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París, 283 años de chuparse los dedos

La pastelería Stohrer presume de ser el lugar donde se inventó el dulce Baba au rhum

El letrero de la entrada a la tienda.
El letrero de la entrada a la tienda.

La Patisserie Stohrer asegura ser la pastelería más antigua de París, fundada por el pastelero de Luis XV, Nicolás Stohrer. Tiene en su haber el siempre rebatible mérito de haber sido el lugar donde se inventó el Baba au rhum, pastel que recoge su nombre del cuento de Las Mil y una noches (de Alí Babá), y que se elabora al horno con una masa remojada en licor. Sthorer, de origen polaco, se instaló en París tras llegar con la comitiva que acompañó en su matrimonio a la princesa María Leszczynska con Luis XV.

El pastelero dejó la siguiente presentación en la introducción de su diario: “Yo, Nicolás Stohrer, Pastelero del rey (...) voy a intentar legar a la posteridad todo lo que mi larga vida me ha enseñado. Tengo el deseo, sobre todo, de transmitir mis recetas y mis habilidades manuales, del merengue al Ali-Baba, de los puits d’amour a las milhojas, sin olvidar las costumbres de antaño y todo lo que ha hecho la gran reputación de la casa Stohrer”.

La tienda, que por su decorado un tanto recargado recuerda a los teatros de marionetas que se utilizaban para distraer a los niños en las cortes, fue pintada en 1864 por Paul Baudry, artista de prestigio que participó en la decoración de la ópera.

Situada en el 51 de la rue Montorgueil, animada calle peatonal cercana a la iglesia de San Eustaquio, Stohrer además cuenta entre sus creaciones más apetecidas con los eclairs de chocolate y el célebre puits d’amour, pequeños pasteles redondos, decorados con azúcar lustre, y rellenos en el centro con crema caramelizada o mermelada.

Uno de los dependientes recuerda que la reina Isabel II de Inglaterra llegó inesperadamente una tarde de abril de 2004 hasta el local y probó precisamente estos pasteles. Otro dependiente añade que la visita duró media hora y la reina habló en perfecto francés.

El rumor corrió con facilidad y esa tarde se agotaron en una hora las existencias de puits d’amour. Desde entonces, las postales con las imágenes de aquel día se encuentran en los estantes metálicos apostados a la entrada de este local de 283 años.

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