes, 18; +34 934 433 853), que ofrece cocina mediterránea bien elaborada. Y los que quieran algo verdaderamente diferente que vayan al Zeeshan Kebahbish (Marques de Barbera 26, bajo 2; +34 934 419 010), donde degustarán platos genuinamente paquistaníes.

Como colofón, para una experiencia irrepetible hay que asistir a los espectáculos del cabaret del O Barquiño (Príncep de Viana, 1; +34 933 293 097). Conviene reservar con tiempo porque está solicitadísimo. En ningún otro sitio se podrá ver a la tercera edad dando tal rienda suelta al arte castizo.

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