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Diez puertas para un viaje

De los míticos arcos de Isthar, entrada a la mítica Babilonia, a la belleza natural de Delicate Arch, en el desierto de Utah

Turistas ante la bóveda natural de Delicate Arch, en el desierto de Utah (EE UU). Ver fotogalería
Turistas ante la bóveda natural de Delicate Arch, en el desierto de Utah (EE UU).

Construcciones legendarias, triunfales arcos conmemorativos, bóvedas naturales de roca sobre el oleaje oceánico… Dispersas por todo el mundo, algunas son espléndidas, otras temibles y macabras, e incluso las hay divertidas. Diez puertas que todo viajero debe cruzar al menos una vez en la vida.

01 Pasiones fronterizas

WAGAH (INDIA y PAKISTÁN)

Ceremonia diaria de cierre de puertas en Wagah, paso fronterizo entre India y Pakistán. ampliar foto
Ceremonia diaria de cierre de puertas en Wagah, paso fronterizo entre India y Pakistán.

Dos puertas metálicas, una naranja, blanca y verde, y otra con una luna creciente y una estrella, se alzan equidistantes en la frontera de la única carretera que hay entre India y Pakistán. Trazada tras la separación en 1947, este paso fronterizo divide la aldea de Wagah, que desde entonces acoge un espectáculo poco habitual. Cada noche los guardias de ambos países representan la ceremonia de cierre de puertas con gran pompa y patriotismo. Zapateos y paso de la oca mientras una muchedumbre de indios y paquistaníes vitorean separados tan solo unos metros, pero profundamente divididos. Suele haber más indios que paquistaníes, pero todos gritan el nombre de su país y ondean pequeñas banderas. Es un ritual entre la atracción turística y la demostración de fuerzas, que refleja las confrontadas pasiones entre ambos países. El evento no está exento de un toque de fiesta y la gente se hace fotos con los guardias de uno y otro lado.

Wagah está a 28 km de Amritsar, a 20 km de Lahore. La ceremonia tiene lugar todos los días al caer la tarde y dura unos 45 minutos.

02 Puertas a lo macabro

COSTA DE LOS ESQUELETOS (NAMIBIA)

Puerta de entrada al parque nacional de la Costa de los Esqueletos, en Namibia. ampliar foto
Puerta de entrada al parque nacional de la Costa de los Esqueletos, en Namibia.

Dos macabras calaveras con huesos cruzados señalan esta puerta en la costa noroeste de Namibia. No parece la más acogedora de las bienvenidas, pero marca la entrada a los tramos más salvajes de la Costa de los Esqueletos, una franja hostil llena de herrumbrosos barcos embarrancados, donde el estruendoso Atlántico –y poco más– remonta hacia Angola.

El parque nacional de la Costa de los Esqueletos se extiende desde el río Kunene, en la frontera con Angola, hasta el río Ugab, y está dividida en tres secciones: la primera, desde la bahía de Henties a Ugab, incluye la olorosa Reserva de Focas del Cabo del Cruce; la segunda atraviesa la puerta de Ugab hacia la bahía de la Terraza, un rico refugio de fauna; y la tercera va desde la bahía de la Terraza hasta, sencillamente, el fin de la carretera.

El macabro nombre del parque se debe a la cantidad de navegantes europeos que a lo largo de los siglos sufrieron terribles naufragios en sus agitadas aguas. Los portugueses fueron los primeros en explorarlas y le dieron el poco tranquilizador nombre de las Puertas del Infierno. A este macabro pasado se le añade muchos siglos de pesca de ballenas y lobos marinos, cuyos esqueletos adornaban esta costa junto a los numerosos barcos herrumbrosos que todavía hoy aparecen varados en sus playas: desde navíos del siglo XVI hasta cargueros contemporáneos.

Se necesita permiso para entrar en el Parque de la Costa de los Esqueletos y conducir más allá de la bahía de la Terraza está prohibido; el acceso al safari se realiza en avioneta.

03 Arco de triunfo hindú

BOMBAY (INDIA)

Puerta de India, en el puerto de Bombay. ampliar foto
Puerta de India, en el puerto de Bombay.

Construida para conmemorar la visita del rey Jorge V en 1911, la Puerta de India es como un pequeño Arco del Triunfo de París, pero con florituras islámicas. Situada en el paseo marítimo del puerto de Bombay, en la zona de Apollo Bunder, frente al mar, es uno de los principales puntos de encuentro en Bollywood, como se suele llamar a la capital industrial y cinematográfica del país indio. Se trata de un arco de basalto de 26 metros de altura, proyectado por el arquitecto escocés George Wittet en lo que se llamó el estilo indo-islámico. Se concluyó en 1924 y desde entonces se convirtió en la puerta de entrada ceremonial para los virreyes y gobernadores de Bombay. El último regimiento colonial marchó bajo ella en 1948.

