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Trotamundos

Posando con el poni rosa

El actor David Castillo, Jonathan en la serie 'Aída', viajó a Irlanda para acudir al festival ElectricPicnic

El actor David Castillo.
El actor David Castillo.

Solo en Dublín. David Castillo (Jonathan en la serie Aída) se fue a Irlanda para acudir al festival ElectricPicnic. El actor, que tiene en cartel Emilia (hasta el 9 de febrero en Teatros del Canal de Madrid), viajaba sin compañía. Unos amigos de unos amigos le acogieron. Para empezar, le recibieron con una fiesta.

Menuda bienvenida.

La verdad es que la celebración no tenía nada que ver conmigo. Hacían una fiesta en la casa donde me quedaba en la capital y allí conocí a un montón de gente que también acudía al festival. Cuando les dije que estaba solo me invitaron a ir con ellos.

Qué rápido hizo amigos.

Era un grupo de gallegos, portugueses e irlandeses majísimos. Algunos de ellos trabajaban en ElectricPicnic, así que consiguieron que acampáramos en la zona del cámping reservada.

¿Cámping vip?

No estaban los artistas, pero sí la gente que organizaba el evento. Pasamos allí cuatro días y fue muy impactante: era mi primer festival a gran escala. Habría más de 30.000 asistentes.

¿Era todo electrónica?

Se trata de una cita bastante amplia, en términos musicales. Tocaba muchos palos. Había una carpa de electrónica; otra, indie; una muy hippy… y luego, conciertos. Teníamos tantas ganas de verlo todo, que no paramos ni un momento.

¿Qué le impactó de la cita?

El concierto de Underworld. Tenía muchísimas ganas de ver al grupo británico. Cuando estaban tocando Born Slippy. NUXX, mítica canción que aparece en la película Trainspotting, se puso a llover.

David Castillo, en el centro, con los ampliar foto
David Castillo, en el centro, con los "amigos de unos amigos" junto a los que asistió al festival irlandés ElectricPicnic.

¿Pararon el concierto?

Estábamos en verano y la lluvia no era tan fuerte. Todo daba igual, solo importaba la música. Sonaba el temazo, que es totalmente inspirador, llovía y la gente no paraba de bailar. Fue tan grande que en un momento dado me di cuenta de que había perdido a mis nuevos amigos. Estaba solo, otra vez.

¿Cómo se las arregló?

Conseguí llegar a la primera fila y me quedé ahí la mitad de la noche. De repente, aparecieron tres chicos irlandeses muy graciosos. Uno de ellos llevaba un muñeco de un pequeño poni rosa. Le iba haciendo fotos en diferentes lugares e invitaba a todo el mundo a retratarse con él.

¿Posó con el poni?

¡Claro! Estuve con ellos muchísimo rato. Horas después, encontré a mis colegas. Fue uno de los mejores viajes de mi vida, del que guardo un gran recuerdo.

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