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Seis formas de moverse por Lisboa

Guía del transporte público en la capital portuguesa

El tranvía 28 a su paso por el Largo do Chiado, en Lisboa. Ampliar foto
El tranvía 28 a su paso por el Largo do Chiado, en Lisboa.

Un alarido metálico, como de factoría de fundición, suena en la Travessa de São Tomé. Es el famoso tranvía 28, cuyos frenos forcejean contra los rieles rumbo a las empinadas cuestas de Graça, para acabar su ruta en la plaza de Martim Moniz. El tranvía de Lisboa es el transporte público emblemático de la ciudad. En él se acumulan los tópicos, los vicios, los pecados más portugueses: la nostalgia, la añoranza, el sentimentalismo, el ruido, el romanticismo.

Siendo, sin embargo, el más alegórico modo de transporte lisboeta, no es ni mucho menos el único. El Bairro Alto, Alfama, Graça, la Baixa, son barrios que se disfrutan a pie, dejándonos perdernos por los laberintos y las escadinhas que muchas veces nos harán dar vueltas y vueltas hasta aparecer en el mismo lugar. Pero Lisboa es más que el centro, y por esto cuenta con una red de transporte público bastante completa, desde el achacoso tranvía hasta los autobuses, trenes, ascensores o elevadores y, para cruzar el río Tajo hacia Almada y la costa de Caparica, los servicios de ferry. Damos un repaso a la oferta de transporte público de la capital portuguesa.

01 Tranvía

Algunos dicen que es más una atracción turística que un medio de transporte, si bien nadie puede afirmar que haya mejor modo de salvar las empinadas cuestas de Lisboa que en tranvía o en elevador. La imagen más pintoresca del elétrico es la de ese antiguo vehículo de color amarillo (algunos en circulación desde antes de la II Guerra Mundial), que serpentea por el centro de la ciudad trayendo y llevando a señoras con bolsas de plástico y turistas con gafas de sol y visera. Pero este viejo sistema llega, hacia el oeste, hasta Algés; hacia el este, hasta la estación de trenes de Santa Apolonia, y, hacia el norte, hasta Telheiras y la estación de Oriente.

En cuanto al precio, si no contamos con el abono de Viva Viagem o el 7 Colinas, la carrera nos sube a 2,85€. También podemos hacernos con los abonos diarios para turistas, que cuestan 5€ y valen para todos los servicios de transporte de Lisboa. Si bien el ya mencionado tranvía 28 es el más célebre y el que realiza el trayecto más romántico, aun otros, como el número 15, son también muy utilizados y suelen marchar atestados, por ser el que lleva a Belém y Algés.

Para consultar tarifas, horarios y rutas de forma actualizada podemos entrar en la página oficial de los Carris de Portugal, que también incluye información sobre los elevadores y el servicio de autobuses.

02 Elevadores o funiculares

Vistas desde el elevador de Santa Justa, en la Baixa de Lisboa. Al fondo, iluminado, el Castelo de São Jorge. ampliar foto
Vistas desde el elevador de Santa Justa, en la Baixa de Lisboa. Al fondo, iluminado, el Castelo de São Jorge.

A simple vista pueden parecer tranvías, pero su recorrido se limita a subir y bajar algunas de las sofocantes e interminables pendientes de la ciudad. Existen tres elevadores en Lisboa: el elevador de Lavra, el de Bica y el de Glória. Estos tres elevadores funcionan como funiculares que, en lugar de moverse por medio de cables o cadenas, lo hacen encajados en carriles e impulsados por electricidad. Los tres elevadores llevan funcionando desde finales del siglo XIX, son una institución en sí mismos, una huella antigua pero aún fresca de la historia de Lisboa y de Portugal. Exactamente de la misma manera en que los utilizamos hoy, los llevan utilizado ya varias generaciones de lisboetas: resulta chocante pensar en ello cuando viajamos en su interior y vemos los viejos cuadros de mandos y manivelas como reliquias en un museo.

El precio para los tres elevadores es de 3,60€ cada dos trayectos (por alguna razón, cuentan con que si subimos, querremos volver a bajar, o viceversa, aunque esto no siempre sea así).

