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¡Ojo con el cocodrilo!

Diez viajes imprescindibles para conocer a los animales más grandes y temibles del planeta

Un cocodrilo de agua salada cubierto de lentejas de agua en Australia. Ver fotogalería
Un cocodrilo de agua salada cubierto de lentejas de agua en Australia.

Puestos a recorrer mundo para ver cosas extrañas y animales exóticos, vamos a por los más grandes: diez enormes bichos que nos merecen respeto y nos inspiran temor, pero que también justifican (y proporcionan) un gran viaje para poder verlos.

01 En busca del dragón

PARQUE NACIONAL DE KOMODO (INDONESIA)

Un dragón de Komodo en la isla Rinca, en el parque nacional Komodo (Indonesia). ampliar foto
Un dragón de Komodo en la isla Rinca, en el parque nacional Komodo (Indonesia).

Durante siglos, los dragones fueron el leitmotiv de los caballeros medievales para viajar de aquí para allá, vencerles y rescatar a princesas secuestradas. Los dragones todavía pueden ser la excusa para un viaje único: concretamente a la isla de Komodo, en Indonesia, donde viven los únicos dragones reales. Puede que no tengan alas o escupan fuego por la boca (aunque su aliento es realmente fétido), pero el llamado dragón de Komodo, el lagarto más fornido del planeta, es un verdadero monstruo: mide hasta tres metros de largo y pesa 160 kilos. Además, le gusta el sabor de la carne y, aunque las historias de ataques a humanos son exageradas, sus mordiscos suelen infectarse debido a las bacterias de su saliva. El ora, como le llaman en su tierra, solo habita en cinco islas indonesias; dos de ellas, Komodo y Rinca, forman el parque nacional de Komodo, donde existen posibilidades de ver al menos uno.

La isla de Rinca está solo a dos horas en barco de Labuanbajo, en la vecina Flores; se trata de una popular excursión de un día.

02 El abrazo mortal de la anaconda verde

PANTANAL (BRASIL)

Una anaconada en el parque nacional del Pantanal Matogrossense, en Brsail. ampliar foto
Una anaconada en el parque nacional del Pantanal Matogrossense, en Brsail.

La verdad es que la anaconda no es la serpiente más larga que existe (ese récord lo ostenta la pitón reticular), pero en cuanto a anchura, esta bestia larga como un autobús (algunas superan los ocho metros) posee un contorno tal que a menudo supera los 200 kilos de peso. Es decir, como dos gigantes de lucha libre juntos. La zona del Pantanal, en Brasil, uno de los terrenos pantanosos de agua dulce más grandes del mundo, es el territorio perfecto para verla, junto a otros monstruos como el oso hormiguero gigante, el capibara, el jaguar y la nutria gigante de río.

Avistar anacondas no es fácil; se puede probar en la Estrada Parque, una pista de tierra que atraviesa el centro y sur del Pantanal y que estas grandes serpientes cruzan de día.

03 Un saltamontes prehistórico

RESERVA NATURAL DE KARORI (NUEVA ZELANDA)

Imagen de un weta, un saltamontes gigante, en Nueva Zelanda. ampliar foto
Imagen de un weta, un saltamontes gigante, en Nueva Zelanda.

No hay muchos viajeros que decidan ir a Nueva Zelanda solo para buscar animales extraños, pero una vez allí puede ser un aliciente encontrarnos con seres únicos y tan extraños como el weta, un insecto de prehistórico aspecto. Es como si una cría nacida de un saltamontes y una cucaracha hubiera empezado a levantar pesas y a empapuzarse de esteroides. Eso es el weta gigante: un insecto colosal, uno de los más grandes del mundo, cuyas patas con púas abarcan 20 centímetros y con una armadura que cubre su cuerpo de 10 centímetros de longitud. Sus maneras son igual de feas: cuando le molestan, tiende a sisear. Por desgracia, las posibilidades de experimentar dicho siseo son escasas (vive sobre todo en las islas pequeñas de la costa de Nueva Zelanda), pero se pueden espiar sus cuevas en Zealandia, en la Reserva Natural de Karori, en Wellington.

