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El guía turístico más popular de Bogotá

La ruta más amena de Bogotá empieza en la plaza Simón Bolívar de la mano de Carlos Rodríguez

El guía turístico más popular de Bogotá

Si se tiene suerte, basta con pasear por la plaza Simón Bolívar para encontrarse a Carlos Rodríguez, el guía turístico más ameno de Bogotá. Su apariencia es la de un mendigo, pero él no pide limosna por las calles. Carlos embauca a los turistas españoles asegurándoles que “son los más lindos del mundo” y comienza su narrativa hablando del torero Manolete. Su voz rasgada y su discurso rápido y salpicado de chascarrillos le convierten en un curioso historiador con semblante sucio pero sabias palabras. Él cuenta que le resulta difícil que la gente le preste atención pero cuando lo consigue, los turistas se van tan contentos que Carlos apuesta a que su barba ya es “más famosa que el presidente Juan Manuel Santos”. Lo cierto es que este popular guía turístico aparece en una decena de videos en Youtube y los medios colombianos se han hecho eco de su talento en varias ocasiones.

Carlos Rodríguez vivió en el Cartucho, un barrio céntrico de Bogotá que se convirtió en los años 80 en una zona impenetrable debido a su alto nivel de narcotráfico y delincuencia, y que fue demolido y sustituido por un parque en la década de los 90. Consiguió salir de esas calles para quedarse en otras más tranquilas y decidió aprender el que sería su oficio: guía turístico. Desde hace diez años, Carlos narra con fluidez, soltura y simpatía las anécdotas del centro histórico de Bogotá: el asalto al Palacio de Justicia de 1985 a manos del M19, el origen de la estatua de Simón Bolívar que preside la plaza, la peculiar ortografía de la Declaración de los Derechos del Hombre reflejada en un mural de La Candelaria o la casa de Manuela Sáenz, la Libertadora, amante de Bolívar. Él cuenta que vive donde puede, porque su mujer no le deja volver.

Este peculiar guía se encarga él mismo de hacer las fotos en los edificios más emblemáticos en cuestión de segundos y con un encuadre perfecto. Además, identifica a Fidel Castro y García Márquez en las imágenes impresas en el billete de mil pesos colombianos y sorprende con algún cotilleo sobre la alta esfera política. Lo más importante de Bogotá se puede conocer en una ruta que no deja indiferente a nadie. Más de una hora de historia y risas esporádicas por el módico precio que cada uno quiera aportar.

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