Las mejores vistas de este icono del país no son fáciles de obtener: para disfrutarlas hay que conseguir una habitación en el carísimo Taj Mahal Palace & Tower Hotel (que sufrió un ataque terrorista en 2008), ubicado justo al lado. Si el presupuesto no da para esto, los barcos del embarcadero a la isla Elefanta ofrecen también buenas panorámicas.

04 Bienvenidos a Babilonia

BERLÍN (ALEMANIA)

Dos visitantes ante la Puerta de Ishtar, en el Museo de Pérgamo de Berlín. ampliar foto
Dos visitantes ante la Puerta de Ishtar, en el Museo de Pérgamo de Berlín.

Como una cueva de Aladino, el Museo de Pérgamo de Berlín abre una fascinante ventana al mundo antiguo. Una de las estrellas del museo es la reconstruida puerta de Ishtar, del reinado de Nabucodonosor II en Babilonia. Es imposible no quedar deslumbrado ante su tamaño, la vía procesional que conducía hasta ella y la fachada del salón del trono, todo ello construido con ladrillos vidriados que resplandecen en tonos azules y ocres. Los leones, caballos y dragones, que representaban a los principales dioses babilónicos, son tan impresionantes que casi se oyen los rugidos y la fanfarria.

La Puerta de Isthar era originalmente una de las ocho puertas monumentales de la muralla interior de Babilonia, por la cual se accedía al templo de Marduk, donde se celebraban las fiestas propias del Año Nuevo. Formaba parte de una majestuosa Vía Procesional que finalizaba en un gran patio donde se alzaba la mítica Torre de Babel, un zigurat del que ya no queda ni rastro. La de Isthar sigue siendo, aun fuera de su contexto original, una puerta imprescindible que todo viajero debería ver (y cruzar) al menos una vez en su vida. Hay que calcular al menos dos horas para ver este increíble museo berlinés; imprescindible la audioguía (es gratuita).

05 Una entrada triunfal para Napoleón

PARÍS (FRANCIA)

La avenida de los Campos Elíseos de París, con el Arco de Triunfo al fondo. ampliar foto
La avenida de los Campos Elíseos de París, con el Arco de Triunfo al fondo.

La terrorífica rotonda con 12 salidas que rodea el Arco de Triunfo de París, en la plaza Charles de Gaulle, no es probablemente lo que Napoleón había pensado cuando encargó su construcción en 1806. Claro que también había planeado ganar todas sus batallas y ver el monolito concluido antes de 1836. No importa; ahora ya está acabado y es el epicentro de la ciudad. Amplios bulevares –Campos Elíseos incluidos- parten en forma radial de su base. Desde su terraza rectangular, a unos 50 metros de altura, las vistas son panorámicas: al sureste el Louvre, al sur la Torre Eiffel y al noroeste el Grand Arche de la Défense, otra puerta que casi merece estar en este listado.

El Arco de Triunfo abre todos los días de 10.00 a 22.30 (hasta las 23.00 entre abril y septiembre). Se llega con las líneas de metro 1, 2 o 6 (estación Charles de Gaulle-Étoile).

06 Puerta celestial

MIYAJIMA (JAPÓN)

'Torii' del santuario de Itsukushima, en Miyajima (Japón). ampliar foto
'Torii' del santuario de Itsukushima, en Miyajima (Japón).

Este es uno de los más bellos parajes de Japón. En el siglo XVII, Shunsai Hayashi, erudito de Confucio, viajó a Japón y realizó una lista de las tres mejores vistas del país. Esta torii (puerta tradicional) flotante roja y el templo que la acompaña en Miyajima, cerca de Hiroshima, era una de ellas. La propia isla de Miyajima ha sido lugar de culto durante mucho tiempo. Pero es que su aspecto es realmente celestial: un pequeño afloramiento en mitad del mar de Seto con un bosque de robustos arces, templos y tranquilidad, y la emblemática Itsukushima-jinja rodeada de agua como inolvidable entrada. Podría parecer incluso un pictograma de la complicada escritura japonesa.

Existen muchos santuarios sintoístas en Japón pero el de Itsukushima está reconocido como uno de los más bellos y mejor conservados, así como uno de los mejores ejemplos de arquitectura tradicional integrada en un extraordinario paisaje natural.

El 17 de junio, durante el Festival de Kangensai, los músicos entran al santuario en barca.

