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Fin de semana

Tres brindis por Madrid

Pueblos, viñedos y bodegas para saborear los vinos de la Comunidad

Isabel Galindo, enóloga de Las Moradas en los viñedos de la bodega madrileña.
Isabel Galindo, enóloga de Las Moradas en los viñedos de la bodega madrileña.

Madrid posee una enorme capacidad para asimilar culturas, incluida la gastronómica, procedentes de otras regiones del país. Es como un inmenso imán, donde lo sublime comparte mesa y estantería con lo popular y regional. Respecto a la cultura vitivinícola, ahora en Madrid se elaboran excelentes vinos como Tagonius, Regajal, Qubél, Grego, Manu, Divo, Bernabeleva, Licinia, Las Umbrías, Las Moradas, El Rincón... Vinos personales que expresan el clima, terruño y cepas de las diferentes zonas: Arganda, Navalcarnero y San Martín de Valdeiglesias. Un viaje por sus paisajes, pueblos, viñedos y bodegas puede resultar emocionante y educativo.

01 Arganda, la pionera

La subzona de Arganda abarca un amplio territorio de casi 6.000 hectáreas de viñas entre eriazos y secarrales. Cuenta con hermosos parajes y ciudades como Aranjuez, con su fértil huerta y su palacio, fuentes y jardines; o con Chinchón y su plaza Mayor de postal turística, castillo viejo, parador nuevo y afamada destilería de anises. Pero, sobre todo, Arganda es tierra de viñedos. Sus cepas, influenciadas por el río Jarama y sus tributarios —Tajuña y Henares—, se asientan en terrazas arcillosas, lo que estiliza y afina sus tintos de tempranillo y blancos de malvar.

Daniel García, dueño de la bodega El Regajal, en Aranjuez. ampliar foto
Daniel García, dueño de la bodega El Regajal, en Aranjuez.

Aquí se empezó a embotellar —cuando en la zona imperaba el granel— Jesús Díaz, en Colmenar de Oreja, en su día santo y seña del mejor vino de la región. Otros han seguido sus pasos, como Carlos Gosálbez y Estrella Orti, que hacen de la viticultura ecológica una apuesta vital. Poseen cuatro hectáreas de viñedo en Campo Real y una pequeña bodega en Pozuelo del Rey. Su vino Qubél rubrica la seriedad del proyecto.

En Aranjuez se encuentra la bodega El Regajal, fruto del empeño personal de Daniel García Pita. El sorprendente éxito de su primer vino provocó una especie de efecto mariposa —una mariposa es la imagen de su etiqueta— sobre toda la comunidad de Madrid.

Y para completar el viaje, una visita a Tagonius, apuesta agroalimentaria que incluye bodega, almazara y vinagrería. Tres mosqueteros que se complementan a la hora decisiva de la comercialización.

2 Garnachas profundas en Navalcarnero

Cielos velazqueños, vacas, casitas diseminadas de veraneantes. Así es Navalcarnero y su conservado estilo de pueblo castellano. Un variado entramado de rutas y sendas ofrece al visitante la oportunidad de recorrer y descubrir, a caballo, en bicicleta o andando, espectaculares entornos naturales vinculados a los ríos Guadarrama y Perales. El viñedo, sobre terruños de origen sedimentario, se extiende por zonas de campiña y secano, salpicadas por ecosistemas de encinar.

Cubas en las bodegas Andrés Díaz, en Navalcarnero. ampliar foto
Cubas en las bodegas Andrés Díaz, en Navalcarnero.

Esta es tierra de vinos poderosos, de garnachas casi masticables. Como el vino Divo, el más caro y prestigioso de Madrid. Hecho con todo el primor del mundo, sobre la base de cepas vetustas, largas maceraciones y crianza en barricas francesas de las más finas. Conviene acercarse a la bodega familiar de Ricardo Benito, su creador, y charlar de sus proyectos mientras se degusta una copa de Tapón de Oro, uno de los tintos madrileños más populares. Buen vino y buenos productos de la tierra en su acogedora tienda.

Y si queremos bucear en la historia, hay que visitar la bellísima bodega subterránea construida por Francisco Díaz Blanco en la calle de la Cuesta de la Parra. La nueva bodega se levantó en 1964. Es uno de los pocos ejemplos que aún quedan de bodega urbana.

3 San Martín

Se la conoce como la Costa de Madrid. Agua y granito, pinos y pantanos. Y una villa, la de San Martín de Valdeiglesias, con su casco histórico. Casas solariegas, ventanas adinteladas de granito, escudo de armas. Todavía quedan numerosas bodegas familiares con grandes tinajas donde se fermentaba el vino.

Mapa de la denominación de origen Vinos de Madrid. ampliar foto
Mapa de la denominación de origen Vinos de Madrid.

Es la subzona con más futuro. Sus vinos se encuentran entre los mejores de Madrid gracias al tesoro de sus viñas viejas de garnachas portentosas, asentadas sobre suelos graníticos y pizarrosos, y con un contraste térmico día/noche brutal. No es de extrañar que haya fascinado a prestigiosos bodegueros y expertos viticultores como Carlos Falcó o Telmo Rodríguez. Incluso al emprendedor comerciante catalán Quim Vila.

Una de las bodegas más destacables es la de Las Moradas de San Martín, creada en 2001. Está rodeada por 21 hectáreas de viñedo y ubicada en un hermoso enclave paisajístico de pinares, encinas, enebros y jaras. También Bernabeleva, una ejemplar bodega creada en 1923. Situada al pie del cerro de Guisando, junto al arroyo del Tórtolas, cuenta con 35 hectáreas de viñedo viejo.

Y desde la preocupación medioambiental, Luis Saavedra ha creado un vino ecológico de garaje, Corucho Garnacha Cepas Viejas, en su minúscula bodega. También elabora el único vino kosher ecológico criado en barrica de España.

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