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El desafío del hotel total

El nuevo Ace Hotel London Shoreditch, abierto en septiembre, no solamente ofrece habitaciones

Proporciona a los residentes del barrio un agradable lugar de encuentro y a las empresas creativas, oportunidades muy valiosas. Un estreno interesante al este de la capital británica

El interiorismo del Ace Hotel London Shoreditch es un proyecto de Universal Design Studio, que utilizó materiales acordes con la estética industrial del hotel. Ampliar foto
El interiorismo del Ace Hotel London Shoreditch es un proyecto de Universal Design Studio, que utilizó materiales acordes con la estética industrial del hotel.

Los edificios situados en la frontera entre dos vecindarios urbanos tienen dos destinos: o se convierten en puntos de referencia y destinos finales o se escurren entre las grietas como lugares pasivos por los que pasar rápidamente de un barrio al otro. Tras las vallas publicitarias, en un tramo interesante de Shoreditch High Street, en el este de Londres, se ha llevado a cabo una transformación por la cual una zona que en su día estaba muerta emerge ahora como piedra angular. El viejo hotel Crowne Plaza se ha convertido en el primer hotel de la cadena Ace fuera de Estados Unidos.

01 El proyecto

La zona es interesante, no solo por encontrarse en medio de un Shoreditch en plena gentrificación, sino porque conecta Old Street (al oeste) con el joven y creativo crisol de Hackney (al norte y al este) y el corazón financiero de la City (al sur). Todas estas áreas están a poca distancia unas de otras y cada una desempeña su papel en la regeneración de la economía británica.

El viejo Crowne Plaza era un hotel gigantesco que no les decía nada a las tribus que vagaban por estos barrios colindantes, aunque estuviera a su disposición durante la pasada década. Sin embargo, Alex Calderwood, el cofundador de la cadena Ace Hotel, era un cliente fiel. Le pareció bien renunciar al lujo más formal de los hoteles del West End a favor de una ubicación perfecta para trabajar y disfrutar, aunque a cambio el desayuno fuese menos sofisticado. Cuando el edificio se puso en alquiler, parecía lo más justo que acabase en las manos de quien fue su cliente durante diez años.

El último edificio de Alex Calderwood es en realidad tres: dos se completaron hace una década y el último lo terminaron el año pasado. Dado su anonimato y poca expresividad, era un diamante en bruto, y no solo por su ubicación. “El esqueleto es magnífico”, dice Calderwood. “Hay 264 habitaciones de tamaño generoso, con baños grandes. El equipamiento está todo en buenas condiciones. Hay mucho espacio para salas de reuniones y de fiestas”. Calderwood describe su estrategia de transformación como una “ejecución quirúrgica”, un descubrir y pelar dicha osamenta, antes que una operación de estética.

Los detalles son la clave es el interiorismo del Ace Hotel London Shoreditch. ampliar foto
Los detalles son la clave es el interiorismo del Ace Hotel London Shoreditch.

Para alguien que se ha alojado en los edificios actuales de los hoteles Ace en Portland, Seattle, Nueva York y Palm Springs, es comprensible. El diseño es inteligente, industrial con carácter, sincero con los materiales, atento a los detalles y fiel con su ubicación. Como resultado, ha creado adeptos y agrada tanto al hipster adinerado como al hombre de negocios en movimiento.

“Los que viajan por temas de negocios han cambiado”, dice Calderwood. “Están abiertos a probar nuevas experiencias. Mientras logres satisfacer lo básico —wifi que funcione, una cama cómoda y espacio para trabajar que no parezca empresarial—, entonces una habitación de hotel puede servirles tanto a los turistas como a los viajeros de negocios”.

En Londres, el reto puede considerarse mucho mayor: Calderwood se ha enfrentado a la doble misión de proporcionarle una historia a este lugar grandote y olvidado y, al mismo tiempo, de integrar su marca estadounidense Ace en la comunidad local de la capital británica. “Básicamente estamos zurciendo calcetines”, dice. Los hilos con los que se teje este calcetín en concreto son numerosos y principalmente británicos; un número impresionante de ellos no solamente está establecido en Londres, sino además muy cerca del hotel. Calderwood buscó los servicios del estudio de arquitectura e interiorismo Universal Design Studio, fundado hace una década por Ed Barber y Jay Osgerby. UDS se encuentra a unos minutos a pie desde el Ace Hotel London, y aunque el estudio nunca había diseñado un hotel, su impresionante catálogo de diseño de tiendas y exposiciones, junto al amplio conocimiento que el equipo posee de los negocios, creadores y proveedores de la zona, dieron con lo que Calderwood andaba buscando.

