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Trotamundos

Stanislavski y sus bigotes

La actriz Susi Sánchez recuerda con especial cariño un viaje a Moscú, cuna del teatro moderno, muy vinculado a las bambalinas

La actriz Susi Sánchez.
La actriz Susi Sánchez.

Susi Sánchez recuerda con especial cariño un viaje a Moscú muy vinculado a las bambalinas. La actriz, que tiene en cartel Tirano Banderas,en el madrileño Teatro Español, pasó 15 días de vacaciones en la capital de Rusia, cuna del teatro moderno.

¿Se defiende en ruso?

Ni una palabra. Me invitó un amigo que llevaba bastante tiempo viviendo allí y que estaba preparando una guía de la ciudad. Entre todas las propuestas que me preparó primaban las teatreras.

¿Acudió a muchas funciones?

Vimos una versión de El jardín de los cerezos y estuvimos en muchas salas alternativas con pocos espectadores y obras de gran calidad. Aunque todo era en ruso, me enteraba bastante porque dimos con algunos actores maravillosos.

¿Qué escenario fue el que más le impresionó?

Sin duda, el Teatro de Arte. Además del espacio teatral, hay una parte que es una especie de museo. Visitamos la sala Fomenko, que explica los métodos del afamado director; un espacio donde se rinde homenaje a los actores que han trabajado allí y un lugar muy especial.

¿Por qué?

Dos señoras mayores, que sobrepasan con creces la edad de la jubilación, con atuendos de principios del siglo XX, se encargaban del cuidado de la zona museística. Durante nuestro paseo, mi amigo les preguntó por el camerino de Stanislavski.

¿Les llevaron?

Nos indicaron que las siguiéramos. Tras atravesar varios pasillos, se pararon, sacaron un manojo de llaves y, con veneración, abrieron una puerta. Ante nosotros estaba el camerino del gran actor tal y como lo dejó la última vez que actuó allí: una mesa pequeña llena de peluquines, bigotes y demás postizos, y un sillón, que utilizaba Chéjov cuando le visitaba, según nos contaron.

¿Tuvo la tentación de sentarse?

Sí, pero me dio tanto respeto que no me atreví; me pareció demasiada cultura condensada. Fue una sensación muy especial.

¡Más para una actriz!

La relación de Rusia con el teatro es diferente de la que tenemos en España. Allí la gente lo venera; es algo mayoritario. En el bar venden canapés de caviar y salmón acompañados de champaña para tomar antes de la función, pero no es nada barato. Por eso, la gente, antes de entrar, se toma una cerveza en la puerta. Durante la función, si a alguien del público le gusta una frase, aplaude espontáneamente. Y al final, a los actores les llevan al proscenio regalos, botellas de licor y flores en agradecimiento por su trabajo.

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