Los wetas son nocturnos, por lo que hay más posibilidades de verlos con el circuito diario Zealandia by Night.

04 Los elefantes más grandes del mundo

ADDO ELEPHANT NATIONAL PARK (SUDÁFRICA)

Un grupo de elefantes en el parque nacional Addo Elephant, en el Cabo del Este (Sudáfrica). ampliar foto
Un grupo de elefantes en el parque nacional Addo Elephant, en el Cabo del Este (Sudáfrica).

Los leones son temibles. Las jirafas son tiernas. Avistar un leopardo produce una gran emoción, pero no hay nada como ver a un elefante de cerca; son enormes. Con casi 4 metros de altura y una masa de más de seis toneladas, el encuentro con un ejemplar maduro (con una trompa de más de 2 metros de largo) resulta inolvidable y un poco aterrador. El Addo Elephant National Park, en el Cabo del Este (Sudáfrica), es, como su nombre indica, un lugar de reunión de paquidermos, con 450 gigantes grises vagando por sus diversos espacios. El parque ha cambiado mucho desde que se inauguró en 1931: entonces solo acogía a 11 elefantes.

No se permite llevar cítricos; alimentados con naranjas y pomelos en el pasado, se han dado casos de ataques a vehículos que contenían estas frutas.

05 El gran festín de los osos polares

CHURCHILL (CANADÁ)

Osos polares pasan junto a un Tundra Buggy en Churchill (Canadá). ampliar foto
Osos polares pasan junto a un Tundra Buggy en Churchill (Canadá).

Como muchas de las grandes bestias favoritas de los humanos, el oso polar no es tan amable como aparenta. El oso más grande del planeta (junto con el oso Kodiak de Alaska) es también uno de los carnívoros terrestres más poderosos, ya que alcanza los dos metros y medio de altura y puede pesar hasta 680 kilos. Para un encuentro casi seguro hay que enfrentarse al fresco mes de octubre en Churchill, Manitoba (Canadá), cuando cientos de ejemplares acuden en masa para el festín que supone la congelación de la bahía de Hudson.

La forma más segura de aproximarse a un oso es a bordo de un Tundra Buggy, una camioneta cerrada con unas ruedas enormes.

06 Un tímido coloso: la salamandra gigante

JAPÓN

Una salamandra gigante en Kioto (Japón). ampliar foto
Una salamandra gigante en Kioto (Japón).

La salamandra gigante no es solo uno de los mayores anfibios del mundo (llega a alcanzar 1,8 metros de largo y los 64 kilos de peso), sino también, posiblemente, el más feo. Aunque se puede elegir entre la variedad china y las especies japonesas, algo más pequeñas, comparten una característica: solo sus madres pueden quererlas. Tienen las patas arqueadas, morros anchos, extraños ojillos y una complexión manchada y rugosa. Comprensiblemente, son tímidas; si el visitante vigila los ríos de la zona de Maniwa, en el oeste de Honshu, y tiene suerte, quizá vea alguna.

También se puede visitar el zoo Asa, en el barrio de Asakita-ku, en Hiroshima, donde se desarrolla el programa de reproducción de la salamandra.

07 Las más grandes del mundo

DONDRA HEAD (SRI LANKA)

Avistamiento de ballenas azules en Mirissa, en la costa sur de Sri Lanka. ampliar foto
Avistamiento de ballenas azules en Mirissa, en la costa sur de Sri Lanka.

