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La locura de los cronuts en Soho

Los neoyorquinos hacen cola para comprar este pastel mitad donut, mitad croissant

Foto de un cronut en la Rain Room del MoMA, en Nueva York, colgada por Dominique Ansel en su cuenta de Twitter. Ampliar foto
Foto de un cronut en la Rain Room del MoMA, en Nueva York, colgada por Dominique Ansel en su cuenta de Twitter.

Lesly tiene 27 años y es abogada junior en una oficina de Wall Street. Ella y su amiga Nora se han levando a las 6.30 de la mañana para venir al número 189 de la calle Spring. Esta joven, como cerca de 600 neoyorquinos cada día, hace cola frente a la pastelería de Dominique Ansel (+1 212 219 2773) para conseguir sus cronuts, el nuevo dulce de moda en la ciudad. La locura pastelera se ha desatado en pleno Soho de Nueva York. Este pastel, mitad croissant, mitad donut, está provocando que muchos de los ciudadanos de la Gran Manzana madruguen más de la cuenta.

Cola mañanera para comprar cronuts en el número 189 de la calle Spring. ampliar foto
Cola mañanera para comprar cronuts en el número 189 de la calle Spring.

Su creador es el pastelero Dominique Ansel, un chef que tras más de 10 versiones en dos meses, creó este dulce patentado que está frito en aceite de semilla de uva, rebozado en azúcar, relleno de crema y rematado después con una capa dulce de diferentes sabores. “Hay que comerlos en el día, no se deben meter en el frigorífico”, dice Ansel, y quizá por eso tiene la excusa perfecta para que a las 9.30 de la mañana ya no quede ningún cronuts en su bakery. “Cada día cronuts frescos”, comentan desde esta pastelería refinada que los vende a unos 5 dólares la unidad y no reparte, en unas cajas doradas de cartón, más de dos cronuts por persona. “Es mi tercera vez”, dice Jory, un joven cocinero del East Village que se ha convertido en fan absoluto de este dulce al que ya le han salido imitadores en unos meses en todo el mundo. 

Es el propio Ansel el que da la bienvenida en la puerta a cada fan madrugador de los cronuts, un símbolo de cercanía que le está convirtiendo en una celebritie en la ciudad, e incluso ha tenido que contratar a una jefa de prensa para que le coordine todos los temas relacionados con los medios de comunicación que cada día se agolpan en su puerta. Y es que Ansel ya está promocionando su nueva idea gastronómica, los Frozen S’more, un helado cubierto de chips de chocolate crujiente y envuelto en marshmallow (nube) congelada , con un sabor extremadamente dulce que nos recuerda a nuestra infancia.

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