Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El volcán que rivaliza en perfección con el Monte Fuji

En Filipinas defienden que el cono del Mayón es más simétrico que el del japonés

Panorámica del volcán Mayón, junto al puerto de Legazpi. Ampliar foto
Panorámica del volcán Mayón, junto al puerto de Legazpi.

El volcán Mayón es uno de los puntos más fotografiados en Filipinas. Este Monte Fuji de color verde también constituye uno de los emblemas del país, la foto de portada de muchos libros y revistas de viajes, y una de las estampas preferidas en las postales que los turistas se llevan de recuerdo.

Las comparaciones con el monte japonés resultan inevitables, pues ambos son volcanes y conos perfectos. Sin embargo, los habitantes de la localidad filipina de Legazpi se apresuran aclarar que el de aquí tiene la forma más simétrica de todo el planeta. Prácticamente desde el nivel del mar, el volcán Mayón dibuja en el horizonte un cono perfecto que tiene más de 60 kilómetros de perímetro y 20 de diámetro. El grado de pendiente que asciende hasta la caldera es igualmente proporcional en todas sus caras, alcanzando unas rampas del 30-40 por cierto en su parte más elevada. Ahora bien, los expertos advierten que una nueva y devastadora erupción podría quitarle estas equilibradas medidas en cualquier momento.

El volcán alberga tanto belleza como fatalidad, pues no deja de ser uno de los más activos de las 7.107 islas del archipiélago. Una de las erupciones más terribles sucedió en el año 1814, cuando la lava y cenizas enterraron pueblos enteros matando a más de 1.200 personas. Entre las localidades sepultadas estaba Cagsawa, donde hoy todavía se pueden ver las ruinas y los restos de la iglesia a la que acudió a refugiarse una multitud.

No lejos de allí se encuentra la ciudad de Legazpi, desde donde se puede apreciar la silueta del volcán casi en cada esquina. Uno de los mejores puntos es desde el paseo marítimo al que acuden las parejas de enamorados cada atardecer para contemplar el paisaje. También desde allí se puede subir a una pequeña colina para ver todavía mejor el volcán, cuya parte más elevada generalmente está cubierta por un manto de nubes, las cuales en ocasiones producen espectaculares formas lenticulares (de disco) al chocar contra la montaña.

Escalar el volcán requiere al menos dos días, usar de máscaras de gas y estar preparados para una rápida bajada en caso de erupción. El último accidente ocurrió este mismo año en el mes de mayo, cuando cinco personas (tres alemanes, un español y un guía local) fallecieron a consecuencia de una erupción. Los escaladores se hallaban cerca de la cima, a 2.463 metros de altitud, y no pudieron ser rescatados. Se aconseja escalar solamente hasta el campamento base 1, aunque los más atrevidos pueden hacerlo hasta el campamento base 2, desde donde se puede iniciar la ascensión vertical a la humeante caldera. La propia oficina de turismo ofrece una escalada de dos días con guía, tienda de campaña y todo lo necesario por unos 6.000 pesos (110 euros).

El volcán es vigilado constantemente por las autoridades filipinas por si fuese necesaria una evacuación inminente. A pesar de que existe una zona de peligro donde supuestamente está prohibido acceder a menos de 10 kilómetros del volcán, muchas familias se han instalado en sus fértiles laderas y viven sin temor alguno a una posible erupción.

Se puede visitar un Observatorio a unos 750 metros de altitud, accesible desde la única carretera que llega hasta esa altura, así como el planetario y la casa de las ciencias donde se exhiben fotos de los diferentes volcanes de Filipinas y de otras partes del mundo.

Encuentra inspiración para tus próximos viajes en nuestro Facebook y Twitter e Instragram o suscríbete aquí a la Newsletter de El Viajero.