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VIAJEROS URBANOS

El museo gay de Berlín

El Schwules Museum se traslada a Lützowstrasse 73 y amplia su oferta

Retrato de Pasolini de gran formato en acuarela de Rinaldo Hopf, incluido en la exposición del museo sobre el escritor y director de cine italiano.
Retrato de Pasolini de gran formato en acuarela de Rinaldo Hopf, incluido en la exposición del museo sobre el escritor y director de cine italiano.

Dedicarse en exclusiva a investigar la historia homosexual hace del Schwules Museum de Berlín un lugar pionero -llegó a la ciudad hace casi 30 años- y casi único en su especie. Con su inminente cambio de sede logra su profesionalización definitiva y el reconocimiento internacional.

Sin apenas competencia entre las grandes capitales del mundo, aprovecha el tirón que tiene entre los turistas, que suponen el 65 % de sus visitas anuales. Para esta iniciativa privada, que no formó parte del presupuesto cultural de la ciudad hasta hace tres años, el público siempre ha sido su principal valedor. Se puede decir incluso que fue el responsable de su creación. Cerca de 50.000 personas visitaron en 1984 una exposición dedicada a la homosexualidad que un grupo de estudiantes de la Freien Universität había organizado como objeto de estudio puntual. Tras ese éxito se convirtió en un proyecto permanente tres años después. Fue en ese momento cuando Pedro Almodóvar recogía el primer Teddy Bear de la historia, la versión homosexual del Oso de Oro del Festival de Cine de Berlín. La ciudad se aseguraba así la eterna y rentable etiqueta de destino gay-friendly.

Tampoco es casualidad que la que ha sido su ubicación hasta ahora se encuentre en una de las zonas calientes de la comunidad homosexual de la capital alemana. Esa sede comparte muros con la cafetería Melitta Sundström de Mehringdamm, cuyo sótano se convierte durante la noche en un local gay de tres pistas, las de la discoteca Schwuz y sus respectivas propuestas musicales.

A mediados de mayo, el museo duplicará su espacio mudándose a una antigua imprenta en la Lützowstrasse 73. El traslado está financiado por la Fundación de Loterías de Berlín y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional. Ampliará una oferta que hasta ahora ha destacado por su particular labor de memoria histórica, dedicando parte de su exposición permanente a recordar la persecución que los homosexuales sufrieron en la ciudad durante el nazismo.

Su estrategia para combatir tópicos y generalidades relacionadas con la homosexualidad pasa por mostrar un espectro lo más amplio posible. En estos años sus exposiciones temporales también han dado un buen repaso a los imprescindibles de la cultura 'queer' local e internacional. La actriz Greta Garbo, el escritor Thomas Mann o el director italiano Luchino Visconti contaron en su día con su propia retrospectiva.

Son además muestras que hacen gala de la naturaleza académica con la que se concibió el espacio y no se limitan a ser complacientes resúmenes temáticos. Del literato francés Jean Genet se destacó en su día una mirada cargada de sexualidad y fascinación hacia el fascismo alemán, la misma que le llevó a convertir a Hitler en una especie de héroe homoerótico. En el tributo por el noventa aniversario del nacimiento de Pier Paolo Pasolini en 2012, el centro recuperó la teoría del suicidio que durante años defendió uno de los amigos íntimos del cineasta. El pintor Giuseppe Zigaina afirmaba que el misterioso asesinato de Pasolini en 1975 fue en realidad una muerte planeada por sí mismo durante 15 años. El museo berlinés aportaba además otro dato. El italiano pensaba suicidarse años antes, pero cambió de idea al conocer a Maria Callas mientras rodaban juntos 'Medea' en 1969.

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