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El museo más íntimo de Boston

El Isabella Gardner Museum reúne la increíble colección de esta filántropa neoyorquina

El patio interior de la galería.
El patio interior de la galería.

Boston tiene muchos y muy buenos museos. A la cabeza de la lista siempre figura el Museo de Bellas Artes, un espacio indispensable que no defraudará al viajero interesado en arte. Pero no muy lejos de éste se encuentra un singular edificio que alberga la colección de una filántropa neoyorquina que se casó con un adinerado hombre de negocios bostoniano y que, tras recorrer el mundo y reunir un gran número de obras, decidió abrir una galería para mostrar todas sus piezas. Se trata del Isabella Gardner Museum (280 Fenway; +1 617 5661401), un espacio muy íntimo y personal situado en una suerte de palacete renacentista veneciano que la propia Isabella mandó construir en 1902.

Tras entrar por el nuevo ala del edificio, proyectado por Renzo Piano e inaugurado en 2012, empezamos la visita en el patio interior del palacete. Se trata de un oasis de tranquilidad que nos invita a retroceder en el tiempo y a disfrutar de una magnífica colección de arte que incluye más de 2.500 obras entre pinturas, esculturas, tapices, muebles, manuscritos y otras artes decorativas de artistas como Tiziano, Rembrandt, Michelangelo, Rafael, Botticelli, Manet, Degas y Sargent.

En uno de los lados del patio se encuentra el Claustro Español, espacio donde podremos ver el cuadro El Jaleo, magnífico y monumental lienzo inspirado en el flamenco del pintor norteamericano John Singer Sargent

La propia Isabella se encargó de decorar cada habitación y de decidir dónde debía ir cada pieza. Cuando visitamos el palacete es fácil sentir que estamos visitando la casa de una coleccionista y no un museo al uso. Las obras que cuelgan de la pared no están identificadas como suele ser habitual en las pinacotecas. Si queremos saber de qué obra se trata deberemos coger uno de los planos que hay en cada habitación y que nos detalla el nombre y autor de cada obra.

Nos llamará la atención que en la llamada Habitación Holandesa se exhiben dos marcos vacíos en dos lugares prominentes. Se trata de dos de las trece piezas que fueron robadas en 1990 por dos personas que entraron en el museo de noche disfrazadas de policía. Una es una pintura de Vermeer, El concierto, la otra es La tormenta en el mar de Galilea, de Rembrandt.

La investigación sigue abierta y el museo ofrece en la actualidad una recompensa de hasta cinco millones de dólares por cualquier pista o información que ayude a resolver uno de los robos de obras de arte más importantes de la historia. Además de las ya mencionadas, los ladrones se llevaron piezas de Manet y Degas. Hasta el día de hoy no se ha podido recuperar ninguna de ellas, que son imposibles de vender en el mercado internacional.

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