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Al Etna en tacones

Uno de los viajes más desastrosos de la periodista Thais Villas fue el que realizó a Sicilia, con el Etna en erupción y sin documentos

La periodista Thais Villas.
La periodista Thais Villas.

Uno de los viajes más desastrosos de Thais Villas fue el que realizó a Sicilia. La periodista, reportera de El Intermedio, viajó a Italia con el Etna en erupción y sin documentos.

¿Era un viaje a lo bonzo?

Más bien un despropósito. Volaba con unas amigas a Catania y cuando llegué al aeropuerto me di cuenta de que tenía el DNI caducado. No le di mayor importancia porque suelen hacer la vista gorda, pero como en Italia se estaba celebrando una cumbre del G-8 no me dejaron embarcar.

¿Probó con el pasaporte?

Me lo trajo mi hermano al aeropuerto. Y ¡también estaba caducado! Mis amigas embarcaron y me quedé en Barcelona. Era viernes así que pasé el fin de semana con las maletas plastificadas. El lunes arreglé los papeles y volé.

No fue tan complicado.

El Etna entró en erupción esos días, por lo que desviaron mi vuelo; nos dejaron en Palermo. En esa época renegaba de los móviles, por tanto no tenía. Intenté avisar a mis amigas, la única cabina que encontré no funcionaba. Nos llevaban en autobús.

¿Y sus amigas?

Supuse que alguien las habría informado. Me senté en el vehículo, rodeada de italianos que hablaban super alto mientras los matorrales que rodeaban la carretera ardían de manera espontánea.

¡Qué apocalíptico!

Era por el calor del volcán, que estaba afectando a toda la isla. Pasamos horas en ese vehículo, con un rosario colgado del retrovisor que llegaba a la frente del conductor. A un kilómetro de nuestro destino, en medio de una rotonda, el autobús hizo un ruido y se paró.

¿Qué le pasó ahora?

Se había gripado. Lo único que pensaba era que dos personas llevaban cuatro días esperándome. “Andiamo a primera”, dijo el conductor siciliano cabreado. Arrancó el bus y, a tres por hora, nos llevó.

¿La esperaban?

Sí, borrachas de Campari. Dejamos las maletas precintadas en la pensión y salimos a cenar y a beber. Íbamos monísimas. Tras comer algo nos pareció una genial idea subir al volcán con tacones para verlo. En un momento dado, nos encontramos un control.

¿Pasaron?

“Jornalista spagnola”, les soltó una de mis amigas enseñando un carné de prensa caducado. Nos dejaron pasar. Nosotras, encantadas viendo la lava de fondo. Un hombre vestido de blanco nos dio una manta y unas mascarillas para que bajáramos y nos mandó camino abajo. Cuando descendimos el monte, conocimos a unos italianos y nos fuimos a tomar algo.

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