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'Bistrots', bares y creperías

Un recorrido por restaurantes auténticamente parisienses

  • Gente haciendo cola para entrar en el restaurante Bouillon Chartier, abierto de 11.30 a 22.00, donde espera entre el bullicio del comedor una comida desprendida y barata. El local lleva abierto más de cien años con un lema sencillo: comida digna a precio modesto. La carta es clásica y muy abundante.
    1Gente haciendo cola para entrar en el restaurante Bouillon Chartier, abierto de 11.30 a 22.00, donde espera entre el bullicio del comedor una comida desprendida y barata. El local lleva abierto más de cien años con un lema sencillo: comida digna a precio modesto. La carta es clásica y muy abundante.
  • Un camarero en el restaurante parisiense Bouillon Chartier, que ocupa un enorme salón de época con predominio de espejos y lámparas entre mucha madera. Puede que los camareros de camisa blanca y chaleco y pajarita negros le sienten en la misma mesa que otros comensales. No se asuste, no es algo personal, es habitual. La carta es clásica y muy abundante.
    2Un camarero en el restaurante parisiense Bouillon Chartier, que ocupa un enorme salón de época con predominio de espejos y lámparas entre mucha madera. Puede que los camareros de camisa blanca y chaleco y pajarita negros le sienten en la misma mesa que otros comensales. No se asuste, no es algo personal, es habitual. La carta es clásica y muy abundante.
  • La creperíe Josselin, en la Rue du Montparnasse, es auténticamente bretón. Para evitar discusiones y posteriores arrepentimientos se recomienda hacer el clásico: una crep salada y una dulce.
    3La creperíe Josselin, en la Rue du Montparnasse, es auténticamente bretón. Para evitar discusiones y posteriores arrepentimientos se recomienda hacer el clásico: una crep salada y una dulce.
  • Comedor de Chez Janou, a pocos metros de la eterna plaza de los Vosgos. Tiene una de las terrazas más agradables, ideal para un tête à tête. Es de esos sitios en los que se pide la tarjeta y cuando se vuelve de París se recomienda con gusto.
    4Comedor de Chez Janou, a pocos metros de la eterna plaza de los Vosgos. Tiene una de las terrazas más agradables, ideal para un tête à tête. Es de esos sitios en los que se pide la tarjeta y cuando se vuelve de París se recomienda con gusto.
  • Una fila de menús en Chez Janou, un restaurante divertido, soleado y provenzal en decoración y carta. Brindando con pastis o disfrutando de sus tapenades este local parisiense le hará sentirse como en el Luberon.
    5Una fila de menús en Chez Janou, un restaurante divertido, soleado y provenzal en decoración y carta. Brindando con pastis o disfrutando de sus tapenades este local parisiense le hará sentirse como en el Luberon.
  • Terraza de La Mascotte, una brasserie selecta y legendaria. Toma el nombre de una ópera de Edmond Audan de 1880. La mascotte, según el diccionario, designa a una persona, objeto u animal que trae suerte. Es para ir a lo grande. Dese un homenaje.
    6Terraza de La Mascotte, una brasserie selecta y legendaria. Toma el nombre de una ópera de Edmond Audan de 1880. La mascotte, según el diccionario, designa a una persona, objeto u animal que trae suerte. Es para ir a lo grande. Dese un homenaje.
  • Un plato lleno de ostras en La Mascotte. Los productos frescos llegan a este restaurante en el día desde las regiones más adecuadas: cerdo y charcutería de Cantal, carne de las vacas Aubrac, marisco del Atlántico.
    7Un plato lleno de ostras en La Mascotte. Los productos frescos llegan a este restaurante en el día desde las regiones más adecuadas: cerdo y charcutería de Cantal, carne de las vacas Aubrac, marisco del Atlántico.
  • Serge Alzira (en la fotografía) es de los chefs más simpáticos de París. Si le preguntas cuál es su concepto de restaurante ideal, tiene tres palabras: familiar, familiar, familiar. Viene de Lyon, claro.
    8Serge Alzira (en la fotografía) es de los chefs más simpáticos de París. Si le preguntas cuál es su concepto de restaurante ideal, tiene tres palabras: familiar, familiar, familiar. Viene de Lyon, claro.
  • Cubiertos sobre manteles individuales en el restaurante L’Opportun de París, abierto desde 1995, cuenta con un buen lote de partisanos que idolatran y recomiendan su carne. Su plato estrella es el entrecot madurado 27 días.
    9Cubiertos sobre manteles individuales en el restaurante L’Opportun de París, abierto desde 1995, cuenta con un buen lote de partisanos que idolatran y recomiendan su carne. Su plato estrella es el entrecot madurado 27 días.
  • Philemon y Dominique, artífices del bar Le Baron Rouge de París, tientan con materias primas como las ostras, la charcutería fina y los buenos vinos. Tiene legión de seguidores. En su interior resisten toneles y grifos, un eterno suelo de azulejos y barra de zinc. Es verdaderamente entrañable.
    10Philemon y Dominique, artífices del bar Le Baron Rouge de París, tientan con materias primas como las ostras, la charcutería fina y los buenos vinos. Tiene legión de seguidores. En su interior resisten toneles y grifos, un eterno suelo de azulejos y barra de zinc. Es verdaderamente entrañable.