Por encima de todo estaba el deseo compartido por las compañías de resucitar una identidad auténtica en los edificios que habían sellado el trato. Calderwood y el equipo de UDS son más que fanáticos en lo que respecta a investigar en la historia de un lugar y en establecer una red de especialistas, fabricantes y diseñadores contemporáneos que conviertan una visión en algo real.

Detalles de una de las habitaciones del hotel Ace en Shoreditch (Londres). ampliar foto
Detalles de una de las habitaciones del hotel Ace en Shoreditch (Londres).

En ningún lugar se sentirá esto con más entusiasmo dentro del nuevo hotel Ace que a pie de calle. El distintivo de los hoteles del grupo es la zona de la planta baja, que funciona igualmente como espacio público para la comunidad local y como un área de recepción. Junto a un restaurante para 150 comensales —a cargo de Pablo Flack y David Waddington, del restaurante londinense Bistrotèque— hay un café que sirva café de Square Mile, una galería de arte, una larga mesa comunitaria para que cualquiera haga una pausa, una floristería regentada por la florista del barrio Hattie Fox y un bar de zumos. “Me di cuenta de que la gente apretaba el paso en esa parte de la acera que estaba justo en el exterior del Crowne Plaza”, dice Calderwood. “Queremos que entren y ofrecer algo a la comunidad; no queremos meros clientes”.

Calderwood ha colaborado con la comunidad en detalles pequeños, pero no por ello menos importantes. Ha contratado los servicios de una espectacular gama de colaboradores para que le diseñen los productos de papelería, recipientes para monedas en los dormitorios (Ally Capellino) y paraguas (Lockwood). Además, el personal lleva un uniforme hecho a medida, algunas de cuyas prendas están a la venta. Las marcas involucradas incluyen la camisería Rayner & Sturges, las prendas de punto de John Smedley, las capas Hancock y los abrigos de lana Gloverall.

Además del mobiliario procedente de tiendas vintage o hecho por UDS, destacan las firmas británicas Benchmark y Ercol junto a instalaciones de mayor tamaño a cargo de las estrellas del diseño londinense Philippe Malouin (iluminación) y Max Lamb (el bar-restaurante). El tejido bien anudado procede de los miembros de la comunidad creativa de Londres. Muchos de ellos están involucrados en este proyecto, y se percibe una tremenda sensación de buena voluntad hacia el proyecto del hotel. Y no es simplemente por los encargos que ha generado, sino por el hecho de que ahora existe un hotel que seguirá fomentando nuevas empresas en la zona.

Antes de establecer Ace Hotel, Calderwood participó en una serie de proyectos empresariales a lo largo de Estados Unidos, que incluían Rudy’s Barbershop —que abrió en 1993 y ahora posee 17 establecimientos en Estados Unidos— y Neverstop, una compañía de marketing y producción de eventos, entre cuyos clientes se incluían firmas como Nike o Giorgio Armani.

Hay en Calderwood algo característico de un posible líder del siglo XXI. Es un hombre que genera oportunidades, no solo con un concepto de hotel que llena un nicho en el mercado para jóvenes viajeros de negocios, sino también por su manera de realizar encargos “a varias manos”. “El lugar donde te alojas dice mucho de quién eres”, comenta. “¿Quién quiere estar en un hotel urbano que no esté vinculado o comprometido con las distintas áreas y comunidades de la zona?”.

» acehotel.com

02 El edificio

El hotel abrió sus puertas el pasado mes de septiembre en Shoreditch, uno de los barrio de moda de Londres. ampliar foto
El hotel abrió sus puertas el pasado mes de septiembre en Shoreditch, uno de los barrio de moda de Londres.

Universal Design Studio es la firma responsable del interiorismo y de la fachada a pie de calle del hotel. El equipo se sumergió en investigaciones acerca de la historia del lugar y de los materiales requeridos para devolverlo a la vida. Descubrieron que en el mismo espacio hubo un teatro diseñado por Frank Matcham: el Shoreditch Empire, que Charlie Chaplin honró una vez con su presencia. El teatro fue demolido en 1935 y reemplazado por un cine, que a su vez fue sustituido por los dos edificios originales del Crowne Plaza. UDS emplea materiales que ha ido desenterrando para que combinen tanto con la tradición como con la estética más industrial del hotel.

“¿Cómo se confiere carácter a algo tan anónimo y cómo se proporciona un toque local a un edificio tan genérico?”, se pregunta Jason Holley, el director de UDS. “Empleamos la materialidad para contar historias y crear entornos. Los detalles son la clave, y ACE era el cliente perfecto por su excelente enfoque en cuanto a la producción de espacios”.

