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La gran muralla coreana

Una construcción del siglo XIV recorre 10 kilómetros alrededor de Seúl

Paseo a lo largo de la muralla histórica de Seúl. Ampliar foto
Paseo a lo largo de la muralla histórica de Seúl.

Corea del Sur, al igual que China, también tiene una gran muralla, aunque ésta no se puede ver desde el espacio. La histórica construcción rodea la ciudad de Seúl. Levantada como obra defensiva a lo largo del año 1396 en dos tandas, empleó la mano de obra de 118.000 y 79.400 personas. La muralla no aseguró la protección de Seúl durante las invasiones japonesas, pero hasta 1899 aguantó sin sufrir graves daños. En ese año, algunas partes fueron demolidas para trazar nuevas calles en la ciudad.

Las montañas Bugaksan, Naksan, Namsan e Inwangsan están unidas por esta larga sucesión de escalones. En total el recorrido por la muralla hoy es de unos 10 kilómetros, bastantes menos de los más de 18 kilómetros que tenía cuando se construyó. 

Acceso Bugaksan

Primero hay que coger el metro de Seúl y bajarse en Gyeongbokgung (línea 3). Después de abandonar la estación por la salida 3, hay que subirse a cualquiera de los siguiente autobuses: 7212, 1020 o 7022. La parada en la que hay que bajarse es Jahamun Pass (자하문고개). Inmediatamente se encuentran las escaleras que conducen a la oficina y la entrada. Horario: de marzo a octubre, de 09.00 a 16.00 horas; de noviembre a febrero, de 10.00 a 15.00 horas. Este acceso está cerrado los lunes, y los martes, si el lunes ha sido festivo.

La ruta se puede empezar desde cualquiera de los diferentes accesos, pero es aconsejable hacerlo por el de la montaña Bugaksan, cuya entrada es la primera que se cierra. Para comenzar en ese punto es necesario mostrar el pasaporte o la tarjeta de residente de Corea, al ser considerada una zona militar. Hay que rellanar un formulario en la oficina situada justo antes del inicio de la larga escalinata (excepto si hay más de 30 personas en el grupo, en cuyo caso se puede realizar online). Después de entregar el impreso y enseñar el pasaporte, los visitantes reciben una tarjeta identificativa que deben llevar colgada del cuello durante todo el paseo, hasta que la devuelvan al final de la ruta. Además, hay que ser cuidadoso con la cámara. En varias partes de este tramo de la muralla no está permitido tomar fotografías, como lo recuerdan diferentes carteles.

No hay áreas de descanso por los senderos, siendo conveniente preparar todo lo necesario con antelación, como bebidas, algo de comida, etcétera. También resulta imprescindible un calzado cómodo, y conviene pasarse por alguno de los puntos de información turística de la ciudad y hacerse con un mapa detallado de toda la muralla para preparar el recorrido.

Con un poco de esfuerzo se puede disfrutar de esta sana y diferente manera de ver Seúl y sus montañas. Todo ello, ¡gratis!

 

 

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