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VIAJEROS URBANOS

Las subastas de tabaco de Lilongüe

Estas ventas públicas son todo un espectáculo en la capital de Malaui

Fardos de tabaco repartidos por toda la sala de subastas. Ampliar foto
Fardos de tabaco repartidos por toda la sala de subastas.

Una de las imagenes más curiosas que se pueden ver en Lilongüe es la de una subasta de tabaco, un producto clave para la economía de Malaui. El visitante que tenga la oportunidad de viajar a la capital de este país africano de marzo a septiembre puede presenciarlas en directo a poco más de 15 kilómetros del centro de la ciudad.

Cualquier agencia de viajes de aquí organiza este tour. Aunque, si se prefiere hacer de manera individual, basta con ponerse en contacto con el departamento de marketing de Auction Holding Limited, que se ocupa de preparar la visita (el transporte corre a cargo del viajero).

En Malaui existen cuatro plantas de subastas de tabaco que se reparten por todo el país, siendo la de Lilongüe, la capital, la más grande. Aquí cada mañana desde bien temprano, de 7:30 a 10:00, se puede alcanzar un nivel de venta de 12.000 fardos diarios.

El tour comienza en la zona de descarga, donde decenas de personas manipulan el tabaco procedente de distintos puntos del país. Tras ello, los fardos se pesan en básculas electrónicas antes de ser organizados en la planta de almacenaje. Los meses con más actividad son junio y julio, cuando se pueden acumular hasta 50.000 de estos sacos de tabaco.

Pasados tres días, los fardos son trasladados a la sala de subasta, lo que supone todo un espectáculo. Es entonces cuando comienza el bullicio y el ir y venir de carretillas. La longitud de la hoja, el color y la calidad son los factores a determinar para su precio de salida. Los subastadores enfilan las largas hileras de sacos cantando el precio de los mismos con una corrillo detrás de él. El grupo lo forman cinco compradores que van pujando mientras dos empleados toman nota de todas las compras a toda velocidad.

Tras este llamativo proceso, los fardos comprados se comprueban y se cosen de nuevo antes de ser enviados a su lugar de destino. El cultivador, en muchas ocasiones presente en la planta desde una zona habilitada, puede rechazar la oferta si no está convencido de la venta. Otros prefieren vender su propio tabaco, para iniciar ese proceso de regateo casi de cumplimiento en todo negocio que se realiza en Malaui.

Con esta visita, el viajero puede conocer las entrañas del sistema económico malauí ya que el tabaco supone el 70% de las ganancias extranjeras y genera un empleo de 2 millones de personas. Los mercados asiáticos y europeos son los principales clientes.

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