Una composición intrincada de ladrillos de Ketley instalados a mano le imprime carácter al nivel de la calle, mientras que el local recuerda a las fachadas de las pequeñas y oscuras tiendas tradicionales de la zona.

El mayor reto fue la fachada, tan extensa que hubo que dividirla en tres secciones: una por cada edificio. “Pensamos en unirla en una sola, pero resulta demasiado invasivo para el paisaje urbano”, explica Richard McConkey, socio de la firma. “Empleamos diversos materiales y acabados para crear tres fachadas diferentes pero complementarias que reaccionasen ante una calle con tanto carácter”.

» universaldesignstudio.com

03 Las ventanas

Un buen ejemplo de la importancia de los materiales es el uso del acero Crittall en las ventanas de la fachada y en la zona del vestíbulo en la planta baja. Crittall es una de las empresas revelación menos conocidas de Reino Unido. Fundada en 1849, pronto se convirtió en una próspera fábrica dentro del pueblo de Silver End y en la primera empresa mundial de producción masiva de ventanas. Tras el auge inmobiliario posterior a la II Guerra Mundial, las ventanas de Crittall decoraron casas de todas las esquinas del planeta y la empresa continuó siendo un negocio familiar hasta los años sesenta. Tras cambiar de manos durante décadas, sus gerentes volvieron a comprar la empresa en 2004, y en 2007 consolidaron la fábrica en Witham, en el condado de Essex.

Actualmente, la fábrica bulle de trabajo. Crittall hace cada marco a medida y ha instalado ventanas en todas partes, desde los estudios de la Universal de Los Ángeles hasta proyectos de viviendas protegidas en Lambeth, Londres. “La profesionalidad se la debemos a nuestro equipo, siempre entregado”, dice Steve Gaylor, a la cabeza de la fábrica. “Gran parte del equipo lo integran trabajadores de segunda o tercera generación. Nuestro equipo de 85 personas fabrica unas 50.000 ventanas al año”.

En la planta de producción, el acero —procedente de Suiza y reciclado— se transforma en ventanas de todos los tamaños y formas. En los despachos de la empresa cuelgan fotos de los edificios donde se instalarán las ventanas. “Las ventanas no son la parte apasionante: lo que importa son los edificios a los que irán”, dice Gaylor. “De eso nos sentimos muy orgullosos”.

» crittall-windows.co.uk

04 El bar-restaurante

Es el séptimo hotel de la cadena estadounidense Ace. ampliar foto
Es el séptimo hotel de la cadena estadounidense Ace.

A Max Lamb, recién llegado en el panorama londinense del diseño, se le encomendó la tarea de diseñar y hacer el bar del restaurante. Lamb había empezado a trabajar hacía poco en su propio estudio-vivienda al norte de Londres y en una carambola de la vida descubrió que la chapa de zinc funcionaba como una perfecta barra de bar, todo mientras construía su propio tejado.

Junto a la firma familiar de techados Horncastle & Sons, que se encontraba a un kilómetro, Lamb hizo su propio diseño. Cortó a mano una serie de baldosas de zinc, las clavó a la carcasa de madera y soldó las juntas para que el monolito quedase hermético y guardase relación con el enladrillado que UDS había empleado en otras zonas del interior del restaurante.

“Durante todo el proceso me sentía como si estuviese trabajando con mi familia”, dice Lamb acerca del encargo. “Alex y el equipo de UDS han sido muy generosos, y trabajar con Horncastle me ha dado la oportunidad de intentar algo completamente distinto y de aprender acerca de un material que si no, nunca habría empleado. Aunque fuera de lo que suele hacerse con él, nos encantó la idea de traer sus cualidades desde los tejados hasta un espacio donde el contacto humano será constante”.

» maxlamb.org

05 La floristería

En su intento de revitalizar la planta baja, Calderwood encontró oro a menos de cien metros del Ace Hotel London. Hattie Fox tenía su diminuta pero exitosa tienda de flores en una antigua herrería. Enseguida se le quedó pequeño su local y, como su enfoque casaba perfectamente con el espíritu comunitario que buscaba el Ace, instaló su nuevo estudio en el hotel y a pie de calle.

“Yo no soy una chica muy floral”, dice Fox. “Me gusta el fútbol y beber pintas. Me formé como artista, pero trabajé en una floristería tras terminar los estudios. Adoro las flores, pero me cansa que la gente me pida lirios todo el tiempo”.

Desde su piso de Holloway comenzó a hacer centros de flores para bodas y eventos empleando variedades británicas estacionales. Ahora tiene cinco empleados a su cargo, y sus flores, que consigue en viveros por todo Reino Unido, tienen una altísima demanda.

» thatflowershop.co.uk

» Traducción: Mercedes Cebrián

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