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En la tumbona de un hotel de Gran Canaria

El Clubhotel Riu de la zona de Meloneras reabrió el pasado verano

Su piscina de 206 metros cuadrados solo para adultos.
Su piscina de 206 metros cuadrados solo para adultos.

Estar ligado a la pulsera que te señala como usuario del programa Todo Incluido 24 Horas del recién renovado ClubHotel Riu Gran Canaria puede no ser una penitencia después de todo. Podría pasarte como a mí, que sin darme cuenta regresé a casa con ella puesta y me apenó cortarla. El distintivo te permite saciarte de hambre y sed cuando y cuanto quieras. Por ejemplo, las consumiciones de la disco Bubble. O las del bar After Hours, que entre las 12 de la noche y las 8 de la mañana ofrece además snacks. Todo en el hotel es sin coste extra. Vivir así unos días hace que sea el tiempo el que corra detrás de ti.

El ClubHotel Riu Gran Canaria fue reabierto el pasado verano con una inversión de 20 millones de euros. De los de esta cadena en Canarias, es en el que más repiten los clientes. Tiene 639 habitaciones, cuatro restaurantes, dos discotecas, dos bares y tres piscinas. La zona deportiva incluye una cancha de voley playa, un pequeño spa y gimnasio. En el hotel predominan las parejas jóvenes con niños. Su gran baza es la animación, segmentada para niños hasta 12 años, chicos de 13 a 17 y adultos. Su línea de decoración es nueva en Riu. Pulcra y sencilla, en malvas y blancos. Las habitaciones cuentan con pantalla de 40 pulgadas. Los baños son espaciosos. Hay conexión a Internet gratuita en todo el hotel.

Por lo que pudiera pasar, la jornada en el hotel debería empezar con deporte antes del desayuno. Una de las salidas comunica directamente con el paseo de dos kilómetros que une el faro de Maspalomas con la playa de Meloneras. Con curvas, cuestas y repechos, su trazado es ideal para correr, montar en bici o pasear. A partir de las nueve y media el sol pasa factura. Hora perfecta para la ducha. Después, desayuno frugal en el restaurante Atlántico, la mejor opción por sus vistas al océano. También es la menos concurrida. Tienes tiempo hasta las diez y media.

La joya de la corona es la piscina 'Infinity'. 206 metros cuadrados solo para adultos. No hay mejor momento que el atardecer para dejarse acariciar por el agua en las hamacas semihundidas revestidas de mosaico de azulejos iridiscentes. Con las manos flotando en la superficie, la mente comienza a mecerse. Delante se yuxtapone tu horizonte con el real del Atlántico. De la cercana terraza Purple proviene la música de bossanova que escuchamos. Sirven todo tipo de cócteles. También caipirinha. Por todo el hotel hay repartidas máquinas de refrescos, cervezas y granizados de limón y fresa.

En la piscina para niños de 3 a 7 años el trabajo ha sido especialmente esmerado. Toboganes, chorros y cascadas conviven entre reproducciones a escala gigante de tartas, naves espaciales y monstruosas serpientes marinas. Otras dos piscinas en forma de ele yuxtapuestas completan la oferta. En ella se celebran las actividades acuáticas. Aquagym, waterpolo, voley. Bajo una carpa mujeres practican pilates. La clase de reforzamiento de abdominales empezará después.

La oferta gastronómica incluye cocina internacional, oriental y canaria. En el buffet 'Kaori' no faltan las delicias chinas y japonesas. Ni el wasabi para sushis y makis. El restaurante El Patio ofrece los clásicos potaje de berros y pata de cerdo asada. A diferencia de los otros dos restaurantes -buffets con cocina internacional- estos tienen turnos a las 19 y 21.30 horas. Conviene reservar con antelación.

 

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