07 Delicate Arch

UTAH (EE UU)

Un turista fotografía Delicate Arch, en el parque nacional Arches, en Utah (EE UU). ampliar foto
Un turista fotografía Delicate Arch, en el parque nacional Arches, en Utah (EE UU).

Los aficionados a los arcos naturales de roca tienen un sinfín de ellos en el parque nacional Arches, zona protegida en el desierto alto de Utah. Aquí se pueden admirar las elegantes curvas del Double Arch o el Landscape Arch, de 91 metros de largo, uno de los más grandes del mundo. En total, hay registradas más de dos mil de estas formaciones de roca arenisca esculpidas por la erosión, pero es el Arco Delicado, el que figura en todas las postales. También aparece en las matrículas y en los sellos postales; es el símbolo oficial del estado de Utah. De 52 metros de alto y aislado sobre un risco de color rojo, el mejor momento para contemplarlo es al atardecer, cuando el último rayo parece arrancarle llamaradas.

Los 2,4 kilómetros desde Wolfe Ranch hasta Delicate Arch supone de 30 a 45 minutos de paseo. Los conductores deben dirigirse al mirador Delicate Arch Viewpoint.

08 Costa Jurásica

DORSET (REINO UNIDO)

Niños jugando en la playa de Durdle Door, en la Costa Jurásica, en Dorset (Inglaterra). ampliar foto
Niños jugando en la playa de Durdle Door, en la Costa Jurásica, en Dorset (Inglaterra).

Durdle Door tiene algo de primigenio: quizá sea el hecho de encontrarse en la costa jurásica de Dorset, o su nombre en inglés antiguo (que significa “agujerear”), o puede que solo se trate del batir de las olas. De cualquier modo, este arco de roca, erosionado de forma natural en la piedra caliza, parece atemporal, aunque el corrosivo Canal de la Mancha opine lo contrario: probablemente, algún día esta roca se desmoronará. Hasta entonces, se puede pasear por el acantilado para toparse con fósiles milenarios, cuevas de elegantes curvas y vistas del poderío de Durdle Door. Es la imagen más fotografiada del abrupto litoral de Dorset.

Se recomienda divisar el arco paseando por el tramo del South West Coast Path que va desde Ferrybridge a la cala de Lulworth (unos 23 kilómetros). La estación de tren más cercana está en Wool y la puerta está a un kilómetro desde West Lulwoth.

09 Monumento a la reconciliación

BERLÍN (ALEMANIA)

Puerta de Brandeburgo, en Berlín. ampliar foto
Puerta de Brandeburgo, en Berlín.

La Puerta de Brandeburgo siempre ha sido símbolo de algo. Construida por Carl Gotthard Langhans en 1791 como un monumento a la Paz (para el rey Federico-Guillermo), irónicamente fue bombardeada en la II Guerra Mundial. Durante los años en que Berlín estuvo dividida, constituía la separación de la ciudad (antes los coches pasaban bajo sus arcos), con el Muro discurriendo junto a sus pilares. Cuando este cayó en 1989, las multitudes de Berlín Este y Oeste se congregaron junto a este icono, que actualmente vuelve a a ser un símbolo de unidad y armonía.

La puerta está en Pariser Platz, en Mitte; se llega con línea U-Bahn U2 a Mohrenstrasse o con el tren hasta Brandenburger Tor. Enfrente, en la plaza de París, se han reconstruido fielmente numerosos edificios, como el hotel Adlon, en el que se alojan famosos de todo el mundo.

10 La puerta de la conversión

DAMASCO (SIRIA)

Un coche antiguo estadounidense ante la puerta de Bab Sharqi, en Damasco (Siria). ampliar foto
Un coche antiguo estadounidense ante la puerta de Bab Sharqi, en Damasco (Siria).

Aunque no son buenos tiempos para visitar Siria, no nos resistimos a reseñar una de las grandes puertas de la antigüedad, la de Bab Sharqui, en Damasco, capital de un país con muchas connotaciones históricas, artísticas y culturales, como la famosa carretera de San Pablo hasta la propia Damasco, que tal vez llevó al santo a pasar por la citada Bab Sharqui, una de las siete grandes puertas de la capital de Siria. Está en el extremo este de la Calle Recta, la avenida a la cual Dios dirigió al converso cristiano.

Es la única entrada que se conserva del antiguo diseño romano, aunque dos mil años no pasan en balde y de la mampostería original solo quedan fragmentos. A pesar de ello, todavía resulta grandiosa. Por ella se accede a un laberinto de callejuelas, zocos y herméticas casas damasquinas que el tiempo ha respetado en su mayoría. Las maravillas de la arqueología siria aguardan a que el país recupere la normalidad y nos abra de nuevo las puertas de par en par.

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