Por último, existe un cuarto elevador algo particular. Se trata del elevador de Santa Justa, una imponente estructura de metal que se alza, sólida y elegante, en la zona del Carmo. Cuando fue construido, en 1907, este ascensor urbano fue un consuelo para los lisboetas al conectar la Baixa con la zona próxima a Bairro Alto. Hoy en día es más una atracción turística que un medio de transporte, quizá debido a su elevado precio (5€ por dos trayectos). Lo mejor es que desde lo alto del ascensor se disfruta de unas vistas privilegiadas sobre el Castelo de São Jorge, la Baixa. el río Tajo y hasta la ribera sur de Lisboa.

Un autobús pasa frente al Monasterio de los Jerónimos, en Lisboa. ampliar foto
Un autobús pasa frente al Monasterio de los Jerónimos, en Lisboa.

03 Autobuses

Los buses son una buena opción para trayectos largos o para alcanzar aquellas zonas, como Alfama, donde aún no cuentan con una estación de metro. Los horarios son bastante fiables, aunque mejor informarse de primera mano (la página web de la compañía no tiene un buen buscador de líneas). Existe un teléfono de información si tenemos alguna duda. El precio, si no contamos con los abonos arriba mencionados, es de 1,80€, y el servicio funciona desde las 6 de la mañana hasta alrededor de las 9 de la noche. También cuenta con nueve líneas de horario nocturno.

Estación Cabo Ruivo del metro de Lisboa. ampliar foto
Estación Cabo Ruivo del metro de Lisboa.

04 Metro

Es cómodo, rápido y barato, todo lo que se le puede pedir al metro en una gran ciudad como Lisboa. En el colmo de la sencillez, cuenta solo con cuatro líneas, significada cada una por un color y un símbolo: la línea azul, con una gaviota; la amarilla, con un girasol; la verde, con una carabela, y la roja, con una rosa de los vientos marcando los cuatro puntos cardinales, línea a la que llaman Oriente.

El sistema de metro comenzó en 1959. Es relativamente reciente, y muchas de sus estaciones están decoradas con los típicos mosaicos portugueses, con pinturas conmemorativas o murales en honor de las grandes personalidades de la historia de Portugal. Un billete de metro sencillo cuesta 1,40€, y el billete diario 6€. Para más información, se puede consultar su página oficial.

Andenes de la estación de tren de Cascais (Portugal). ampliar foto
Andenes de la estación de tren de Cascais (Portugal).

05 Tren

Allí donde el metro no llega, sí lo hace, por suerte, el tren. El área metropolitana de Lisboa cuenta con cuatro líneas: la línea de Sintra, la de Azumbuja, que viaja hacia el norte, la de Cascais y la línea de Sado, en la orilla sur del Tajo. Sin duda, el recorrido que va hasta Cascais, siguiendo la orilla norte del río, es el trayecto con más encanto, ya que pasa por incontables playas y pequeñas calas. Si lo que queremos es cruzar a la orilla sur, el tren es una excelente opción, con el que cruzaremos al otro lado por el Puente 25 de Abril.

Los precios de los trayectos van en función de las diferentes zonas en que está dividido el sistema ferroviario. Lo mejor es consultarlos en la página oficial de Comboios de Portugal.

Uno de los barcos que comunican las dos orillas del río Tajo en Lisboa. ampliar foto
Uno de los barcos que comunican las dos orillas del río Tajo en Lisboa.

06 'Ferry'

Los barcos que cruzan el Tajo de una orilla a otra tienen una importancia fundamental para la ciudad. Al otro lado del río, en la península de Setúbal, algunas localidades se han convertido en ciudades dormitorio para la clase trabajadora, que cada día cruza el estuario hacia el centro de Lisboa. Así que el ferry no tiene, en principio, una finalidad turística, sino más bien vital, y esto lo hace aún más interesante.

En el lado norte existen tres puntos donde embarcar: en Terreiro do Paço, desde donde salen barcos rumbo a Barreiro; en Cais do Sodré, con conexiones con Cacilhas, Seixal y Montijo, y en Belém, desde donde salen los ferries a Porto Brandão y Trafaria. Los trayectos son cortos, de entre 15 y 30 minutos, poco más o menos, y los precios de los billetes simples van desde 1,20 euros a casi 3 euros, dependiendo de la longitud del recorrido.

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