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Trotamundos

Una camarera televisiva

La actriz Ana Polvorosa acabó de camarera durante las fiestas de Palma de Mallorca el pasado verano

La actriz Ana Polvorosa. Ampliar foto
La actriz Ana Polvorosa.

El último verano, Ana Polvorosa hizo una escapada a Palma de Mallorca. La actriz, conocida por su papel en la serie Aída y una de las protagonistas del musical Hoy no me puedo levantar, reestrenado esta semana con un nuevo montaje en la Gran Vía madrileña (teatro Coliseum), acabó de camarera durante las fiestas de la ciudad.

 ¿No estaba de vacaciones?

Sí, pero una de las razones de ir a la isla era porque celebraban las fiestas de la capital balear. Nosotros fuimos al mítico bar Flexas.

¿El de La Terremoto de Alcorcón? Exacto. Con su estilo kitsch y sus actuaciones, se ha convertido en una visita ineludible. Llegamos a mediodía a la isla y nos fuimos a comer al bar. Aunque parece una locura, muy excesivo, luego todo es muy casero. Para que te imagines, comimos un puré de lentejas.

¿Se pasó allí todo el fin de semana?

Había alquilado un coche para dar una vuelta por la isla. Al llegar a recogerlo nos tenían preparada una ranchera Mercedes enorme. Cuando estaba rellenando el papeleo, me di cuenta de que me había olvidado el carné de conducir.

¿Qué hizo?

Ya me veía sin coche. Puse cara de circunstancia y la chica del alquiler me dejó llevarme el coche sin el permiso; se fio. Creo que es el coche más grande que he conducido nunca, y sin papeles. Menos mal que no nos pararon. Nos fuimos a la playa de Es Trenc. Aunque es la más famosa de la isla, no deja de ser impresionante. También visitamos un par de mercadillos y comimos, a pie de playa, un pescadito riquísimo.

¿No paseó por el casco antiguo?

Nos metimos por ese laberinto donde, de repente, aparecen el palacio real de la Almudaina, la catedral o la Lonja. También pasamos por el parque del Mar, junto a la muralla. Después, por la tarde volvimos a Flexas.

A la verbena…

Tal cual. Para la celebración, todas las calles se habían engalanado y los locales habían sacado barras y puestos. Algunos incluso instalaron barbacoas. Estuve comiendo morcilla, panceta y tomando algo. Y un poco más tarde me metí a la barra a servir copas.

¿Qué le decía el público?

No se lo creían: la Lore sirviendo copas. La gente se partía de risa y yo con ellos. Fue una de las noches más divertidas que recuerdo. Eso sí, hice muy buen bote.

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