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Berlín, orilla sur

Un hotel musical, un mercadillo turco, un chiringuito playero y noches de jazz. Kreuzkölln y Friedrichshain, dos barrios jóvenes y mestizos

Una viandante vestida de astronauta en la calle de Karl Marx, en Berlín. Ampliar foto
Una viandante vestida de astronauta en la calle de Karl Marx, en Berlín.

Emigrantes, artistas y estudiantes de todo el planeta han hecho del sureste de Berlín la zona más viva y desprejuiciada de la ciudad. El turista convencional viene poco. En Kreuzkölln, como se conoce la confluencia de dos barrios, Kreuzberg y Neukölln, hay mil días posibles, tantos como culturas. Este es uno de ellos.

9.00 Una Fender en la habitación

Si uno se despierta en Berlín abrazado a una reluciente guitarra Fender, una de dos: o el ratoncito Pérez alemán es un rumboso o ha dormido en el hotel Nhow (1) (Stralauer Allee, 3), donde hay barra libre de ellas y los huéspedes emulan en sus bien insonorizadas habitaciones a las estrellas que tocan en el cercano pabellón O2 World, las cuales también frecuentan este insólito alojamiento musical, decorado con toneladas de plástico fucsia por Karim Rashid. El sanctasanctórum del edificio, obra del arquitecto Sergei Tchoban, es un cubo de espejos, suspendido sobre el río Spree, con dos estudios de grabación y varias suites panorámicas desde las que se ve el sureste de la ciudad, desde el puente Oberbaum hasta el viejo radar de Tempelhof, justo el pedazo de Berlín que hoy vamos a recorrer.

10.00 Explorando Kreuzberg

Tienda de bicis de alquiler Rent a Bike Kreuzberg, en la calle de Skalitzer, en Berlín. ampliar foto
Tienda de bicis de alquiler Rent a Bike Kreuzberg, en la calle de Skalitzer, en Berlín.

Construido en 1896 en estilo neogótico, el Oberbaumbrücke (2) es un puente de fantasía medieval, con almenas y torres de mentirijillas, pero con una magia real, y es que al cruzarlo hacia el Sur uno ingresa de golpe en un Berlín más cálido y luminoso, casi mediterráneo, donde los vecinos alegran sus casas con grafitis y toman el tímido sol boreal ávidamente, en las terrazas, en el parque Görlitzer, en las escaleras de la iglesia evangélica Emmaus. Para hacerse rápido con el barrio, lo mejor es alquilar una bici en Rent a Bike Kreuzberg (3) (Skalitzer Strasse, 82) y doblar a la derecha por Oranienstrasse (4) calle mayor de la buena onda, donde el almacén de cómics se codea con la vinoteca, el museo con la tienda de cáñamo, el curry con el gofre. En el número 3, un icono para regalar o regalarse, las camisetas de Core Tex, templo de la música y la parafernalia punk y hardcore. En el 25 está el Museum der Dinge, o sea, el Museo de las Cosas, un arca de Noé del mejor (y del peor) diseño industrial donde se muestran 25.000 objetos de uso cotidiano del siglo XX. Y en la perpendicular, Mariannenstrasse, el alfar Feuer Zeug Keramic, donde los cacharros se modelan en tornos a la vista del transeúnte, como si esto fuera un pueblo manchego y no la capital de Europa.

11.00 La puerta de Turquía

En Kottbusser Tor ya no hay puerta (tor, en alemán), como no sea una invisible que teletransporta a Estambul. Por doquier se ven mujeres tocadas y con las sayas hasta los tobillos, puestos de frutas y bares donde las televisiones repiten los goles del Galatasaray, del Fenerbahçe y del Besiktas. Si nos gusta Kottbusser, nos gustará también el mercadillo turco (5) que abarrota la calle de Maybachufer los martes y los viernes. Bajando por Hermannstrasse (6) la hipótesis del teletransporte cobra fuerza al descubrir cines donde echan películas turcas en versión original.

12.00 Baño romano o extraterrestre

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Después de pedalear dos horas apetece un chapuzón. En una bocacalle de Karl Marx Strasse (7) al lado del Ayuntamiento de Neukölln, hay unas increíbles piscinas públicas, Stadtbad Neukölln (8) (Ganghoferstrasse, 3), que datan de 1914 y están rodeadas de columnas de siete metros de mármol travertino, mosaicos y fuentes monumentales. En un momento se ha pasado de Turquía a la antigua Roma. Otro lugar de baño espectacular es Badeschiff Arena (9) (Eichenstrasse, 4), una piscina flotante sobre el río Spree obra del estudio de arquitectura canario AMP Arquitectos en colaboración con la artista berlinesa Suzanne Lorenz.

13.30 ‘Pic-nic’ en el aeropuerto

Según donde pillen la hora y las ganas de comer, se puede optar por las hamburguesas buenas y baratas del quiosco Burgermeister (10), en Schlesisches Tor. Más al sur, bajo los sauces llorones que se asoman al canal Landwehr, está la deseada terraza del Café Übersee (11) (Paul-Lincke-Ufer, 44). Y más al sur, el antiguo aeropuerto de Tempelhof, perfecto para hacer un pic-nic y alucinar con las evoluciones de las cometas y los aeromodelos. Al lado del parque se levanta la mezquita Sehitlik (12) (Columbiadamm, 128), la más grande de Berlín.

15.00 El herrero del pueblo

Músico callejero en el mercadillo turco de la calle de Maybachufer, en Berlín. ampliar foto
Músico callejero en el mercadillo turco de la calle de Maybachufer, en Berlín.

Antes que un barrio, Neukölln fue un pueblo llamado Rixdorf, cuyas viejas casas, con patios floridos y huertecillos, aún se conservan alrededor de Richardplatz (13). Aquí, en medio de la plaza, humea la fragua donde antaño se herraba a los caballos y donde Martin Böck sigue forjando hachas y cuchillos. También aquí se alza la iglesia Bethlehemskirche, de finales del siglo XV. Es buena hora esta para acercarse al antiguo hospital Bethanien, tomar un café en su jardín y visitar el centro de arte contemporáneo Kunstraum Kreuzberg-Bethanien (14) (Mariannenplatz, 2). No confundir con Künstlerhaus Bethanien (15) (Kottbusser Strasse, 10). Aunque, si se confunde, tampoco pasa nada, porque es otro centro de arte moderno, y la entrada, también gratuita.

19.30 Atardecer en el Muro

Al atardecer, el sitio es Yaam (Stralauer Platz, 35), un chiringuito okupa con música reggae, cocina jamaicana y africana, con terraza para ver cómo el sol se hunde en las aguas del Spree. Está pegado a la East Side Gallery (16), el kilómetro largo del antiguo muro de Berlín que quisieron derribar en parte hace poco para construir unos pisos y se lio la marimorena.

22.00 Un río de música electrónica

Freischwimmer (17) (Vor dem Schlesischen Tor, 2) es otro chiringuito ribereño donde la gente va a tomar una ensalada y una cerveza antes de liarse a bailar música electrónica en el vecino Club der Visionaere (Am Flutgraben, 1) o en el mucho más famoso Water-Gate (Falckensteinstrasse, 49). Los tranquilos prefieren el Kirk (18) (Skalitzer Strasse, 75), un pequeño bar con chimenea, buenos cócteles y plato en el que giran vinilos de jazz clásico. También chico y con carácter es el Madame Claude (19) (Lübenner Strasse, 19), con muebles pegados al techo.

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