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Vino y buena mesa

PALACIO DE SAMANIEGO, sillares del siglo XVII entre el viñedo riojano

Fachada del hotel Palacio de Samaniego, en la provincia de Álava. Ampliar foto
Fachada del hotel Palacio de Samaniego, en la provincia de Álava.

En los bares se conversa sobre vino. En los pueblos se vive el vino. En las carreteras se ven dibujadas las espalderas del viñedo. En toda La Rioja, riojana o alavesa, se siente la industria del vivo. Por eso, Vega Sicilia invierte en esta región exenta de crisis. ¿El lugar? Samaniego. Posee los pagos idóneos, la exposición idónea a Sierra Cantabria y dos monumentos idóneos para el turismo en el centro del pueblo: la iglesia barroca de la Asunción y el palacio del cura Diego López Samaniego, probablemente construido en 1678, un siglo antes de que lo heredara Félix María de Samaniego, el fabulista. Caído en manos de la Diputación Foral de Álava, previo paso por el Obispado de Vitoria, se decidió que el empaque del edificio merecía su transformación en un hotel con encanto. No debía hacerse ninguna ampliación, pese a que en sus interiores apenas cabían una docena de habitaciones. Luminosas y acogedoras, pero muy austeras. La fachada, ni tocarla.

Habitación del hotel Palacio de Samaniego (Álava). ampliar foto
Habitación del hotel Palacio de Samaniego (Álava).

Y para gestionarlo, alguien que se empleara con igual maña en las camas y en los fogones. El elegido fue un discípulo de Martín Berasategui, y donostiarra como él: Jon Ugalde. Su perfeccionismo en la cocina apaga las bondades del alojamiento. No porque no las tenga, sino porque su empeño en los platos, su promoción reflexiva de la gastronomía local y su honradez en el servicio se convierten en el principal reclamo del negocio. Y no digamos si a tales virtudes se les añaden los desayunos, cuyo preludio —un zumo de naranja natural y yogur artesano— apenas destapa el frasco de las esencias ugaldeñas. Jon Ugalde afronta con maestría cualquier reto culinario que le proponga el huésped.

Puntuación: 7
Arquitectura 7
Decoración 6
Estado de conservación 7
Confortabilidad habitaciones 6
Aseos 6
Ambiente 8
Desayuno 9
Atención 9
Tranquilidad 8
Instalaciones 5

Ambiente no falta en toda la planta baja, compartida por el restaurante, la recepción y un saloncito para entretenerse en charlas sobre el ser y la nada. Cómo no, si de fondo acompaña la música de Madredeus, Alan Stivell y algo de clásica. Todo muy suave, entre focos indirectos y tonalidades serenas.

Quien sabe prioriza los dormitorios de la fachada delantera sobre los otros. Disponen de balcones con vistas al caserío. Y unos toques de madera enjundiosos.

Aunque lo de menos aquí es quedarse a dormir. Quien recala en Samaniego, a medio camino de su ruta enoturística entre Haro y Laguardia, sabe que hará amigos en su palacio, tocará con sus dedos los antiguos sillares del monumento, beberá sus generosos tintos, saboreará sus personalísimos platos y gozará del silencio puertas afuera y puertas adentro.

Palacio de Samaniego

Categoría: tres estrellas. Dirección: Constitución, 12. Samaniego (Álava). Teléfono: 945 60 91 51. Internet: www.palaciosamaniego.com. Instalaciones: jardín, salón de estar, sala de reuniones para 30 personas, restaurante. Habitaciones: 12 dobles. Servicios: algunas habitaciones adaptadas para discapacitados, se admiten animales domésticos bajo petición. Precios:desde 60 euros la habitación familiar, IVA incluido; desayuno, 8 euros.

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