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40 euros la noche

HOTEL BED4U CASTEJÓN, diseño alegre y espacios claros en una cadena navarra

Recepción del hotel Bed4U, en Castejón (Navarra).
Recepción del hotel Bed4U, en Castejón (Navarra).

Que el mundo tira hacia el low cost parece innegable. Y su futuro viene cargado de propuestas alentadoras. Bajo coste sí, pero sin perder un ápice de buen diseño. De muestra, un botón. La cadena hotelera navarra Bed4U (una cama para ti) ha irrumpido en esa región y planea extenderse hacia otras con el lema irresistible del smart cost:instalaciones de alto nivel sin esos elementos superfluos que no aportan valor a la estancia, explican.

Puntuación: 6,5
Arquitectura 5
Decoración 8
Estado de conservación 7
Confortabilidad habitaciones 6
Aseos 6
Ambiente 7
Desayuno 7
Atención 8
Tranquilidad 5
Instalaciones 7

El que nos ocupa es una evolución del antiguo Villa de Castejón, que no logró funcionar. A la clientela residual de camioneros que aprovechaban su proximidad a la autovía se añaden ahora los escapistas urbanos. Profesionales de la carretera en días laborables, turistas en fines de semana. El lleno, asegurado. Y todo gestionado por Internet.

Hotel Bed4U

  • Categoría: tres estrellas.
  • Dirección: carretera N-232, km 83,400. Castejón (Navarra).
  • Teléfono: 948 84 20 12. Fax: 948 84 20 14.
  • Central de reservas: 948 07 73 72.
  • Internet: www.bed4uhotels.com.
  • Instalaciones: gimnasio, sauna, cafetería, comedor autoservicio, casino, área de juegos para niños, pista de karting en el exterior.
  • Habitaciones: 89 familiares con literas escamoteadas.
  • Servicios: no tiene habitaciones adaptadas para discapacitados, animales domésticos prohibidos.
  • Precios: desde 40 euros la habitación familiar, desayuno e IVA incluidos.

Salvando las diferencias, Bed4U tiene algo del barcelonés Casa Camper, de los populares Chic & Basic y del CitizenM del aeropuerto de Ámsterdam, líderes del low cost con diseño. Sus zonas comunes se extienden por toda la planta baja del edificio en la línea polivalente de un área de servicio de autopista, con una barra de bar separada del comedor, aseos y duchas de apoyo a la ruta, incluso un casino de juego residual de su época anterior.

Tras su reconversión, lo más llamativo es el autoservicio para comer o cenar, con varias góndolas de supermercado en las que confeccionarse un menú y una parrilla en la que cocinarse a gusto la carne y la charcutería. En estas mismas instalaciones se ofrece el desayuno, un bufé decorado a guisa de una vieja tienda de ultramarinos, con todo muy bien ordenado y a la mano. Eso sí, la aglomeración de mesas lo vuelve incómodo, casi irritante para quienes comparten su trabajo en la ruta con los niños que corretean a sus anchas por ese multiespacio comercial.

Arriba, las habitaciones son blancas, blanquísimas, sin espacio para otro color que no sea el naranja de los interruptores y los grafitos que anuncian la utilidad de cada espacio. Todo ello refuerza una sensación de limpieza que resulta imprescindible para el éxito del modelo low cost. Alegres, porque el espacio es desenfadado. Luminosas, porque ofrecen amplias ventanas a la autovía. Modulares, porque esconden dos literas que se pueden desplegar en caso de necesidad familiar. Fáciles de limpiar. Accesibles a todos. Y tan fotogénicas que entran por los ojos. ¡A 40 euros la noche!

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