Pero si hay un animal grande en el mundo, esa es la ballena azul. Se cree que este colosal cetáceo es la criatura de mayores dimensiones que jamás haya existido en la tierra. Con 30 metros de largo y hasta 180 toneladas de peso (quizá más, pues no es fácil pesar ballenas), todo en ella es gigantesco. También su corazón; tiene el tamaño de un automóvil. Cazada durante mucho tiempo y aún amenazada, puede que solo queden unos diez mil ejemplares, aunque son relativamente fáciles de ver; se recomienda poner rumbo al cabo Dondra Head, cerca de Mirissa, en la costa sur de Sri Lanka.

La mejor época para ver ballenas azules y cachalotes en la costa de Sri Lanka es de diciembre a abril, cuando el mar está calmado.

08 En la tierra de Cocodrilo Dundee

PARQUE NACIONAL DE KAKADU (AUSTRALIA)

Un cocodrilo de agua salada en el parque nacional de Kakadu (Australia). ampliar foto
Un cocodrilo de agua salada en el parque nacional de Kakadu (Australia).

En las películas de miedo lo más temible es lo que no se ve. Pues eso pasa con el cocodrilo de agua salada. Porque si al menos se pudiera ver su cuerpazo armado, de más de 6 metros de largo y más de una tonelada de escamas, colmillos, pezuñas y malévolos ojos, uno sabría a qué atenerse. El problema es que un ejemplar puede estar acechando justo debajo de la superficie del agua y nadie se entere de nada hasta ser arrastrado hacia abajo. Se recomienda tener mucho cuidado con los troncos especialmente grandes del parque nacional de Kakadu: si pestañean, se impone correr.

Para verlos, lo más seguro es embarcarse en uno de los cruceros que recorren el río East Alligator, en Cahill’s Crossing, o en las pozas de Kakadu. http://kakaduculturecamp.com

09 Avestruces, extrañas criaturas

PARQUE NACIONAL DE NAIROBI (KENIA)

Un topi y un avestruz en el parque nacional de Nairobi (Kenia), con el perfil urbano de la ciudad al fondo. ampliar foto
Un topi y un avestruz en el parque nacional de Nairobi (Kenia), con el perfil urbano de la ciudad al fondo.

Nos hemos acostumbrado a ver avestruces muy de cerca, pero no dejan de ser criaturas extrañas: ojos grandes con bellas pestañas (para protegerse del sol y la arena), una esponjosa capa hecha de plumeros, un cuello que cambia de color en la temporada de apareamiento, patas como palos de bambú y un cerebro más pequeño que sus globos oculares. Además, mide dos metros de altura, alcanza los 70 kilómetros por hora en plena carrera y pone huevos de 1,5 kilos de peso. Un lugar apropiadamente surrealista para ver avestruces es el Parque Nacional de Nairobi, con las torres de la capital keniata de fondo.

La entrada al parque requiere una Safari Card recargable, tarjeta que puede comprarse y cargarse en la puerta principal.

10 El gran solitario

ISLAS GALÁPAGOS (ECUADOR)

Lonesome George (El Solitario Jorge) en una imagen tomada en 1989 en la isla Isabela (Galápagos). ampliar foto
Lonesome George (El Solitario Jorge) en una imagen tomada en 1989 en la isla Isabela (Galápagos).

El Solitario Jorge (Lonesome George) era el único ejemplar vivo de tortuga gigante de la subespecie de la isla Pinta, en Galápagos. Tuvo más suerte que la mayoría de sus semejantes: falleció en 2012, superados los 90 años edad. Lentas y muy sabrosas, una combinación trágica, las tortugas de las islas Galápagos fueron durante mucho tiempo despensas vivientes para los marineros hambrientos. Hoy las 11 subespecies de este enorme reptil (muchas superan los 350 kilos) que se conservan están especialmente protegidas y se mueven pesadamente por el archipiélago, en especial por las tierras altas de la isla de Santa Cruz, donde se pueden ver en la Reserva de Tortugas El Chato.

Se pueden conocer más sobre estas tortugas en la Charles Darwin Research Station.

Más información en la guía Lonely Planet 1000 lugares únicos y en www.lonelyplanet.es

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