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Poesía árabe en las calles de Córdoba

Ruta por la ciudad andaluza para recordar a los tres poetas andalusíes más célebres

Escultura con versos de Ibn Shuhayd. Ampliar foto
Escultura con versos de Ibn Shuhayd.

Ibn Hazm, Ibn Shuhayd o Ibn Zaydun son nombres de célebres poetas que pueden resultar desconocidos para gran parte de los lectores españoles. Sin embargo, en cualquier país árabe sus versos y su onomástica se sienten como propios. Córdoba los vio nacer cuando el califato omeya empezaba a languidecer. Diez siglos después fueron inmortalizados con efigies en puntos emblemáticos de la ciudad. Y ahora, en la décima edición de Cosmopoética, festival que reúne hasta el 6 de octubre a poetas del mundo, una exposición recuerda la obra de estos tres célebres autores de versos esculpidos.

Comenzamos nuestra ruta literaria por las inmediaciones de la mezquita de la capital cordobesa. Junto a los restos de unos baños andalusíes del siglo XII (calle Cara), una figura desnuda a modo de alegoría del agua se apoya sobre una pequeña columna. En ella hay versos de Ibn Shuhayd que describen las sensaciones que el cliente experimentaba cuando entraba a estos establecimientos. Muy pocos saben que este autor escribió, además, uno de los primeros tratados de magia para ilusionistas de la Edad Media.

El camino continúa hacia las inmediaciones de los Baños Califales, en el Campo Santo de los Mártires. Unas desproporcionadas manos de bronce cobijadas por un templete de mármol se anclan en un pilar. Nos encontramos ante el monumento de los amantes, Ibn Zaydun y la princesa Wallada. Siglos antes de Romeo y Julieta Córdoba ya presumía de un verdadero y propio culebrón amoroso. Algunos de sus apasionados versos en árabe y castellano quedaron aquí inmortalizados. Poemas que pronto se hicieron populares y que todavía siguen inspirando a numerosos autores árabes.

Desde el Alcázar nos dirigimos al popular barrio de San Basilio, conocido por la eclosión colorista de sus patios en primavera. A su salida y en el entorno de las murallas hay una escultura que representa a Ibn Hazm, mejor exponente del cénit intelectual alcanzado en al-Andalus durante el siglo XI. Su inagotable erudición le llevó a unas cotas inalcanzables al dominar distintas disciplinas y dejar más de un centenar de obras.

En El Collar de la Paloma, uno de los más completos tratados sobre el amor y los amantes escrito en la Edad Media, Hazm relata una bella historia que transcurrió por estas inmediaciones. Su monumento fue erigido en el año 1963 con motivo del noveno centenario de su muerte. Un homenaje que coincidió con la Fiesta Mundial de la Poesía Árabe, evento que congregó a grandes personalidades científicas y literarias, y que ahora se recuerda en Cosmopoética.

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